JUGABILIDAD - Lost Planet: Extreme Condition -
Lost Planet: Extreme Condition juega continuamente entre la grandilocuencia y la banalidad. Se trata de una aventura con tintes arcade, un juego de resistencia que podría haber dado mucho juego pero se quedó en tierra de nadie. Debido al extremo frío que reina en D.N.E. III, tendremos que calcular continuamente nuestro nivel de calor. Para aumentarlo, debemos eliminar a los enemigos y apoderarnos del calor que desprenden al perecer. Esta resistencia es muy interesante, pero pierde el sentido cuando en alguna que otra misión se nutre de incoherencia (morirse de frío en un volcán, lo última que me faltaba por ver) y juegas el título en tensión continua (especialmente en los niveles de dificultad más serios).
La mecánica del juego es un clásico de la compañía: avanza por los escenarios hasta llegar al final de nivel, destruyendo la mayor cantidad de enemigos posibles, recogiendo armas y equipo (los mencionados mechas de los que hablaré más tarde) hasta llegar a un jefe final, donde Capcom se muestra más lúcida gracias a su impresionante aspecto y mecánicas bien planteadas.
El control del personaje es un tanto tosco y creemos que tiene falta de acciones. No hay un botón de esquive ni podremos cubrirnos de los rivales, por lo que la única táctica posible es guardar las distancias y evitar ser alcanzado. Un movimiento bastante original aunque sin uso real es el lanzamiento de cable, presionando un botón dispararemos un gancho con el que poder acceder a zonas del escenario ocultas y evitar caer en precipicios.
Los mechas sin en cambio otorgan cierta variedad al desarrollo, siendo muy eficaces contra jefes finales de gran tamaño. Aunque pueda tildarse de opción menor, son sin duda de lo mejor del desarrollo especialmente en la última misión, donde el juego se vuelca con interesantes opciones de control.
DIVERSIÓN - Lost Planet: Extreme Condition -
El desarrollo sufre serios desequilibrios debido a unos cuantos niveles incoherentes y poco inspirados. La campaña tiene una duración escasa (unas 8 horas) y re-jugar el juego en niveles de dificultad más altos carece de sentido (ya que lejos de aumentar I.A. o complicar las situaciones, se basa en disminuir munición y aumentar la capacidad de daño de los enemigos).
A su vez esta campaña tampoco destaca por tener excesiva variedad, ya que tan sólo en los momentos puntuales contra los jefes finales, la mecánica del juego logra cuajar (el continuo avance y destrucción por los escenarios pierde gracia a las pocas horas de juego).
El modo multi-jugador, clave de la anterior versión vuelve a tener protagonismo esta vez en Playstation Network ya que ha quedado intacto el fantástico sistema de rankings, la gran cantidad de modos de juego (Team survival, Survival, Data Scramble y Fugitive) unido a que podremos jugar 16 jugadores en una misma partida.
Los extras no son exclusivos, ya que son los mismos que los de la versión para Xbox 360 disponibles en Xbox Live, eso si esta vez incluidos en el propio disco. Su valor para un usuario de Sony, a excepción de los modos multijugador, es cuestionable, ya que la gran baza es poder jugar con Frak West, protagonista de Dead Rising, juego exclusivo de Xbox 360.