Resulta paradójico que
un periférico con más sombras que luces a priori, se represente con una esfera fluorescente y de colores joviales, casi triunfalistas, ante la sobriedad de Kinect o la aparente precariedad de la ya anciana Wii.
Playstation Move en 2010 ofrece más sensación de mejora y evolución que ruptura y cambio, aunque no debemos olvidar que es la propia Sony quien metió un pie hace casi una década en la generación
mainstream gracias a conceptos jugosos y originales como Eye Toy (sobre el cual se apoya ahora Move), Singstar o los pulsadores de Buzz.
Tras horas y ensayos de todo tipo, podemos decir que Move apunta y conoce a su rival, el Wiimote de Nintendo, ajustando sensaciones y puliendo ciertos errores tecnológicos que cuatro años de retraso te permiten, pero sería tramposo no advertir que la sensación en consecuencia no es absolutamente fluida: en sus mejores momentos,
Move es funcional, casi familiar y sorprendente, aunque no deja de ser un viejo concepto con algunos errores inadmisibles.

Comencemos por los traspiés: el cambio de cámara.
Move necesariamente funciona mediante el PSEye de PS3, lo que obliga a adquirir un periférico extra, mayor espacio en tu espacio de juego y una luz acorde.
Estos son tres errores fundamentales: primero, Sony sigue equivocándose a la hora de tratar al usuario, ya que el jugador casual que no se informa de forma compulsiva no sabrá qué comprar para jugar al sugerente anuncio que lo ha sacado de su salón para ponerlo en un punto de venta y tampoco recibirá la misma permisividad que vio hace años en Wii, con su tendencia prácticamente "plug & play". Aquí entra en consecuencia el punto dos, el espacio necesario es notablemente mayor, tanto para los movimientos, maniobras de calibración y por supuesto, el incómodo tercer punto, la necesidad de luz para que el PSEye capte nuestra acción.
Move tiene claras ventajas respecto a su rival directo.
El propio dispositivo carga mediante USB y se desentiende del incómodo error de no diseñar unas baterías (al menos, oficiales). Es cierto que
al incorporar un tercer acelerómetro de serie, la mayoría de sus juegos son más precisos, pero quizás por la ausencia de un buen software, aún no hemos visto una sensación de respuesta tan buena como en Wii Sport Resort. Por último, la evidente supremacía técnica de PS3 respecto a la modesta Wii hacen que las imágenes que emita nuestra TV, así como posibilidades jugables
aprovechando la potencia de la consola de Sony, puedan en un momento dado ofrecer experiencias más completas.
Ahora bien, aunque entremos al trapo con sus pros y contras, a última hora, la balanza se decanta por un tercer factor que a nadie parece importar hasta que se echa en falta: el software. Y en este caso, tiene algo que decir...