JUGABILIDAD - Ar Tonelico: Melody of Elemia -
Cualquiera que haya jugado con los títulos clásicos de Final Fantasy asumirá fácilmente la jugabilidad que propone Ar Tonelico,
estamos ante un típico juego de combate por turnos donde nuestros personajes van evolucionando a la medida que van sorteando batallas.
Las batallas aparecen cada dos por tres y no podemos evitar la confrontación, eso sí,
la parte inferior de la pantalla mostrara una barra que se tornará en rojo en la medida que estemos próximos a un combate o azul si estamos en un lugar seguro.
Claro que los enfrentamientos nos cogen por sorpresa pues por más que veamos la barra, esta se pondrá roja casi de un momento a otro, así que no habrá de otra sino asumir el combate.
Nuestro equipo varía y podemos organizar a los combatientes, aunque como recomendación es mejor dejar a la Levatail para que ella sea la encargada de curarnos mientras los demás se dedican a dar mamporros o aprovechar sus habilidades.
Cada personaje cuenta con un círculo que nos permitirá manejar los ítems, el ataque directo o alguna habilidad especial, visualmente ese círculo y su movilidad se parecen a los vistos en Grandia (aunque en su jugabilidad es radicalmente distinto).
Los combates se caracterizan por dos aspectos:
son muy frecuentes y en general bastante fáciles (aún contra los enemigos finales), eso sí, siempre y cuando hayamos obtenido la habilidad necesaria para derrotarlos.
La mayoría de enemigos cuentan con un poder que les hace invulnerable a nuestros poderes, pero solo será cuestión de encontrar el arma adecuada para derrotarlos, aquí nuestras habilidades “alquímicas” serán el patrón fundamental pues seremos iniciados en el arte de combinar elementos para obtener mejores productos.
El sistema resulta muy similar a lo visto en las variadas entregas de Legend of Mana y en el mismo Atelier Iris, básicamente
se trata de combinar piedras místicas de acuerdo a las indicaciones de los maestros, es bastante simple y no requiere de un mayor esfuerzo en la medida que cada vez que necesitemos un nuevo recurso hallaremos los componentes en las luchas.
Lo anterior se agradece en la medida que nos permite avanzar en la larga historia con absoluta fluidez, pero indudablemente para los más avezados y los hardcore esto no deja de ser un problema pues el reto que ofrece Ar Tonelico es más bien poco.
Las habilidades de canto de las Levatail no es tan grande y variado como se hubiera podido esperar, usualmente se limitarán a los mismos cánticos y para que varíen tendremos que avanzar y bastante, si bien es cierto que no resultan tan fundamentales para progresar, de modo que un aspecto que se había promocionado como la “marca” particular de este juego termina por convertirse en un patrón secundario, una lastima.
Las posibilidades de coleccionar cartas con las figuras de los personajes y el encontrarnos en algunos mundos futuristas es un buen detalle pero rara vez pasa de ser un fugaz adorno visual sin mayores implementaciones jugables, así que la baza jugable termina por estar casi en exclusiva en los combates.
No hubiera estado de más la incorporación de algunos puzzles o haber optimizado el sistema de las Levatail, es cierto que hacer que alguna de ellas se muestre descontenta para con nosotros es toda una gozada, pero a la larga termina por hacerse monótono.
DIVERSIÓN - Ar Tonelico: Melody of Elemia -
El concepto introducido por Ar Tonelico es original sin llegar a ser novedoso, es un estilo mucho más trabajado en juegos como los entrañables tamagochis o incluso el popular nintendog, donde el tener contento a estos personajes reporta el éxito en el juego, en este caso hay que cortejar y mantener bien a las Levatail para obtener el objetivo final.
En palabras de sus promotores, la incorporación de esta dinámica redefine el mecanismo de los RPG, en parte tienen razón pues supone una novedad atractiva, es una lastima que
deja la sensación de haberse quedado a medio camino.
Estamos ante un título considerablemente extenso pues sus cerca de 40 horas de juego supone poner en riesgo cualquier indicio de vida social en el jugador, pero a decir verdad por momentos es casi como si estuviéramos frente a una narración sin una mayor interacción.
Ar Tonelico supone una experiencia divertida siempre y cuando asumamos ante el tipo de juego que estamos, pues su mecánica simplista agotará a los impacientes, el solo hecho de que la trama tome fuerza solo hasta llegar a superar la mitad del juego supone un importante handicap en su contra.
El arte conquistará a los fanáticos del género y ellos serán los que más diversión le encuentre a las pocas posibilidades de interacción,
no se puede negar que coquetear con las Levatail es divertido e interesante, pero a la larga termina por cansar ante los pocos cambios que reporten nuestras acciones.
A un juego tan limitado en lo técnico es casi imposible pedirle un multijugador y mucho menos una opción online, por supuesto que Ar Tonelico no tiene nada de ellos, tal vez lo más llamativo tiene que ver con un buen funcionamiento del pad digital y la función vibratoria que no siempre se encuentra en este tipo de juegos (sí, así de básicos son).