INTRODUCCION - Way of the Samurai 2 -
A pesar de no llegarnos su primera parte, Acquire y Capcom nos brindan la oportunidad
de disfrutar de la secuela de Way of the Samurai, un título muy original que gustará a
todos aquellos amantes de lo oriental. Un lugar: la isla de Amahara; Un período: el
fin de la dinastía Edo; Un propósito: a gusto del consumidor....
¿Qué más podemos pedir?
Way of the Samurai 2 comienza cuando un samurai llega a Amahara y es ayudado por una
niña la cual le ofrece comida. A partir de ese instante somos nosotros los que
tomamos el control de todo lo que suceda ya sea a modo de distintas opciones a
elegir a través de los diálogos o simplemente simpatizando "activamente" con unos
u otros personajes divididos entre los paisanos del lugar, los villanos del clan Aoto
y los magistrados, el más que dudable brazo de la ley.
Digamos que Way of the Samurai 2 es el GTA oriental, el Senmhue de PS2
-bueno, no tanto- en el que lo que primará será la libertad para ser lo que tu quieras
en una época muy importante de la hisoria japonesa, el fin de la disnastía Edo
-con el régimen Meiji en ciernes- donde los samurais tenían el derecho a portar su
espada y eran contratados por los señores daimios como guardaespaldas. En teoría
también tenían el poder de arrebatar la vida a cualquier persona que perteneciera a
un nivel social inferior y que les diera motivos para ello.
En un momento así, donde los samurais disponen de tanto poder, nos encontramos nosotros
en una pequeña isla en la que el clan Aoto atormenta a los pobres habitantes mientras
que los magistrados -algo así como la policía- buscan una solución al problema. Nosotros nos podremos decantar por el bando que más nos guste.. o que mejor pague, claro. La decisión será en todo momento nuestra y cada cosa que hagamos tendrá su repercusión de una u otra manera en el juego.
Para ello disponemos de más ni menos que diez días en los que debermos comer, dormir,
hablar con la gente, conseguir dinero y, por supuesto, luchar como buenos samurais que
somos.
Así pues las leyes de la causalidad se cumplen a la perfección y seremos nosotros los
que decidiremos que camino tomar: ¿serás un honroso samurai dispuesto a ayudar a los
más débiles? ¿o preferirás ser un legendario asesino del que todo el mundo huya?.