JUGABILIDAD - Shin Megami Tensei: Persona 3 -
Persona 3 nos ofrece dos estilos de juego bien definidos, por una parte tendremos las actividades durante el día, donde nuestra función será ir al colegio e interactuar con los demás procurando obtener buenas calificaciones y recuperarnos de los esfuerzos de la batallas nocturnas.
Esta modalidad se acerca más a una especie de aventura gráfica ya que la mayor parte nos la pasaremos interactuando con los demás personajes respondiendo a sus inquietudes a través de un menú que nos ofrece varias frases para decir a nuestro interlocutor; dependiendo lo que digamos podemos contar con invaluables ayudas de cara a obtener o mejorar las “Personas” que invoquemos.
Por dar un ejemplo la profesora dará una determinada clase y al menor movimiento en falso de un alumno le preguntará muy molesta sobre algo e lo recién visto,
el alumno interrogado acudirá a nuestra ayuda para dar la respuesta y si le damos una respuesta correcta obtendremos su amistad y de paso podremos contar con él en futuras “visitas nocturnas”.
Ya en la noche la ambientación cambia y los combates tienen lugar, básicamente el estilo de juego es el propio al de un RPG por turnos, aunque si bien podemos estar solos o en equipos (depende del momento de la historia) el control del combate recae sobre el chico y las entidades especiales que invoca.
Este es a la postre la parte más dinámica en el juego (y la mejor sin duda); los combates son intensos (en especial una vez hayamos avanzado un trecho significativo) e implican un buen manejo de estrategia para derrotar a los demonios y sombras que acechan al mundo.
El esquema de tener un mundo paralelo que vive acechando para ingresar al nuestro y de que solo con la ayuda de las “personas” que invoquemos podemos impedir su ingreso es a todas luces enganchante, además el hecho de ir reclutando nuevas personas o de incorporar nuevos miembros al equipo hará que queramos llevar la historia hasta su fin.
Desafortunadamente Persona 3 tiene momentos que terminan por hacerse monótonos y repetitivos, la poca variedad en las clases llega a aburrir (sobretodo en el principio), además la enorme cantidad de diálogos hará que nos sintamos ante una aventura interactiva más que un videojuego.
Por supuesto que esto tiene su público afín, los nipones son felices con este tipo de desarrollo pero en occidente con excepción del soberbio Metal Gear Solid aquellos juegos donde abundan los videos de diálogos terminan por ser cuestionados; además no estamos hablando de secuencias donde pasen muchas acciones sino que por el contrario tendremos que presenciar el dialogo y poco más.
Eso sí,
las invocaciones a las “Personas” con el manejo del arma van a causar más de un resquemor; es sorprendente que la censura no les haya atacado (a menos de que no sepan de que va este juego) y es que el hecho de dispararse en la cabeza para lograr una invocación es algo que parece ni mandado a hacer para los detractores de los videojuegos.
Siendo honestos realmente es difícil sustentar un argumento a favor como para defender este tipo de acción (aunque la lógica es que con esta manera la invocación se logra gracias a que dicho acto permite un enlace con el mundo paralelo).
Visualmente no es que sea muy “desagradable” pues el personaje es muy pequeño pero es algo que se nota con facilidad (además los videos hacen permanente alusión a esto); es curioso que no se haya cortado este elemento aunque de hecho hubiese significado una tremenda mutilación al juego.
Con todo lo escandaloso que pueda sonar (y parecer) hay que decir que la idea es que no nos quedemos anclados en esta imagen y le perdamos el argumento al juego ya que plantea unas interesantes reflexiones y un desarrollo curioso a más no poder.
Las “Personas” convocadas son mucho más poderosas que cuando combatimos con nuestro propio ser (de hecho el daño que le podemos hacer a una sombra con nuestra forma original es casi anecdótico); este es un elemento hasta cierto punto similar a lo que sucedía en las clásicas entregas de la serie Xenosaga.
La historia también tiene momentos graciosos y de fino humor negro (menos que en las precuelas pero también los hay), eso sí, se extraña un mejor manejo de las interacciones que hacemos con las protagonistas femeninas ya que todo queda en un coqueteo intrascendente, aunque le pone la nota de humor y desenfado a un juego que a la postre se pretende burlar de los convencionalismos asociados a los demonios y entidades de otros mundos.
En definitiva estamos ante una jugabilidad que plantea dos modos claros y complementarios, puede que la actividad durante el día sea algo más pasiva pero será determinante a la hora de realizar los combates de modo que el jugador tendrá que estar muy pendiente tanto de la una como de la otra.
Los aficionados a la saga se sentirán bien gracias a lo intuitivo que resulta, aunque realmente se extraña que no hayan colocado un apartado técnico un poco más a la altura de los actuales desarrollos en PS2, una consola que ha demostrado a la saciedad (y con juegos de la misma Atlus) que puede configurar muchos más polígonos y jugabilidad que la vista en Persona 3.
DIVERSIÓN - Shin Megami Tensei: Persona 3 -
Sin duda la historia engancha y esa es su mejor baza, puede que por momentos la dinámica en la escuela llegue a aburrir pero no querremos detenernos hasta saber en que termina la incursión de las sombras así como a cuantas y que clase de “Personas” podremos invocar.
A lo anterior hay que añadirle que este es un juego largamente esperado y que cuenta con usuarios definidos que sabrán excusar las debilidades técnicas que presenta.
El modo historia no es tan largo (aunque por momentos si que parecerá tedioso), además
contamos con dos modalidades de dificultad que ayudarán a que podamos llegar al final con menos inconvenientes (aunque el modo fácil quizás resulta demasiado sencillo).
No es posible dejar de lado los momentos polémicos que plantea su particular desarrollo; esto debilitará su mercado en varios lugares pese a que quizás se le de mayor trascendencia de la que trae; es un elemento original eso sí pero apenas es uno de los muchos momentos realmente originales que siempre ha propuesto esta saga.