El prometido port a PS3 puede interpretarse de dos formas: primero, como un acercamiento por parte de 2K a la franquicia, en vistas a la inminente secuela y otra más interesante, como una re-visita a uno de los juegos más fascinantes, laureados y aplaudidos de la historia.
Con Bioshock, la crítica internacional ha creado un efecto burbuja y utilizado este título como icono cultural de nuestro sector. Méritos no le sobran: su espectacular apartado artístico y refinado guión, son algunos de los ejemplos más contundentes de que esta industria puede y debe ser tomada en serio.
Tras sobrevivir a un catastrófico accidente de avión, llegamos a Rapture, una ciudad sumergida en el fondo del mar. Este escenario de utópico cuento, terminará siendo nuestra pesadilla al encontrarnos prácticamente un cementerio viviente. ¿El porqué? Sin duda el gran reclamo del juego, un guión fascinante que nos hará recorrer cada rincón de Rapture.
Para los indecisos, esta edición es completamente respetuosa con el material publicado hace un año. El control se adapta perfectamente al Dual Shock 3, en términos técnicos no desmerece las versiones originales y los extras son de interés para los más devotos. No os perdáis la sorpresa tras los créditos, sin duda un final revelador.