JUGABILIDAD - Marc Ecko's Getting Up -
Ser un artista del graffiti en una ciudad que tiene prohibida esta expresión puede resultar un trabajo peligroso, máxime cuando hay otras bandas que quieren deshacerte de tu personaje, así que si Trane quiere sobrevivir en esta caótica ciudad tendrá que estar preparado.
De todos modos nuestro personaje no es ningún debilucho, en cierto sentido su agilidad
bien podría calificarse como la “versión urbana del Príncipe de Persia”, bueno, no llega a tanto pero indudablemente tiene su gracia.
Trane cuenta con una enorme cantidad de movimientos que le resultan muy útiles a la hora de repartir mamporros por doquier, de hecho a lo largo de la aventura nos encontraremos con permanentes peleas con decenas de rivales (algunos verdaderos mastodontes muy difíciles de derrotar).
Pero no vayas a pensar que estamos ante un Beat’em up, este es un juego que pertenece al género de acción aventura, así que los combates contarán con un estilo propio al género.
De hecho la pantalla muestra combates bastante sólidos, los combatientes se ven bastante bien y la pantalla del juego prácticamente se dedica a enfocar la pelea como si estuviéramos en un torneo de lucha; el resultado es bastante bueno y genera una inmersión inmediata, aunque la cámara en ocasiones da la pega.
Algunas peleas serán bastante difíciles y si nos descuidamos podemos terminar noqueados, por fortuna Trane contará con un surtido de golpes especiales que nos ayudarán a poner fuera de combate a todos los rivales.
Algo bastante molesto es que si perdemos el juego nos devolverá al principio de la misión; no es que sea un tramo muy largo pero si le merma algo de acción a la historia y puede terminar por desesperar si al volver al combate terminamos derrotados de nuevo.
De otra parte
aunque tenemos una gran cantidad de movimientos y combos algunos terminan siendo algo complejos de realizar, así que en la mayoría de ocasiones terminaremos por decantarnos en unos específicos (bueno esto le sucede a muchos juegos del género).
En párrafos anteriores habíamos comparado las habilidades de Trane con las del famoso príncipe, esto no solo se reduce a las peleas sino a la tremenda agilidad a la hora de hacer equilibrio. En más de un momento la mejor opción será escabullirnos sigilosamente y nadie como este personaje para lograrlo.
El control responde bastante bien a la hora de hacer equilibrio (incluso mejor que durante los combates) de modo que pasar entre barra y barra termina por ser una gozada, eso sí, si no medimos bien la altura terminaremos por caer al vacio (y aquí no esperéis que puedas utilizar unas arenas especiales para devolver el tiempo)
También tenemos la posibilidad de jugar con otro colega que nos acompañará en las misiones; es un modo interesante, aunque a decir verdad, el rendimiento del juego se tiende a cortar un poco (en especial en PS2).
En resumen
la jugabilidad en Getting Up contempla una variada gama de acciones como para mantenernos entretenidos durante toda la aventura, cada misión involucra un movimiento o una estrategia distinta con la que permanente mantendremos esa agradable tensión y espera por nuevas sorpresas que la historia nos depare.
En contravía, este es quizás el único apartado que contempla fallos en su desarrollo y al incidir directamente en la jugabilidad puede que más de uno se vea amilanado ante el mismo.
Para comenzar el nivel de dificultad esta algo descompensado en algunos de los niveles, durante las peleas la cámara en ocasiones nos deja “vendidos”, algunos combos son casi imposibles de ejecutar y en ocasiones llegamos a encontrar molestas ralentizaciones.
Sumados así se ven demasiados inconvenientes, pero para ser honestos debemos entender que estos no se presentan de manera simultanea, de modo que como tal esto no quiere decir que Gettin Up sea injugable ni mucho menos, pero es una lastima que un producto de este nivel presente fallos como los señalados.
DIVERSIÓN - Marc Ecko's Getting Up -
La gran incógnita que generan juegos de este tipo es si su propuesta terminará agradando a jugadores distintos a los fanáticos del estilo; este es un título con identidad propia que hará que muchos amantes del graffiti o del Hip Hop le den una más que merecida oportunidad; quedan los demás jugadores…
De todos modos hay que señalar que
la propuesta de Marc Ecko cuenta con los suficientes alicientes como para agradar a cualquier amante de un buen videojuego: una historia con mucho gancho, personajes carismáticos, buena cantidad de misiones, grandes dosis de variedad, en fin hay muchos elementos muy buenos sin necesidad de incluir los más evidentes.
Getting Up contempla una duración promedio bastante elevada, acabar con la historia nos tomará alrededor de 20 horas y es posible que aún más si queremos desbloquear todos los bonos que trae.
Además su historia tiene unos giros sorprendentes que nos invitarán ha llegar hasta el final, estamos ante uno juego que le ha faltado poco para convertirse en un título revelación, pero igual es un producto absolutamente competitivo.
Puestos a pedir, quizás al argumento le ha faltado un poco más de enganche, sobre todo hacia la parte final, el comienzo es bastante intenso pero por momentos parece diluirse, tal vez en parte se deba a la enorme cantidad de peleas que terminan por hacernos dejar de lado a la historia del juego.
De todos modos este título demuestra que el diseñar graffitis en cierto sentido es un subgénero que cuenta aún con muy pocos exponentes y tendría aún mucho por producir. (Tenemos Jet Set Radio para Dreamcast y Xbox; también podríamos ubicar algunas misiones en GTA San Andreas, y en menor medida Mario Sunchine, aunque aquí el hacer graffitis sería lo antagónico)
No obstante
este es un título con muchísima identidad que demuestra como se pueden mezclar el arte con el videojuego de una forma divertida, bastaría con pulir unos pocos detalles para habernos encontrado con un producto redondo, no obstante en líneas generales Getting Up cumple con lo suyo.
Como todos los juegos que exploran un determinado estilo de expresión es casi seguro que la propuesta de Marc Ecko contará con numerosos detractores aún en los amantes del graffiti y del Hip Hop; es claro que no todo lo que aquí se muestra habla muy bien de este arte, pero se nota el esfuerzo por darle una identidad a algo que se ha convertido en un estilo de vida para muchos.