JUGABILIDAD - Thrillville -
Este es un aspecto determinante en Thrillville y es que su particular mecánica jugable hará de este título uno de aquellos que amas u odias desde el primer momento.
Tal vez la manera más justa para definir a este juego es decir que estamos ante un
“dos en uno” o incluso hasta un
“treinta en uno” ya que si bien el estilo de simulador de parque temático es su principal modalidad lo cierto es que los minijuegos tienen lo suyo.
Al principio el menú nos dará a escoger entre varios personajes, aunque más allá de su diseño no encontraremos diferencias a nivel jugable, una vez elegido nuestro personaje nos encaminaremos hacia el parque.
Una vez adentro no hallaremos una mayor linealidad pudiendo tomar por la dirección que prefiramos, eso sí, constantemente unos tutoriales nos explicarán las principales reglas de diseño, aunque si lo preferimos podemos optar por hacer que la CPU se encargue de tal cometido.
Un aspecto fundamental es hacernos a dinero y eso no resulta para nada difícil pues bastará con ingresar a algunas de las modalidades del parque temático que a su vez contienen divertidos minijuegos en su interior.
Una vez dentro de alguna atracción en particular se nos indica si queremos mejorar nuestro récord, superar una determinada prueba o apostar contra un amigo, en general los modos son bastante fáciles y en poco tiempo nos habremos hecho a una fuerte cantidad de dinero con la que optimizaremos el parque a nuestro antojo.
Por su parte los minijuegos son bastante buenos y hay para prácticamente todos los gustos, aunque la mayoría se destacan por ser bastante cortos (normal, al fin y al cabo en un parque temático las diversiones son breves pero intensas).
Nombrar cada minijuego tomaría bastante tiempo y en buena medida le dañaría parte de la sorpresa que tiene este juego, bástenos con mencionar algunos juegos al mejor estilo arcade de antaño, un atractivo shooter, un simulador de secuencia de baile y un frenético (aunque muy fácil) juego de carreras.
De todos modos, para el jugador que quiera dejar de largo el concepto del manejo del parque puede ingresar de una vez a los minijuegos; aunque lógicamente buena parte estarán bloqueados, así que necesariamente deberá ir mejorando el parque de atracciones.
Este diseño es bastante interesante ya que a la vez de ir articulando nuevos elementos en el parque podemos disfrutar de los efectos de ello e los minijuegos, estos irán desbloqueando nuevas opciones como más pistas, modos de dificultad y hasta la posibilidad de participar con otro jugador.
Cada parque temático nos propone unas misiones distintas que tendremos que superar para pasar al siguiente (aunque no es necesario acabarlas por completo), algo que le da mayor variedad al desarrollo de la historia, claro que por lo general cada misión lo que hace es introducirnos en uno de los respectivos minijuegos que por supuesto de esta forma se ira desbloqueando para jugarlo sin “necesidad” de ingresar en el parque.
En general lo más importante de este nuevo concepto en “simuladores” es que
se le ha dado un mayor matiz al aspecto de jugabilidad y acción directa por encima de la estrategia administrativa y la negociación (sin que ellas estén ausentes); no obstante esto puede hacer que los que opten por un estilo más “serio” en este género se echen atrás ante la facilidad implícita en Thrillville.
La parte de construcción y negociación sigue en general los cánones del género, los diseños son bastante fáciles de implementar gracias a un confortable tutorial que nos permite manejar con muchísima libertad el estilo que queramos imponer en el parque, algo que se agradece y mucho sobretodo cuando se aprecia el producto final.
Evidentemente en lo que tiene que ver con la construcción hay propuestas jugables más densas y complejas que tienen a ofrecer mejores resultados, por el contrario aquí nos enfrentaremos ante un reto ideal para los que se inicien en el estilo; aunque a la larga ser un ingeniero constructor es más difícil de lo que se pueda pensar así que comenzar de esta manera bien puede ser lo mejor.
DIVERSIÓN - Thrillville -
Los ejercicios de simular cualquier condición de la vida real en un videojuego tienden a ser bastante largos y en este sentido el universo de Thrillville no va ser ninguna excepción, si a eso le sumamos la extensión moderada en la mayoría de los minijuegos y una buena posibilidad en rejugabilidad podemos afirmar que
estamos ante un título extenso y lo suficientemente enganchante.
Sus minijuegos son variados y exploran diferentes habilidades, prácticamente los géneros más conocidos en el terreno lúdico estarán presentes, eso sí la pega que les podemos plantear es que la mayoría resultan ser demasiado fáciles, aparte de que el concepto “retro” no necesariamente convenza a todos.
No obstante,
quizás el mayor inconveniente con que cuenten las propuestas de este tipo es que no resulten ser del gusto de la mayoría de jugadores de consolas, es una lastima porque Thrillville denota elementos de gran calidad y factura que bien merecen que se les tome en cuenta.
Algo que se agradece de entrada es la posibilidad de jugar con más colegas y el hecho de poder jugar en muchos minijuegos sin tener que ingresar con profundidad al modo constructor, así que en muchas ocasiones podemos optar por diseñar una determinada zona, negociar con otro jugador y tomarnos un buen “descanso” librando unas buenas partidas con nuestro juego favorito a sabiendas de que estaremos haciendo más dinero para futuras obras.