GRÁFICOS - Castlevania: Curse of Darkness -
En párrafos anteriores aludíamos a ciertas incongruencias por parte del equipo desarrollador, la más importante tiene que ver precisamente con el aspecto gráfico.
A decir de ellos (y en contravía con cientos de fieles seguidores de la saga original); los juegos en dos dimensiones ya no resultan ser redituables en las consolas de 128 bits (seguramente mucho menos en la siguiente generación). Ante tal perspectiva era claro que todas las nuevas entregas de la serie, por lo menos en su versión para consolas caseras lo hicieran aprovechando al máximo las posibilidades de las tres dimensiones.
En buena medida hemos de darles la razón, muy a pesar de lo que muchos quisiéramos los juegos bidimensionales parecen estar destinados a una completa extinción en las consolas caseras (por lo menos nos quedan las portátiles), cada vez son menos los juegos que emplean este formato. Para peor, los pocos que quedan no siempre resultan favorecidos en las compras y preferencias de los usuarios.
Pero si se va a apostar por el paso a las tres dimensiones esto se debe hacer con todas las de rigor,
una versión tridimensional cuyo nivel de calidad gráfica sea regular puede terminar por pasar una triste factura.
La calidad gráfica de Curse of Darkness no es mala, pero esta a mucha distancia de desarrollos similares en las consolas donde ha salido, al día de hoy existen propuestas con un entorno gráfico mucho más pulido y con más detalle en sus entornos.
Incluso
comparando esta entrega con la inmediatamente anterior aparecida en PS2 apenas notaremos algunos cambios en torno a una mejor optimización de los escenarios y una mayor definición en los entornos. Pero a estas alturas es prácticamente inconcebible que un juego abuse tanto de la niebla para disimular una escasez poligonal.
En honor a la verdad hay que señalar que en la medida en que vamos avanzando nos encontramos con unos escenarios mejor definidos y con más cantidad de elementos con los que podemos interactuar, pero no hay que olvidar que la primera impresión es la que pone la pauta.
Es probable que algunos consideren que en un juego de la marca Castlevania el aspecto gráfico pueda ser hasta cierto punto “amortizado” en torno a la jugabilidad o a otros factores estéticos como el diseño de los enemigos o de los mismos personajes, pero cuando tenemos en PS2 un catalogo tan nutrido de juegos con propuestas jugables y estéticas similares es menester ser bastante exigentes.
Esto último hace que algunos elementos que en otro tiempo podrían haberse llevado una mejor valoración terminen por no obtener unos comentarios tan favorables, con esto quiero referir al diseño de nuestro personaje;
un apuesto joven de pelo blanco y gestos austeros que intentará vengar la muerte de su novia a causa de la maldición impuesta por Drácula. Él también tuvo su pasado en el “lado oscuro” pero había jurado no retomar sus poderes, no obstante estas nuevas circunstancias le han obligado a volver a enfundar las espadas y apelar a su extraordinario poder para derrotar a las más demoníacas formas que incluyen a su antiguo amigo Isaac.
Un argumento digno de la serie sin lugar a dudas, pero que para todo usuario de la consola de Sony no puede menos que recordar a las aventuras de Dante y es que la comparación resulta demasiado obvia. Hector guarda bastantes similitudes con el carismático personaje de Capcom: pelo blanco, gestos apáticos, soberbio manejo con la espada, grandes saltos, en fin…
Es realmente molesto comparar estas dos sagas con una identidad tan definidas, pero es algo que se ha hecho patente desde que Laments of Innocence viese la luz, era claro que esta nueva entrega volvería a ser vista en relación a la más reciente incursión de Dante y tristemente en el aspecto gráfico Castlevania queda por debajo.
Pero no necesitamos de Devil May Cry para señalar las deficiencias gráficas de Curse Of darkness; PS2 ofrece unas posibilidades técnicas capaces de lograr unos resultados mucho mejores de lo visto en esta saga (ni que decir de Xbox) y es algo que los usuarios por más fanáticos que sean no podrán dejar de lado tan fácilmente.
