JUGABILIDAD - Perdidos: El videojuego -
Aunque hayan intentado ocultar la verdadera raíz de “Perdidos: Via Domus”, es innegable que el género de donde se nutre esta aventura de ritmo lento es de la aventura gráfica.
Para alguien totalmente ajeno a la serie de televisión, el juego se basa en ir continuamente de un punto a otro para hablar con X personaje. Ninguna conversación será realmente trascendente, ya que todas se basan en el ensayo y el error, la interactuación con los objetos, con los personajes y con el entorno es prácticamente inexistente y la dificultad brilla por su ausencia tan sólo en algunos momentos específicos (unos puzzles inspirados en circuitos mecánicos).
Nuestro personaje ha sufrido perdida de memoria, tendremos que sobrevivir e investigar sobre nuestro pasado y qué está sucediendo en la sobre-natural isla. Se han intentado emular los flashback de la serie (que atormentan y enamoran a los seguidores del programa por igual) con unas pruebas que nos obligan a fotografiar ciertas escenas con la mayor fidelidad posible a nuestra memoria fragmentada. Es interesante y le da cierta variedad a la ultra-linealidad que nos hace deambular sin sentido por el escenario, pena que se hayan limitado tanto.
El control del personaje por la isla, pese a que no nos permite prácticamente nada que no sea mirar, recoger objetos o intercambiarlos (con Sawyer mediante truque, típico del personaje), tiene considerables altibajos, desde pequeños bugs de clipping, una cámara en ocasiones alocada y una interfaz de juego general poco afortunada.
En ciertos segmentos del juego, tendremos que combatir con armas de fuego (aunque la munición sea evidentemente limitada) o escapar del humo negro (escondiéndonos entre arbustos). Estos niveles no están especialmente mal diseñados, aunque son plenamente secundarios y meras formas de dar coherencia al argumento.
DIVERSIÓN - Lost: El videojuego -
En cierto aspecto, “Via Domus” como videojuego fracasa estrepitosamente. Es lineal, simple, sin ningún tipo de reto, con una duración aberrante (la primera partida la finalizamos en menos de 5 horas) y que supone un retroceso de más de dos décadas respecto a las aventuras gráficas actuales, pareciendo esta en comparación (obviando aspectos técnicos) prehistórica.
Ahora, como “museo Perdidos”, si que tiene cierta chispa, ya que se ha cuidado con profundidad todos los aspectos paisajísticos y detalles superfluos. Quizás esa estúpida simpleza sirva para que nuevos jugadores puedan conocer detalles de la trama sin atascarse, pero como pura experiencia lúdica es intolerable.
Desgraciadamente, una vez finalizado el título te quedas con una amarga sensación de que el desarrollo ha tenido constantes alteraciones, ya que algunas posibilidades que se antojan como interesantes tan sólo se permiten en momento muy concretos del juego. El final propiamente dicho nos dejará de piedra (no en el buen sentido especialmente) aunque hay que admitir que sirve como auténtico homenaje a la serie (tómenselo así, o tómenselo como una broma post-moderna).