INTRODUCCIÓN - The Legend of Spyro: Un nuevo comienzo -
El caso se apodera de la ciudad de los dragones, la destrucción es inminente y solo un dragón púrpura podrá impedirlo, pero hay un gran inconveniente: aún es demasiado pequeño.
Ante semejante situación, se mentor y protector decide enviarlo por las aguas en una cesta en espera de que no perezca en manos (o mejor en as garras) de Cinder, un malvado Dragon negro que pretende apoderarse de todo el mundo conocido.
Ignitus se siente apesadumbrado ante esta situación pero sabe que es la única posibilidad de que el dragon de la leyenda sobreviva y la esperada profecía de cada diez generaciones vuelva a cumplirse una vez más.
UN RIO, UNA CESTA, ESTO ME SUENA…
Si a estas alturas no has encontrado las obvias coincidencias entre el relato de Spyro y la historia de Moisés bien vale la pena que refresques la cultura bíblica, claro que el juego se encargará de hacerlo a partir de decenas de iconos tanto sonoros como gráficos que aluden a este particular pasaje místico religioso.
De hecho, luego de ver la imagen y la música del intro la sensación es la de que muy ponto aparecerá Charton Heston enfundando la famosa vara de moisés en “los diez mandamientos” la clásica película que lo inmortalizó en el cine. (Si quieres saber de qué actor estamos hablando quizás lo hayas visto en otras películas como “Furia de titanes” o en las antiguas versiones del “planeta de los simios”)
Lo cierto es que
la primera impresión es la de estar frente a un argumento mucho más trabajado que en las anteriores entregas del pequeño dragón morado, las voces de sus protagonistas (en especial en la versión NTSC); la banda sonora y el despliegue visual inicial nos revelan una historia que pretende conquistar a grandes y chicos por igual.
Desafortunadamente en la medida que vamos avanzando la historia va perdiendo su empuje inicial ante una propuesta demasiado lineal y predecible que le va mermando interés al desarrollo de los acontecimientos.
Spyro a regresado en versión multiplataforma, la otrora estrella de PSX intenta (por tercera vez) volver a recuperar el sitial de honor que ocuparon sus anteriores entregas en la ya veterana PSX.
El pequeño dragón morado fue toda una sensación en la primera consola de Sony, en buena medida se convirtió en la respuesta de PSX ante el tremendo despliegue técnico que Nintendo demostraba con su todopoderoso Mario 64.
Con
“Spyro the Dragon” muchas cosas vinieron de la mano,
este fue uno de los primeros juegos en aprovechar el “nuevo” mando con dos palancas analógicas de PSX que surgía en respuesta al novedoso mando analógico de Nintendo 64 (ya desde aquel entonces se veía a Sony “emulando” el mando de nintendo, aunque hay que reconocer que el resultado les quedó mucho mejor que el original). Pero más allá de lo anterior lo más interesante en aquel juego de Insomniac Games era su jugabilidad.
Antes de Spyro los desarrollos de plataforma en tres dimensiones eran demasiado bruscos (con excepción del genial Mario 64 por supuesto) y casi se creía que PSX no era capaz de mover un completo entorno tridimensional dada sus limitaciones en comparación a la poderosa maquina de Nintendo (al fin y al cabo “64” es más que 32).
Pero llegó Spyro y Sony pudo mirar para lo alto con un juego que técnicamente no tenía nada que envidiar al del famoso fontanero, un universo de posibilidades se abría para su consola y es muy interesante descubrir como Spyro se convirtió en el preámbulo de una gran cantidad de aventuras en tres dimensiones para PSX.
Su genial colorido, su tremenda profundidad (en aquel entonces) y su endiablada jugabilidad elevaron al pequeño dragón a lo más alto de la elite de los videojuegos; incluso sus posteriores entregas contaron con gran aprobación gracias al tremendo carisma del aprendiz de escupe fuego…
No obstante cuando llegó la generación de 128 bits todo cambio, desde el equipo de desarrollo hasta la concepción de ser una “mascota” de Sony para convertirse en multiplataforma (algo similar a lo que le aconteció a Crash, el famoso marsupial).
Evidentemente
lo que resultaba innovador e impactante en PSX ya no tendría ni la mitad del eco en las consolas de 128 bits y los efectos de no apostar por una innovación terminaron por pesar muchísimo tanto en ventas como en la crítica especializada del sector, las calificaciones y elogiosos comentarios obtenidos por los juegos de Spyro en PS2 no se acercan ni de lejos a los recibidos en PSX; si a una saga le ha afectado el cambio generacional esta es Spyro.
Concientes de ello,
sus programadores optaron por realizar un completo lavado de cara a su más reciente entrega, para ello
optaron por un concepto muy valido como lo es el volver a las “raíces” del mito.
Trasportarnos a los orígenes del pequeño dragón que aún no sabe volar y es muy tímido arrojando fuego resulta a primera vista enganchante y en efecto vuelve a trasmitir el encanto de las primeras entregas, la idea de articular una especie de precuela que a todas luces suena como un acierto.
La incorporación en el trabajo del doblaje americano de actores de la talla de Elijah Wood (el genial actor del señor de los anillos que no niega su tremenda pasión por los videojuegos) y Gary Oldman (Drácula y más recientemente protagonizó al padrino de Harry Potter) muestra como los programadores de Vivendi le apuntaron bastante alto a las posibilidades con este juego.
Lo anterior redondeado por una historia atractiva (pero que como señalamos va perdiendo fuerza) y un despliegue gráfico y técnico bastante atractivo daba para mantener una ilusión bastante alta; desafortunadamente el resultado final no quedará registrado como el renacer que sus creadores estaban esperando, un buen intento pero les quedo faltando un poco más.