INTRODUCCIÓN - Dawn of Mana -
La más bella fantasía estética retorna con todo su encanto y carisma a PS2, el genial mundo mítico que rodea al árbol del conocimiento se traslada a las tres dimensiones conservando toda su magia y diversión.
Una historia épica, personajes encantadores, gloriosos encuentros y por sobretodo un apartado gráfico sublime se convier5ten a priori en las mejores bazas de uno de los juegos más atractivos que se puedan encontrar en el presente reciente de la consola de Sony.
La tierra del Mana está en peligro pero con la ayuda de Keldric y sus particulares amigos podremos nuevamente restaurar el orden de la tierra de los elementos, revive la fantasía con la obra cumbre de Koichi Ishii.
La leyenda del Mana
Hablar de cualquiera de los juegos inspirados en el universo Mana es saber que estaremos frente a un apartado visual como muy pocos lo pueden lograr; pero no es por que se apele a lo ultimo en sofisticaciones técnicas ni por sobrecargas de polígonos en despampanantes animaciones de video, el Mana es capaz de derrochar imaginación y gran cuidado estético a la par de revelar unas formas humildes con trazos sencillos pero que conquistan irremediablemente la retina de todos los que la aprecian.
Hace un buen tiempo ya tuvimos la oportunidad de disfrutar con esos trazos mágicos en un título que más que un videojuego parecía un lienzo y es que Legend of Mana para PSX rebosaba un encanto independiente de su jugabilidad.
Era un juego que literalmente entraba por los ojos e independiente de las bondades o defectos que a nivel jugable se pudiesen encontrar, resultaba imposible que pasara con indiferencia por el usuario; el “culpable” de ello era un concepto estético impresionante.
En los tiempos actuales se polemiza en torno a si el mundillo de los videojuegos se puede considerar arte o no, y si bien el concepto de algunos creadores todopoderosos ha desvirtuado en algo esta situación lo cierto es que al encontrarnos con joyas como estos juegos lo menos que se puede pensar es que si no es un arte tampoco le queda rezagado.
Dawn of Mana es un juego que venía siendo promocionado desde hace bastante tiempo y se encontraba con dos serios inconvenientes: por una parte PS2 se ha convertido en el emblema de la anterior generación y cada vez disputa con mayor dificultad la atracción entre los usuarios que cada vez se muestran más adeptos a las propuestas de las consolas de la actual generación, algo lógico por demás; no obstante aún sorprende la tremenda longevidad que sigue teniendo la otrora bestia negra de Sony, longevidad que con títulos como este asegura todavía un buen tiempo entre nosotros.
La segunda razón venía dada por los numerosos inconvenientes que ha traído el salto de los juegos a las tres dimensiones, máxime en un juego donde el aspecto gráfico es tan central.
No sería la primera vez que un juego pierde su gracia al pasar al formato tridimensional, pero en Square Enix tenían plena confianza en el trabajo de Ishii y su equipo de colaboradores, aunque viendo los resultados definitivamente la empresa nipona sabe muy bien en quien depositarla.
Nuevamente Dawn of Mana es un juego que entra por los ojos, de principio a fin toda la historia trasmite la magia y la fantasía que tanto éxito acaparó en las gloriosas épocas de PSX, solo que ahora su particular universo ha ganado muchísimos enteros en profundidad y en jugabilidad.
Aunque en esta ocasión la apuesta para con este juego se aleja del típico concepto de RPG para instalarse en una formula más cercana a lo visto en títulos como Kingdom Hearts, es decir que en esta ocasión nos veremos en un genial desarrollo que combina una gigantesca aventura en tercera persona con algunas dosis de plataforma, aunque conservando los elementos propios a un RPG, solo que ahora no resultarán tan importantes como en el juego clásico.
No obstante lejos de producir desconcierto (y mucho menos decepción), la nueva aventura del árbol de la vida nos traslada a un universo con muchas más posibilidades que en otrora y con una jugabilidad mucho más dinámica que de seguro va a atraer no solamente a los fanáticos de la clásica historia sino a todos los jugadores ávidos de una buena y dinámica aventura para PS2.
Con un comienzo tan mágico y espectacular como solo Square Enix lo sabe hacer, da inicio una de las mejores historias que PS2 nos ofrece en estos tiempos, un digno represéntate de un género que se había eclipsado alrededor de conceptos sin renovación pero que con Dawn of Mana abren una enorme posibilidad para que este atractivo género demuestre que el atractivo de lo clásico se puede combinar a la perfección con un desarrollo tridimensional.
La historia sigue las pautas del género, un nuevo villano hará todo con tal de apoderarse del secreto que las hadas y los espíritus han protegido durante siglos, el peligro y la oscuridad nuevamente se apoderan de las tierras de los cinco elementos pero nuestro héroe estará allí para impedirlo.
Keldric (o Keldy para los amigos) será el encargado de proteger a las tierras del Mana, aunque no estará solo sino que recibirá el apoyo de una dulce hada, una princesa y algunos compañeros de equipo con los que compartirá sus recientes adquiridas habilidades que le permiten hacer uso de los elementos, un concepto dinámico y a la vez muy intuitivo que nos conquistará a las primeras de cambio.
Una vez comenzar nos adentramos en unos cautivantes escenarios que combinan algunos puzzles con decenas de enemigos y un complicado jefe de final de nivel que exigirá al máximo la pericia con los mandos y la habilidad para encontrar su punto débil, un concepto muy cercano a la fórmula utilizada en Kameo y que mola tanto como en el famoso título de Rare.
Geniales batallas, muchos enemigos, fantásticos escenarios, todo eso y mucho más nos espera en una de las aventuras más bonitas que hayamos visto en mucho tiempo, un genial lavado de cara a una de las sagas más bonitas en el mundo de los RPG, ahora convertido en toda una aventura de culto que a nadie dejará indiferente.