GRÁFICOS - The Fast And The Furious: Tokyo Drift -
Con una licencia como estas no se podía desaprovechar el contar con vehículos de las marcas más conocidas, es así como de entrada se nos ofrece un catalogo de lo mas completo en marcas y diseños de las más prestigiosas casas de coches.
Dispondremos de vehículos con las licencias oficiales de marcas tales como
Honda, Mitsubishi, Subaru, Toyota, Nissan y Ford por solo mencionar algunas de las más sonoras; en este aspecto el juego es absolutamente cumplidor pues da gusto subirse en un auto de estos así sea a nivel virtual (los costos de los mismos hará prácticamente imposible para muchos hacer realidad estos sueños, en buena medida en ello radica el éxito tanto de las películas como de los videojuegos).
Pero como suele ocurrir (con muy pocas excepciones por cierto) los dueños de las empresas automotrices no gustan de ver a sus bólidos con ninguna abolladura ni desperfecto, así que al mejor modo de Gran Turismo veremos como
estos coches no reciben ningún daño en sus carrocerías pese a tener aparatosos accidentes.
En un principio puedes pensar que el auto esta teniendo algunas abolladuras luego de recibir una colisión pero no, se trata de los famosos bordes dentados (también conocido como “efecto sierra”) que se dejan ver en algunos lugares de la competencia.
Puede que los bordes y las fallas técnicas a la larga no sean tantas, pero hay que entender que el nivel dejado por la competencia es bastante alto en este sentido y si bien PS2 ha tocado en muchos sentidos el techo técnico es claro que en muchos juegos del estilo, este aspecto se ha logrado trabajar con resultados mucho mejores.
Además al contar con escenarios nocturnos se podía haber trabajado en pro de ofrecer un mayor detalle en los coches (o por lo menos disminuir dichos bordes); al fin y al cabo los escenarios oscuros pueden “disimular” la ausencia de edificios o construcciones y matizar más el diseño de los bólidos.
Pero en este caso nos hemos quedado con un palmo de narices pues ni lo uno ni lo otro;
ni los escenarios presentan un mayor detalle (algo que podemos entender a tratarse de pistas nocturnas)
ni los vehículos han contado con todos los elementos que hubiéramos esperado.
Los escenarios se basan en dos populares circuitos de la ciudad de Tokio, básicamente las principales diferencias radican en que uno hace mayor énfasis en a dificultad de correr con tantos autos rodeando al nuestro y el otro hace alusión a los más peligrosos derrapes nocturnos que tan famosa han convertido al drifting en esta ciudad.
El estilo adoptado es hasta cierto punto similar a lo visto en la saga de EA Need for Speed underground, es decir que todo el tiempo estaremos rodando sobre la ciudad mientras que en algunos puntos específicos nos encontraremos con competiciones y pruebas que al ser superadas nos permitirán ganar dinero y así mejorar las condiciones de nuestro bólido.
Pero tal vez por el hecho de estar en un ambiente nocturno o porque el énfasis recae sobre las curvas (algo lógico al tratarse de drifting) lo cierto es que en muchos momentos no vamos a distinguir en que lugar estamos y es que
la sensación de estar repitiendo las mismas pistas es apabullante.
Incluso por momentos te sentirás viajando en círculos, es una lastima pues la representación ha pretendido emular la ciudad de Tokio pero al estar tan a “oscuras” en más de un momento veremos un lugar tan parecido al anterior que no sabremos si estamos avanzando o no.
El mapa nos ofrece las opciones características, es decir que en algunos momentos veremos los clásicos talleres de personalización mientras en otros se nos proponen nuevos desafíos a asumir y aunque resulta difícil perderse también debemos insistir en que la sensación de estar viajando en círculos es constante.
Al poco detalle en los escenarios se le suma
un control de los vehículos no muy agradable del todo, es cierto que los más puristas destacarán el respeto al realismo y las condiciones físicas del bólido pero en lo particular la sensación obtenida es la de que el vehículo se ladea constantemente haciéndonos perder velocidad y precisión (algo prioritario al tomar una curva).
Puestos a hacer una comparación podría decir que el control de los bólidos se parece más a lo visto en Car (el juego inspirado en la película de Disney Pixar) que a los coches de need for speed; incluso si me apuran me atrevería a decir que en el nivel de detalle gráfico también hay coincidencias (pero por lo bajo).
El acabado gráfico es bastante regular, evidentemente esperábamos mucho más de este aspecto; una verdadera lastima pues un juego de este tipo debe mucho de su impacto a este aspecto.
SONIDO - The Fast And The Furious: Tokyo Drift -
El juego contempla una banda sonora bastante cañera aunque no es lo mismo amenizar una película de 90 minutos a un videojuego que por lógica es necesariamente más largo, por esta razón se han agregado más
temas que conservan el estilo rockero con algunas melodías tipo hip hop de corte asiático que aportan lo suyo a la ambientación.
Las voces son bastante escasas y por lo general aluden a diálogos que incitan a realizar una determinada competencia o apuesta contra algún rival específico; en lo general cumple con su propósito aunque sin mayores pretensiones.
En un juego de este tipo los sonidos Fx asociados a elementos tales como el ruido de los motores resultan fundamentales, por desgracia aquí la mayoría serán articulaciones típicas, nada que ver con la reproducción fidedigna del interior del vehículo o algo por el estilo (como se nota lo “mal acostumbrados” que no tiene Polyphony digital con el apartado sonoro en su colosal Gran turismo, cualquier otra cosa queda absolutamente opacada al compararse con este videojuego)
Cuando tomamos una curva el sonido propio al derrape hace su respectivo acto de aparición, aunque a decir verdad puede resultar algo mortificante y repetitivo, no obstante es de lo más destacable en lo que tienen que ver con estos efectos sonoros.
En definitivamente F&F se queda por debajo de la media en lo que supone el nivel técnico en el los apartados visual y sonoro; es triste en la medida que un título de este estilo y con una licencia como esa podía dar para más.