GRÁFICOS - Naruto: Uzumaki Chronicles 2 -
Lo primero que impacta en este título es el apartado gráfico ya que los desarrolladores han optado por un título radicalmente diferente al de la precuela para recuperar la tradicional técnica de Cell Shading que hemos visto en la gran mayoría de juegos de Naruto.
Esto nos ha dejado algo fríos, ya que
si bien el diseño anterior no acababa de convencer mostraba una calidad encomiable y cuando menos diferente a la tradicional, para los que no llegaron a jugarlo sus gráficos eran más de tipo render (el estilo que se usaba antiguamente en los videojuegos del género).
Seguramente los desarrolladores siguieron las sugerencias de los usuarios nipones, pero el resultado ahora es probablemente aún más discreto y eso en una secuela es un aspecto demasiado negativo.
Tanto los personajes como los escenarios están elaborados a partir de la técnica de Cell shading, es cierto que esta resulta idónea para recrear un ambiente de dibujos animados; pero hay que señalar que
el aspecto general que tiene este juego es bastante simple.
Los videos elaborados a partir del motor del juego son de una calidad muy discutible, escasamente denotan rasgos y tienden a apelar a animaciones simples donde el modelo se “mueve” de un lado a otro para simular que esta hablando. Este era un recurso habitual en los juegos de la primera PlayStation (y hasta se veía bonito), pero vamos, ya ha pasado mucho tiempo desde aquél entonces.
El diseño de Naruto es bastante simple; no se denotan mayores polígonos y casi siempre está de espaldas (seguramente para evitar hacer animaciones faciales); es claro que no podía contar con el detalle de un juego de peleas pero si lo comparamos con el mismísimo Naruto Shippudden (cuyo estilo jugable era muy similar) tendremos que reconocer que la calidad visual ha bajado muchos enteros.
El diseño de los compañeros de Naruto es tan flojo como el de él, siempre es muy agradable jugar con los demás y aprovechar sus habilidades particulares, pero cuando vemos animaciones tan discretas el desencanto comienza a aparecer.
Pero si Naruto y sus amigos tienen unos gráficos regulares, los de los enemigos bordean con la mediocridad, a tal punto que parecen descuidados y es que les podemos excusar que apelen al usual efecto “clónico” (los mismos personajes pero de diferentes colores) pero es imperdonable que tengan animaciones tan flojas y robotizadas.
Vale, siendo la mayoría marionetas no podemos esperar unos movimientos muy elaborados, pero es que su desplazamiento roza con lo ridículo, además su Inteligencia Artificial es tan nula que casi se dedican a “esperar” por su turno para recibir mamporros.
Naruto podrá incrementar su experiencia y habilidades (un aspecto innovador en el juego) y para ello deberá acumular puntos extraídos de sus enemigos, estos aparecerán una vez los hayamos derrotados y tendrán la forma de bolitas de colores que debemos absorber. Es algo prácticamente idéntico a lo visto en la saga Kingdom Hearts (aunque evidentemente mejor implementado en el juego de Square Enix).
Los escenarios son bastante simples y carentes de detalles, se le abona que en algunos encontraremos elementos para interactuar (no son muchos, pero por lo menos los hay); sus diseños no resultan tan coloridos y por lo general dejan la sensación de vació.
Como si lo anterior no generara ya un fuerte malestar nos encontraremos con constantes tiempos de carga que si bien no llegan a ser tan extensos si sorprenden pues aparecen en recorridos bastante cortos.
Naruto cuenta con sus habilidades más tradicionales como lo son la capacidad de clonar y el “Rasengan” (el poderoso chacra), visualmente son cumplidores pero no destacan en nada; incluso la cámara tiende a flojear en los combates y nos hace enviar su habilidad a puntos alejados del objetivo (algo muy incómodo por cierto).
En definitiva podemos afirmar que
el apartado gráfico ha tenido un sustancial cambio en relación a la precuela, pero para peor. Puede que el anterior presentara algunos inconvenientes a nivel jugable pero el de ahora es mucho menos vistoso y como si fuera poco conserva las fallas jugables de la precuela.
Un lamentable balance para un juego que pretendía mejorar como es lógico, y si bien vamos a encontrar agradables novedades estas no pertenecen al apartado gráfico.
Finalmente tenemos los escenarios donde presenciaremos combates al estilo tradicional de los juegos de pelea; hay que decir que sus movimientos son mucho más precisos al quedar ubicados en únicamente dos dimensiones, pero la modalidad de pelea es bastante regular si lo comparamos con la saga de peleas de Ultimate Héroes cuya calidad es absolutamente superior.
Tener gráficos tan discretos es un aspecto que le quita muchos enteros a la valoración final, puede que el elemento jugable sea interesante, pero ya sabemos que este tipo de productos “entra por los ojos” y ahí Uzumaki Chronicles 2 lo tiene mucho más difícil que la precuela donde su estilo visual “diferente” por lo menos generaba impacto.
SONIDO - Naruto: Uzumaki Chronicles 2 -
Este elemento se ha mantenido casi intacto al de la precuela, lamentablemente tampoco es decir mucho, esto no era algo precisamente ponderado; de hecho se han perdido algunos de los sonidos típicos de la serie anime y la banda sonora no cuenta con la fuerza necesaria.
El doblaje en inglés corresponde a los actores norteamericanos; esto por supuesto constituye una limitante para todos los seguidores de habla hispana; pero es algo que no constituye un inconveniente a la hora de jugar pues por lo general los textos son “básicos”.
Por supuesto los fanáticos más acérrimos quisieran contar con las voces japonesas (de lejos mucho mejores); pero las americanas también cuentan con un buen nivel (y son más fáciles de entender a la postre).
En cuanto a la carpeta de sonidos y efectos FX nuevamente el balance es pobre; escasamente las habilidades especiales tienen sonidos (pero no todas); realmente nos encontramos con un título cuya presentación es tan limitada que aún su precuela estaría por encima.
Los sonidos más frecuentes están de la mano de los mamporros, estos son absolutamente típicos (y en algunos casos mal sincronizados); hay algún sonido ambiente en los videos y poco más; de hecho los videos se caracterizan por tener extensos diálogos que a la postre terminan siendo aburridores.