INTRODUCCIÓN - Canis Canem Edit -
El instituto Bullworth es un hervidero de chicos y chicas que pasean por el campus en espera de la siguiente jornada de clases, Jimmy Hopkins acaba de ser matriculado y no podía estar más desmotivado ante semejante “elección”.
Sus reclamos no tienen ningún fruto y en un parpadeo se ve ante las enormes puertas del instituto, él sabe que a partir de ahí su vida no volverá a ser la misma.
Estamos frente a la historia de un joven de quince años que tendrá que acoplarse al particular estilo de vida del instituto, asumir las reglas y hacerse a un lugar entre sus compañeros del campus; aunque ellos no pretenden hacerle las cosas para nada fáciles…
DESVENTURAS DE UN ADOLESCENTE
En honor a la verdad el ritmo de vida que se lleva en el instituto Bullworth no es muy distinto al de las concentraciones escolares de su estilo, enormes campus colegiales donde los chicos quedan en condiciones de internado o seminternado y asumen el proceso de formación a lo largo de seis meses.
Pese a tener necesarios puntos comunes la educación en todos los países no se imparte por igual, lo cierto es que este tipo de escuelas son muy frecuentes en algunas zonas de los Estados Unidos y en Europa (Inglaterra en especial); de hecho estos centros escolares en ocasiones son tan “poderosos” económicamente que cuentan con sedes en varios países alrededor del mundo.
Egresar de un importante instituto puede ser determinante en las aspiraciones profesionales de muchos estudiantes y en ese sentido el “buen” nombre de una institución (labrado con base en los antecedentes de las figuras que allí hayan estudiado) hace que dichos centros perduren a través de los siglos.
No obstante
dichos centros han sido lugar de abiertas polémicas dadas las condiciones sociales que se pueden llegar a presentar, hechos que por fortuna en la mayoría de casos han resultado ser aislados pero que por supuesto han prendido las alarmas de padres de familia y comunidades de especialistas en el área educativa.
Por eso
cuando Rockstar anunció un juego sobre dicha temática no fueron pocas las voces de protesta que se levantaron en su contra, las mociones de censura fueron casi tan escandalosas como lo que en apariencia señalaban que tendrían los contenidos de este juego y es que
lo peor era que sin siquiera haber salido al mercado se pedía abiertamente una fuerte moción de censura por considerarlos apológicos hacia los comportamientos malsanos en la población adolescente.
Tan pronto como el comité de clasificación observó el juego coincidieron en darle una valoración de >16, puntaje muy por debajo de lo que pudiera esperarse de un título con tantas “denuncias” previas, evidentemente esto termino por “acallar” varias de las voces de protesta en la medida en que todo parecía indicar que el juego era un ejemplo más de “mucha bulla y pocas nueces”.
Para evitar algunas situaciones insidiosas en torno a su título, el nombre fue cambiado en su versión europea por el de “Canis Canem” aunque sus contenidos coinciden con la entrega NTSC (que curiosamente conservó el nombre original).
En canis vemos en esencia un interesante “reflejo” de lo que un ambiente escolar puede revelar; es cierto que estos centros son verdaderos “templos” al saber. En sus aulas se acumula sabiduría por borbotones gracias al ímpetu imperecedero de sus maestros por lograr que los alumnos logren beber de las mieles del conocimiento. Todo esto estará fielmente representado en el videojuego.
Pero en estos institutos también se encuentran pandillas de pequeños “abusadores” que siempre pretenden aprovecharse de los más débiles, también están los grupos de rockeros, los integrantes del equipo de fútbol (por supuesto con sus porristas); los “ratones” de biblioteca también harán de las suyas y serían victimas de más agravios de no ser porque los prefectos de disciplina siempre están atentos a evitar abusos.
Nada como la presencia de los primeros besos y el primer amor, todo esto aparecerá con lujo de detalles en Canis; como puedes ver es difícil plantear críticas cuando se revelan únicamente los sucesos más representativos de la vida en las aulas (aunque por algunos de sus contenidos Canis no va a estar exento de polémicas…)
El propósito de Jimmy es “encajar” y aunque no le gusta su situación (no hay que olvidar que la madre le ha matriculado en su contra) no le queda de otra, además ya sabes la facilidad en los jóvenes para lograr adaptarse a las nuevas circunstancias; este joven no será la excepción.
Si queremos pensar en un ambiente similar al que nos ofrece el instituto bastara en ubicarnos en un campus de estilo ingles; es posible que más de un lector haya estudiado en alguno similar de modo que muchas de las cosas que se muestran le resultarán familiares a la larga.
Jimmy proviene de una familia disfuncional (madre separada cuatro veces, un marido que parece ser más el abuelo del chaval) y esto es algo que se hace patente desde el inicio del juego, aparte algunos miembros del instituto no son propiamente ejemplos de buen comportamiento, así las cosas, la adaptación se convertirá en todo un desafió.
Definitivamente Canis no ha resultado ser todo lo “escandaloso” que se había supuesto, pero si debemos reconocer que se trata de un buen juego que una vez más vuelve a poner de moda el género abanderado por Grand Thef Auto partiendo de una temática bastante diferente a las tradicionales en el género.
El hecho de no estar encarnando a un exconvicto o a un popular gangster o mafioso ya habla de lo diferente del argumento, aunque poco a poco vamos a descubrir que las situaciones “académicas” se prestan para ofrecer misiones de lo más variopinto que nos entretendrán por espacio de muchas horas enfrente de la pizarra… digo, del Pad.