JUGABILIDAD - Kingdom Hearts 2 -
Como era de esperar la particular jugabilidad que ha propuesto Kingdom Hearts se ha mantenido en esta secuela, veremos una impresionante repartición de mamporros digna de un excelente Action RPG, eso sí, la magia no puede faltar, así que en esencia veremos más de lo mismo aunque perfectamente proporcionado.
Eso sí debemos decir frente a los que disfrutaron con la primera parte (situación que a la larga se convierte en prácticamente una obligación de cara a esta secuela), ahora se encontraran con una jugabilidad más intuitiva gracias a un control más ajustado.
El personaje que controlamos se encarga de manejar un arma cuyo énfasis esta en las tácticas ofensivas, mágicas o defensivas (al igual que en la precuela nosotros optamos por cual táctica en un principio).
Aunque estamos ante un Action RPG su puesta en escena es bien original, podemos hacer uso de los ítems y de técnicas de combates especiales que le dan aún más dinámica a la partida y si es que algo caracteriza a este título es su ritmo frenético a cada instante.
Comparada con la precuela nos encontramos con un juego algo más fácil, disponemos de hasta tres opciones de dificultad así que a la larga podemos configurar los combates a nuestro nivel, un factor de agradecer considerando los desiguales combates que teníamos en la primera parte (todavía tengo pesadillas con Ursula)
El sistema de batallas es sencillo puesto que solo requiere pulsar el botón de atacar, mas adelante conforme avancemos en la aventura podremos usar habilidades con las cuales realizaremos combos mas largos e impresionantes.
En esta entrega para ofrecer mas diversión a las batallas, cuando luchemos contra las criaturas podremos usar un comando pulsando el botón triangulo en el que nuestro personaje efectuara una maniobra al enemigo, dependiendo de el tipo de enemigo el comando cambia de aspecto haciéndolo menos monótono y dejándonos con ganas de ver como articulamos el ataque frente al mismo.
Contamos también con una especie de limites (estilo Fina Fantasy); en este juego serán denominados como Drives, estos cambian el aspecto de nuestro protagonista y le dotan de numerosas habilidades nuevas.
La nave que nos trasladad a los diferentes lugares ofrece un aspecto mucho mejor, es un aspecto en el que los desarrolladores escucharon las sugerencias de los usuarios.
Ahora estamos ante todo un shooter de lo más trepidante, realmente superar estos niveles se ha convertido en todo un atractivo; esta a la altura de los clásicos minijuegos con que tanto disfrutamos en las entregas de Final fantasy.
Puestos a pedir el único reclamo que le podríamos hacer a las fases en la nave es que su apartado gráfico (pese a que se mejoro en relación a la precuela) queda por debajo del resto de la aventura, pero este elemento se olvida una vez comenzamos a disfrutar con las intensas partidas que nos propone.
Así mismo vale la pena recalcar que el control ahora resulta mucho más fluido, da gusto ver como con solo oprimir dos veces el botón “X” Sora realiza espectaculares combos capaz de dejar por el suelo a duros enemigos (la animación en las victorias es toda una gozada).
En contravía debemos decir que el nivel de dificultad se ha mermado muchísimo, vale la pena acotar que respecto a la versión nipona y la americana la versión PAL en su primera parte resultaba ser la más “accesible” y ese aspecto se ha mantenido en la segunda parte haciéndolo quizás demasiado sencillo por momentos.
Por citar un ejemplo, es posible que un jugador hard core se haga a la aventura completa sin tener que acudir a las invocaciones, su agilidad bastará para derrotar a la mayoría de enemigos, aunque también hay que decir que tal y como pasaba con las famosas aventuras de Ratchet & Clank independiente del gran arsenal de armas que teníamos terminábamos por acostumbrarnos a un único estilo de combate, pues bien algo similar tiende a suceder con Sora.
También están los comandos para la parte de exploración con los que podemos interactuar con otros personajes o con elementos del escenario usando el triangulo para la mayoría de situaciones.
DIVERSIÓN - Kingdom Hearts 2 -
Si ya la primera entrega era divertida esta la supera en todos los sentidos es un juego que nada mas empezarlo engancha de tal forma que no lo soltareis hasta exprimirlo al máximo, ante nosotros tenemos diversión en estado puro con una trama mucho mas adulta que su predecesor.
Son muchos los factores que nos hacen decantarnos por esta genial secuela de la aventura de Disney y Square Enix pero sin lugar a dudas hay que colocar en un pedestal el soberbio trabajo de doblaje realizado para la versión PAL, de todos modos hay que señalar que la versión americana también contó con un muy encomiable trabajo realizado por verdaderos expertos en el campo; ya era sabido lo que Square Enix hacia con el producto americano pero la ratificación con la versión en español lo ubica en un pedestal.
Es cierto que la espera fue inusualmente larga y esto termina por afectar aspectos tales como el impacto visual (a estas alturas hemos visto desarrollos gráficos de muy buena calidad) pero en un juego donde el argumento juega un papel tan crucial bien vale la pena darse una espera para poder este tipo de resultados.
Paradójicamente la fusión de Disney y Square Enix no resultó siendo un juego tan infantil como se pudo haber pensado en un inicio, incluso esta secuela contempla una temática aún más adulta, pero es innegable el enorme atractivo que brinda.
Tampoco debes pensar que un niño no lo va disfrutar, todo lo contrario, su sola jugabilidad engancha a cualquiera, lo que pasa es que esta si que es una ratificación de que a edad no va de la mano de la ingenuidad, ojala y otros desarrolladores por fin descubran que a la hora de ofrecer un producto ara todos los públicos sus contenidos deben estar a la altura.
Los niños son inteligentes y así lo ha descubierto Disney y Square Enix ofreciendo una completa odisea que explora los sentimientos más profundos del ser humano, ahora serás tú el que encarne a un personaje que en la medida que resuelve la historia se encontrará con su yo interior; es todo un reto que vale la pena asumir.