Había muchas expectativas con los tres grandes juegos de Grin para este 2009. Por un lado Wanted, título que dividió a la crítica, con evidentes defectos pero grandes aciertos, como un sistema de control muy inteligente fue su carta presentación, mientras que Bionic Commando, el gran renacer de una franquicia legendaria de Capcom en los 8 bit, tenía que ser la confirmación del estudio, un título algo descomunal. Bueno, pues al final quizás algo como Wanted: sí... pero no.
Los años 80 fueron muy indulgentes en cuanto a argumentos y guiones, pero lejos de pasarle factura a esta revisión del clásico 20 años después, consigue despertarnos una sonrisa sana a base de tópicos como energía radioactiva, hombres-máquina dotados de mejorías tecnológicas, gobiernos opresores, grandes metrópolis destrozadas por la guerra... una deliciosa colección de clichés con las que hacer babear a los que perdemos horas con orgullo matando ciber-marines.
No hay que frivolizar hasta ese punto con el espíritu de este Bionic Commando, ya que se diferencia concienzudamente del original: el nuevo protagonista, Spencer, con aspecto rastafari ya no tendrá que combatir contra los Nazz (los Nazis imperialistas del original) si no contra el grupo terrorista BioReign. No estaremos solos, un viejo conocido nos dará órdenes, aunque nuestro objetivo será igual de primario que el aspecto de Spencer: salvar a nuestra amada, una metáfora del habitual rescate a la princesa.
Argumento y morbo por rescatar una vieja franquicia aparte, el potencial de Bionic Commando se encontraba, sin duda, en el peculiar control basado en el gancho y las posibilidades con el entorno. La sensación final es de un juego con chispa, pero que se queda a las puertas de algo grande.