El apartado gráfico no es tan malo pero es claro que pudo haber sido mucho mejor, el carácter de “dibujito” en buena medida hace un guiño al SOTN pero podíamos esperar aún más detalle.
Aunque los personajes obtienen una mejor factura en lo que tiene que ver con los diseños, algunos cuentan con un modelado bastante llamativo y sus animaciones resultan interesantes (en especial los jefes finales); aunque otros presentan una cierta escasez poligonal e incluso sus movimientos se ven torpes haciendo que hasta atinarles sea difícil, curiosamente nos será más fácil simplemente movernos a un lado y continuar avanzando en el nivel (véase a los esqueletos y a los lobos).
Llama la atención
la poca definición que se ha utilizado para representar a Hector ya que siendo el protagonista podríamos haber esperado más detalle en sus facciones, pero con excepción de los videos será imposible percibir el rostro durante el juego, incluso en algunas elaboraciones de Castlevania en 32 y 16 Bits el personaje principal tenía más detalle (parece exageración pero basta con ver uno de esos juegos para comprobarlo).
Otro elemento que ha terminado por cobrar factura es el poco nivel de elementos que se ha colocado entre los diferentes pasadizos, esto hace que sintamos una terrible monotonía cuando avanzamos por algunos de ellos (ya verás como comienzas a “saltar” con hector pensando que así avanzarás más rápido). Es cierto que el juego se ve más largo y menos lineal pero la idea era que estos parajes tuvieran más enemigos y posibilidades ya que por momentos llega a desesperar el caminar y caminar sin nada a nuestro paso.
Hemos de reconocer un intento por recrear zonas que se saliesen del viejo castillo, nos encontraremos con cascadas y amplias vegetaciones, un elemento muy novedoso a decir verdad.
Así mismo vale la pena reseñar el manejo de cámara y la fluidez en los movimientos, esto sumado al diseño de algunos de los personajes (en especial unos jefes finales muy llamativos) termina por ofrecer un espectáculo visual que los seguidores de la saga verán con buenos ojos. Castlevania COD es un titulo con algunos aciertos gráficos (o mejor estéticos) pero indudablemente pudo haber sido mejor, mucho mejor.
SONIDO - Castlevania: Curse of Darkness -
Una de las grandes bazas de todo Castlevania tiene que ver con las geniales composiciones que le acompañan, para nuestra buena fortuna esta tampoco ha sido la excepción, melodías intrigantes con ese “sabor” que combina lo clásico con lo misterioso, una completa pasada.
La banda sonora tiene el talento de Michiru Yamane, a la que ya hemos conocido con otros títulos de la saga, así que no podíamos esperar menos; estamos frente a un Castlevania en toda regla, si estuviéramos en Japón fijo compraríamos el CD recopilatorio.
Puestos a pedir, algunos de sus fans pueden sentir algo extraño al encontrarse con melodías algo más “moviditas” de lo habitual, pero igual la calidez y armonía permanece.
Es posible que la tonada del inicio no sea del agrado de todos, más que todo por que el nivel resulta ser más largo de lo que veníamos acostumbrados y comenzaremos a sentir la melodía algo reiterativa,
pero no será sino llegar al segundo mapa y encontrarnos con otra composición magistral.
Por su parte los efectos Fx se nos han antojado pocos, aunque es una cuestión de gustos la verdad he extrañado el sonido del látigo y por supuesto el látigo mismo, evidentemente con las espadas se gana velocidad y fluidez en los movimientos (y unos sonidos extra) pero en la humilde opinión de este redactor no es lo mismo, la verdad pareciera que en este caso el tamaño del látigo si importa…
Las voces vienen en perfecto ingles con un subtitulado en español (aunque como ya es costumbre en la versión NTSC está todo en ingles); aunque a decir verdad los textos no son muchos y resultan bastante comprensibles si el usuario posee un nivel básico de comprensión del idioma extranjero.
Vale la pena destacar el nivel dramático en el doblaje, el talento de los actores se pone en relieve, en especial la voz de Hector nos hace vivenciar su clamor por venganza. Además los programadores consiguieron un genial resultado en lo que tiene que ver con sincronización.