GRÁFICOS - We Love Katamari -
Tal vez la mejor manera de describir el apartado gráfico de We Love Katamari sea refiriéndolo como “engañoso”. A primera vista veremos unos escenarios en apariencia simples, aunque eso si muy coloridos.
Nuestro personaje tampoco será un derroche de polígonos ni nada por el estilo, básicamente se trata de un “cilindro” con carita, manitas y un par de patitas que parecieran dibujadas por un pequeño, es de los personajes más simples que hayamos visto alguna vez en un videojuego.
Ni siquiera el omnipotente dios tendrá mayor definición, básicamente es un cilindro aunque muchísimo más grande, eso sí la imponencia que posee esta por fuera de cualquier discusión.
El juego nos presenta una interfaz donde nuestro personaje se desplaza a una velocidad media (podemos acelerar el curso con un botón del Pad) y podrá interactuar con unos personajes que parecerán recortes de dibujos (incluso estos ni siquiera tienen un rostro), al interactuar con ellos nos asignarán las misiones, nosotros tendremos la opción de decidir si queremos asumirlas (claro que una vez aceptadas tendremos que contar con el consentimiento del rey, no obstante basará con que reciba una adulación de su pueblo para que acepte).
Esa interfaz es bastante básica, nada de lo que ahí se muestra le resulta exigente a la consola (técnicamente hablando), incluso ese apartado gráfico perfectamente lo podríamos ver en una consola de 32 y 16 bits (hasta en una atari 2600 podría correr sin problema).
Pero una vez en el escenario de las misiones la cosa cambia,
nos encontramos con decenas, miles de objetos esparcidos por doquier que debemos ir recogiendo con la pequeña Katamari. Como ya mencionamos al principio solo podremos recolectar las más pequeñas, pero luego podemos atrapar hasta planetas enteros.
Es en ese momento donde el apartado gráfico se revela en todo su esplendor, es increíble la manera como los elementos responden frente a la Katamari ofreciendo una sensación de “realismo” única.
Imagina tener una bola de pegante a la que comienzas a rodar, es evidente que un pequeño gancho quedaría adherido a su superficie, pero si a los pocos centímetros atrapa un borrador también podría quedar pegado y si más adelante atrapa a un lápiz…
Ahí esta lo fascinante,
la bola (o Katamari) responde con una física absolutamente realista, evidentemente las diferentes formas de los objetos que vamos atrapando alteran el movimiento de la Katamari, incluso
la sensación de realismo es tal que hasta nos parecerá que es más difícil moverla dependiendo de los objetos que hayamos atrapado, además que algunos objetos nos imposibilitarán atrapar otros de menor tamaño.
Como la Katamari va creciendo los objetos se van haciendo más pequeños, claro que en ese momento podremos atrapar unos más grandes y así, el motor gráfico responde a la perfección mostrando unas pantallas sin el más mínimo Poping o ralentización, es una gozada total.
En los lugares que visitamos encontramos toda clase de elementos y fauna, así que no solamente atraparemos objetos inmóviles sino que hasta los animales tendrán que ponerse a salvo de nuestra bola, ya podrás imaginar lo divertido que resulta atrapar desde pequeñas arañas o peces hasta gigantes vacas (y el tamaño va en aumento).
Este es un juego donde
los diseñadores han realizado un trabajo magistral, las primeras escenas apenas nos van mostrando todo el potencial, así que bien vale la pena ir avanzando por la sola delicia que supone encontrarnos con entornos sorprendentes, un elogio a la creatividad y al estilo nipón.
SONIDO - We Love Katamari -
¿Cómo es posible que de elementos tan sencillos surjan cosas tan espectaculares?, realmente es difícil explicarlo pero lo cierto es que con We Love Katamari tenemos una propuesta que rompe los más rígidos esquemas, es fascinante como una tonada tan simple pueda absorbernos de esa manera.
Es una de las tonadas más pegadizas de los últimos tiempos,
en más de una ocasión te darán ganas de poner el juego tan solo por escuchar la música de inicio (no exagero), es divertida, colosal, graciosas pero ante todo simple.
Además es muy fácil de aprender solo combina algunos “na” “na” “nanana” nana” “na” y la obtendrás… pero ¿Cómo puede algo tan burdo producir una tonada tan pegajosa?, ese es el encanto de este título, todo es estúpidamente pegajoso.
A esa tonada se le suman algunos sonidos y efectos Fx muy bien articulados, en especial cuando logramos atrapar con nuestra Katamari a algún ser vivo, el grito que pronuncian es de lo más divertido, definitivamente se nos sale el “maloso” que tenemos dentro, pero es que es inevitable.
Aunque no vayas a pensar mal, este es un juego dirigido a todo público vamos, habría que ser demasiado sensible para alterarse con sus contenidos; es cierto que hablar de una bola que atrapa todo en su recorrido puede sonar agresivo pero el desarrollo es tan divertido que no podrás disimular una sonrisa en todo momento,
La Katamari es capaz de atrapar hasta la felicidad en el ambiente para inundar de la misma al jugador (vaya, se me salio la vena poética).
Aparte de la sensacional tonada de intro (que se repite con una buena frecuencia a lo largo del juego) también te encontrarás con un catalogo musical de lo más atractivo, algunas composiciones de muy buena factura que a todos los amantes del estilo nipón conquistará de inmediato.
Los ritmos son de toda clase, hay desde unas tonadas muy románticas hasta otras de lo más moviditas, todas conforme lo que estemos realizando en ese momento. En definitiva estamos ante uno de los apartados sonoros más agradables de los que hayamos visto en un videojuego.
No obstante para los que hemos podido jugar con la precuela es claro que nos encontraremos con un evidente parecido, de hecho la melodía de intro, la más importante de todo el juego es la misma; esto puede levar a la confusión de pensar que estamos ante un apartado falto de originalidad.
Pero haber cambiado esa música de intro es como si a las películas de James Bond le quitásemos el sonido de intro; ese “na na nanana nana” hace parte del la esencia misma del juego.
Bastará con que ya inicies las diferentes misiones para que compruebes como cada juego cuenta con un apartado sonoro distinto si bien comparte el intro. Estará en la subjetividad del usuario escoger cual de los acompañamientos es mejor, aunque a decir verdad no me he podido quedar con ninguno en especial y es que mientras este juego conserve esa genial (y muy adictiva) melodía de intro en todas y cada una de las secuelas me daré por bien servido.