GRÁFICOS - God Hand -
Comencemos con lo positivo: en God Hand vas a ver unos de los personajes más grandes que hayas encontrado en algún videojuego, el tamaño de nuestro protagonista y de sus enemigos es enorme y cuenta con un muy buen nivel de detalle.
Este es un aspecto que le da un gran atractivo al manejo de los combos y los golpes especiales que tenemos tanto nosotros como nuestros adversarios; la visual es total y nos permitirá disfrutar con unas habilidades espectaculares a la hora de propinar una buena patada o un buen puñetazo.
El detalle en las colisiones es total y si algo engancha en este título es que a lo largo de la aventura aprendemos nuevas habilidades para enfrentar a los enemigos, la calidad en algunas es tal que ya las quisiéramos ver en juegos de peleas de la envergadura de un Teken o un Mortal Kombat.
God Hand es un Beat’ em up en toda regla, así que podremos controlar diferentes objetos a lo largo del escenario como barriles u otras armas, el detalle en la manipulación de las mismas es total.
Algunos de estos combos son la mar de divertidos y se convierten en una pauta de identidad del juego, es así como podemos propinarle un buen golpe a nuestro rival en las partes bajas de una manera tan realista que incluso a nosotros nos “dolerá” un poco, toda una gozada (claro que ellos también nos pueden devolver el “favor”).
A lo largo de la historia nos encontramos con videos que mantienen el estilo gráfico de la aventura,
su estilo nos hará recordar muchísimo a lo visto en Devil May Cry, es decir bastante humor, buen diseño de los gestos y mucha expresividad.
La cámara maneja un acercamiento muy particular en este juego, es una especie de término medio alrededor de lo que vemos en los desarrollos típicos en tercera persona y el acercamiento observado en juegos como resident Evil 4, el resultado es bastante bueno pues si bien la cámara se ubica por defecto detrás de nuestro personaje, podemos apreciar todo su cuerpo con total comodidad.
En la parte inferior tenemos un radar que indica la presencia de los enemigos, es muy fácil seguir la pista de los mismos con esta ayuda, además los escenarios no resultan ser tan grandes como aparentan, eso sí en cualquier momento pueden aparecer detrás nuestro.
Por fortuna si bien no controlamos del todo a la cámara; bastará con un simple movimiento del botón L1 para cambiar de posición a nuestro héroe y quedar frente al enemigo, todo un detalle que facilita la disposición en las luchas.
Nuestra mano (o mejor el brazo) es un gran legado que podremos activar y nos ofrecerá unos golpes especiales; el impacto visual es bastante bueno y se aprecia muy bien gracias al tamaño de los personajes; también es una gozada observar ciertas “transformaciones” inesperadas de los enemigos.
Hasta aquí no tendríamos el más mínimo reparo frente al apartado gráfico, seguramente muchos pensarán que para manejar personajes con tal tamaño y tanta libertad de movimientos se requeriría una maquina de la actual generación, pero nada de eso, estamos hablando de un apartado gráfico que corre perfectamente en PS2.
Pero evidentemente tal nivel de detalle termina por pasar factura y en este caso todo lo que se gana en el diseño de los personajes se pierde en los escenarios; estos no solamente son pequeños sino con escandalosos fallos técnicos como el innumerable popping y distorsiones tales como paredes que se vuelven trasparentes permitiéndonos ver lo que hay al otro lado. Los fallos son colosales.
Este tipo de error era muy frecuente en generaciones anteriores a PS2, en los primeros shooter en primera persona abundaban, incluso joyas del calibre del todopoderoso Mario 64 o el mismísimo Zelda 64 OoT presentaban fallos de este tipo, pero evidentemente eran otros tiempos donde estas situaciones eran apenas lógicas, si jugamos hoy en día con aquellos títulos nos sorprenderán ese tipo de cosas que en otros tiempos ni siquiera advertiríamos.
Pero que hoy un juego nos presente fallos como los de God Hand se hace notorio, es imposible no referir la sorpresa que nos da encontrarnos con una pared transparente y no es nada difícil hacer que suceda, muchas veces bastará con acercarnos hacia alguna estructura para ver como desaparece totalmente.
Es cierto que podemos interactuar con objetos, pero también descubriremos al poco tiempo que estos son relativamente pocos, los escenarios en sí son terriblemente pobres en detalles, una lógica consecuencia del detalle puesto sobre los personajes.
De hecho con la excepción de los jefes finales, la mayoría de enemigos acusan el famoso efecto clónico y constantemente te encontrarás con los “mismos” rivales, pero a la larga este es un factor que no afecta demasiado la jugabilidad (muy pocos se llegaban a quejar de que en resident Evil peleáramos con los mismos aldeanos una y otra vez).
En definitiva el apartado gráfico no es una de las fortalezas del juego así su apariencia inicial sea distinta, resulta claro que se tuvieron que sacrificar una enorme cantidad de detalles y texturas para poder diseñar unos efectos especiales en las batallas, claro que viendo el resultado final a nivel jugable el resultado es totalmente justificado.
SONIDO - God Hand -
God hand plantea situaciones al mejor estilo de un “espagueti western” así que el sonido de fondo es absolutamente consecuente, una melodía de carácter vaquero que escucharemos de manera constante a lo largo de las diferentes misiones.
El tono es pegadizo, tanto que a pesar de ser relativamente repetitivo este no resulta cansino en ningún momento, claro que algo que aporta muchísimo en esto es que la melodía acompaña con cambios de ritmos conforme la acción se vaya modificando.
Por momentos los combates tomarán un aspecto “siniestro” y la música experimentará un cambio para envolvernos aún más en la historia, igual sucederá cuando nuestra “mano” este en su máximo poder; un efecto muy bien logrado y que le agrega muchos enteros a la inmersión con el juego.
God hand tiene un estilo desenfadado todo el tiempo y en ello la música aporta lo suyo, pero lo mejor viene con los efectos sonoros, es una gozada escuchar unas risas burlescas cuando somos victimas de un engaño que desemboca en dolorosas patadas (muy dolorosas) o cuando nos cae un objeto; God hand es un título que se burla hasta de sí mismo y esto no hace sino aumentar las cuotas de diversión.
Los diálogos de los personajes son desternillantes en la mayoría de los casos, claro que su peculiar estilo al mejor modo de algunas películas de Tarantino harán que se hiera la sensibilidad de más de uno (estas avisado).
Puesto a pedir, podríamos señalar que la música no presenta toda la variedad que cabria esperar, pero a pesar de escuchar el mismo sonido y los mismos efectos una y otra vez, curiosamente este juego no cansa, esta tan bien realizado en estos aspectos que no nos importa verlos (y escucharlos) una y otra vez, esa es la “magia” que solamente los clásicos arcades lograban pero que los juegos de Clover supieron revitalizar como ningún otro.