JUGABILIDAD - The Suffering 2: Los lazos que nos unen -
Estamos frente a una aventura en tercera persona (combinada con primera como ya lo hemos dicho en reiteradas ocasiones) que ofrece un ritmo ágil y frenético como muy pocas veces hemos visto en el género; es cierto que esto le puede mermar algo de terror (en especial en el elemento de suspenso) pero hay que decir que se logran unos buenos momentos de tensión.
Además Torque posee una condición especial que apenas fue explotada en la primera parte,
se trata de la forma de monstruo que adquiere una vez se llena la barra de energía, en este momento debemos apretar el botón triangulo y seremos prácticamente invencibles, pero el efecto dura más bien poco tiempo y luego estaremos con una barra disminuida y a merced de poderosos rivales.
Aparte de la modalidad de monstruo tendremos prácticamente dos rutinas para combatir a los rivales, en una haremos uso de armas bastante poderosas (aunque la munición tiende a escasear) mientras que de otra parte podemos usar palos o cuchillos que evidentemente tienen menor alcance y fuerza pero no se agotan.
Nuestro “arsenal” se complementa con algunas granadas cegadoras e incendiarias que resulta la mar de útiles en los enfrentamientos contra los jefes, estos por lo general no atacan solos sino que se hacen acompañar por un puñado de ayudantes, situación que transporta los combates en verdaderas batallas campales.
No obstante el desarrollo de la aventura ofrece un atenuante que dificulta el progreso en unas partes específicas de la misión como cuando nos quedamos sin munición en medio de una veintena de enemigos, además
las “raciones” que recuperan la salud si bien son prodigas a lo largo de los escenarios no las podemos llevar con nosotros, así que podemos quedar con una barra de salud muy débil añorando un escenario anterior donde hasta quedaron sobrando.
Un punto que juega a favor de la jugabilidad tiene que ver con la argumentación de la historia ya que esta contiene el suficiente gancho para mantenernos pegados a la aventura en todo momento, además contempla unos giros y sobresaltos muy interesantes.
El control de las armas resulta bastante intuitivo, eso sí, no podemos conservar más de dos así que será mejor tomar las que vengan con mayor provisión (los rivales nunca serán pocos), en cada escenario siempre tenderemos a dejar de lado varias armas a causa de no contar con un buen inventario donde guardar las armas, bueno, esto le aporta a la cuota de realismo pero aumenta la dificultad.
DIVERSIÓN - The Suffering 2: Los lazos que nos unen -
A pesar de contar con una clara introducción que nos pondrá al tanto de lo acaecido en la secuela resulta más que obvio que este juego esta indicado para los que gozaron con la primera parte, el argumento se plantea como una clara continuación y si bien la jugabilidad trae algunos cambios (en especial en la capacidad de trasformación en monstruo) es claro que a quien no le gusto la precuela no le atraerá la continuación.
La historia esta muy bien narrada y conserva una duración media que es algo más extensa que la media en este género, con todo no llega a ofrecer la rejugabilidad que encontrábamos en la precuela.
La dificultad resulta algo irregular, más que todo por los problemas ante la escasez de munición, como dato curioso hemos encontrado una curva de dificultad más ajustada en la versión americana (unas por otras).
Pero la estética tan particular con que cuenta este título fácilmente lo puede convertir en un juego de “culto” para los aficionados a este peculiar diseño de los monstruos. Es un detalle muy bien trabajado ya que encontramos un perfil particular que se adecua a la perfección a la propuesta dantesca y psicológica que la historia nos plantea.
Algo que también juega a favor es el ritmo de la historia, en esto debemos señalar que “Los lazos que nos unen” llevan ventaja sobre la precuela al ofrecer una mayor variedad tanto en el escenario como en la estructura de las misiones (si las podemos llamar así).
Puestos a pedir a Torque le falta algo de carisma y la trasformación en monstruo si bien le agrega variedad le falta algo más de “estilo” como para enganchar, no es que sea mala pero esta a años luz de las capacidades de trasformación que nos ofrece un Dante por dar un ejemplo (claro que aquí me fui hablando con “palabras mayores”).
Este estilo de juego no resulta muy común en los survival horror (bueno, aunque con lo visto en Resident Evil esta parece que será la tendencia), usualmente este tipo de tendencias termina por ajustarse más en el género de los beat em up, en este sentido hay que abonarle bastante a esta propuesta de Midway que ha logrado conservar bastante del ambiente terrorífico aún en un juego donde la acción resulta tan directa y desbordante.