INTRODUCCIÓN - Graffiti Kingdom -
Un terrible demonio dominaba la tierra, todo era caos y desolación, pero gracias a los poderes del graffiti el monstruo fue sometido y encerrado en los sótanos del castillo, la armonía volvió al lugar y todos vivieron felices por mucho tiempo.
La leyenda del poder del graffiti se fue perdiendo con el paso de los años, muchos hoy ya ni la recuerdan y el poderoso objeto reside en el interior de un castillo en espera de volver a “despertar”.
El joven príncipe del castillo será el nuevo portador de la “varita” mágica capaz de dar vida a los objetos inanimados que diseñe, desafortunadamente también liberará al demonio, así es, el caos ha regresado peor que nunca…
Mi reino por un graffiti
Vale, este juego no se va a llevar el premio a mejor historia original, pero no por ello carece del gancho suficiente como para resultar atractivo. Cuando un poderoso objeto cae en las manos de un pequeño, terribles cosas pueden suceder.
Aunque en la medida en que vamos progresando en la historia resulta claro que este pequeño será “el elegido” para portar la varita, su solo nombre es bastante diciente ya que se trata del príncipe “Pincel”.
Pincel es un alocado chaval acostumbrado a meterse en los parajes más ocultos del castillo de sus padres (es un niño y lo que más le gusta es buscar cosas nuevas para divertirse); es así como de manera accidental llega al lugar donde se ubica la varita.
Bueno, para ser honestos, ese objeto no tiene pinta de varita, sino de una paleta de colores y esa es su función. Al poco tiempo el príncipe Pincel descubre que los objetos que dibuja cobran vida; incluso los graffitis que estaban dibujados en la pared del lugar.
Dentro de la pared hay dibujado una especie de “gato” que se convertirá a la postre en su compañero de aventuras, su nombre es “Pastel” y se convertirá en su principal consejero.
Así hemos conformado el dúo de la aventura (Pastel y Pincel, ¿no os suena esto?); pero aún falta el problema, este surgirá cuando una bola creada por Pincel vaya a dar en el dibujo del demonio. Como era de esperar, el terrorífico ente cobrará vida.
El demonio recobrará el control quedando el pueblo y el castillo a su merced,
la misión del joven príncipe será rescatar a sus padres, salvar al pueblo, derrotar al demonio y volverlo al lugar donde estaba.
A todas luces esta resulta ser una misión muy compleja para un niño tan pequeño y su “mascota”, pero ellos no están solos, cuentan con el apoyo de la paleta (ejem…”varita”) cuyos poderes serán fundamentales para alcanzar el éxito.
Gracias a la varita el príncipe puede convertirse en decenas de personajes que encontrará en el camino, este objeto posee el atributo de identificarse con ellos y convertirse en uno más. Así que
la fuerza del joven príncipe se verá multiplicada por las cualidades particulares de cada ser que se encuentre en el nuevo mundo.
Pero no se trata únicamente de tomar la forma y poderes de todos los personajes que nos encontremos. Posteriormente descubriremos el mayor atractivo que tiene este videojuego:
el príncipe será capaz de diseñar futuros monstruos que le ayudarán en los combates.
Controlar a un personaje que veamos en el juego y tomar sus atributos ciertamente tiene su gracia y es muy original, aunque ya lo hemos visto en otros juegos. Pero que nosotros podamos crear nuestros propios “monstruos” multiplica las posibilidades de este juego haciendo de Graffiti Kingdom una propuesta única en su género.
Estamos frente a un clásico juego de plataformas con muchísima acción y enormes posibilidades, ingresar al reino del graffiti será una experiencia inolvidable para todos aquellos Gamers dispuestos a probar su pericia con la paleta y el pincel, quién sabe, a lo mejor encontramos el artista que llevamos dentro…
Acostumbrados a los comentarios de falta de originalidad en los videojuegos (cuestión que a todas luces pierde su peso constantemente) encontramos en Graffiti Kingdom una prueba fehaciente de cómo con una idea en apariencia sencilla podemos estar ante miles de alternativas jugables de lo más atractivas.
Es tan llamativa la propuesta, que al cabo de unas horas de juego es posible que muchos jugadores se decanten por la opción de diseñar sus propios “monstruos” y se alejen de la historia principal para ponerlos a combatir entre ellos,
En cierto sentido este videojuego viene a realizar nuestro “sueño” de diseñar un monstruo y poderlo controlar (algo así como un “Pokemon” pero mucho más particular); esta opción es más tentadora de lo que pueda parecer en un principio; así que bien vale la pena que la entremos a revisar con mayor detalle.