El imperio Romano nunca iba a caer. Se dice que el éxito es cíclico y que si estás en la cresta de la ola, tu traspié al averno es inminente. Pero tranquilo, si no sufres castigo no recibirás redención, tu camino habrá sido plano, aburrido, insustancial. Frío.
Tras muchos años en la cima, FIFA era una franquicia prácticamente sinónimo de mofa. Anual, con una cada vez más acusada y peligrosa carencia de calidad, la franquicia de EA perdía asiduos a favor de la competencia (como no, Pro Evolution Soccer, franquicia que vivió una lucha desde el anonimato nipón para convertirse en líder años más tarde).
La edición del pasado año fue un certero disparo a la escuadra. Una advertencia. Algo podía cambiar y se debía cambiar en el juego de FIFA, justo cuando su rival directo parecía disfrutar de la comodidad y el injusto beneplácito del público por desidia. Ahora ya no hay tregua, FIFA ha dado el golpe sobre la mesa y la reacción ha sido demoledora.
En ciertos aspectos, tanto por la evolución lógica como por el detalle, FIFA 09 puede considerarse realmente el primer gran juego de fútbol de nueva generación, más allá de los gráficos en alta definición con los que nos deslumbraron desde el insípido Fifa Rumbo al Mundial 2006 en Xbox 360.
Desde su modalidad en línea (actualizaciones prácticamente diarias de cada jugador, estadísticas, torneos etc.), el modo Be a Pro que en 2007 nos hizo creer en la revolución y este año se presenta en formato dinamita: al fin, por primera vez en la historia, se puede jugar a un juego de fútbol online 10 vs. 10. Algo ha cambiado en EA, hasta en una producción tan genérica y mainstream como Fifa ha dejado boquiabierto al público y se ha convertido en un referente.