JUGABILIDAD - Magna Carta: Tears of Blood -
Este es un factor bien importante a la hora de hacerse con este juego y es que su propuesta jugable aporta unas buenas de originalidad.
La formula utilizada por sus creadores es tan curiosa como todos los elementos que rodean a este juego, si revisas por separado todos los aspectos del juego nada será nuevo o distinto a lo visto en otros juegos del género, pero la clave estuvo en reunirlos en uno solo.
Es algo así como si unieras los combates por turnos vistos en Final Fantasy X, aunque previamente podrás visualizar a tus rivales como en Grandia, a eso le adicionas la jugabilidad estratégica tipo “FF Tactis” y con ese producto le agregas la dinámica de combate vista en “Shadow Hearts”.
Trataré de explicarlo por partes, generalmente tu estarás con un equipo de tres amigos (uno más estará en el equipo pero no podrá participar en los combates); como es habitual en estos juegos, únicamente verás al protagonista durante los recorridos entre una locación y otra.
Al poco tiempo de recorrido verás a los rivales frente a tu personaje, es un efecto muy similar a lo visto en Grandia y que aparecerá en FF XII; aunque en este caso es prácticamente imposible de eludir, de modo que los combates siempre tendrán lugar; eso sí, hay la posibilidad que con un botón del Pad cambies la perspectiva visual y puedas sorprender a tus enemigos, eso te dará la ventaja inicial.
Una vez puestos en el combate, tus personajes estarán en distintos lugares del escenario, incluso algunos quedarán a mucha distancia de tus enemigos. En ese momento podrás acercarlos hacia tu oponente (o incluso distanciarlos si es el caso) como si se tratase de un juego de estrategia aunque mucho más dinámico.
Pero la cosa no termina ahí, ya que tus personajes dispondrán de una fuerza particular conocida como el “Chi” esta se agotará y tendrás que recargarla. La pantalla te indicará el estado de la misma con una barra de energía que señalará en que momento tu personaje puede pelear, de otro modo estará prácticamente indefenso y a merced del enemigo.
La pelea propiamente dicha será en el momento en que estemos frente al rival y en la pantalla del juego aparezca un circulo que nos indica una secuencia que debemos hacer con los botones del Pad de la misma manera y con la velocidad precisa; por lo general son secuencias muy sencillas que pronto llegamos a dominar, esto en sí es casi idéntico a la jugabilidad vista en juegos como Shadow Hearts.
Como puedes apreciar, la jugabilidad en si misma no es nada original, es una auténtica copia de la jugabilidad de los juegos insignia en Rol, pero esta combinación ha terminado por resultar de lo más divertida.
Puestos a pedir, lo único que le podríamos reprochar a este sistema de juego es que
tiene unos tiempos de carga algo largos, pero tampoco llegan a ser desesperantes, eso sí, el no poder eludir estos combates hace que tengamos que prepararnos para enfrenar repetidas veces a enemigos muy similares, bueno, todo sea por acumular más experiencia y habilidad…
Magna carta ofrece otra variante a nivel jugable que los Gamers sabrán apreciar, se trata de una modalidad muy frecuente en los juegos para computador (hay que recordar que esta saga procede del PC) pero que no resulta común en los juegos para consola, menos en los de rol. Se trata de un menú que se abre al momento de guardar nuestros avances donde podremos entregar elementos y conversar con los integrantes del equipo.
Lo llamativo es que
de acuerdo a lo que les digamos, nuestros colegas tomarán una actitud favorable o apática a nuestro liderazgo, igual cosa sucederá con lo que les demos (no les des comida si están llenos); es una variante que le adiciona un elemento estratégico bastante interesante.
Un elemento gracioso en estos diálogos es que resulta bastante complicado tener contentos a todos los miembros del equipo, habrá muchas ocasiones donde las palabras de aliento a un miembro de equipo terminen por molestar a otro que a partir de entonces nos observará con mucho recelo, definitivamente una situación que se da en la vida misma.
DIVERSIÓN - Magna Carta: Tears of Blood -
A estas alturas habrás notado que el balance de este juego es absolutamente favorable, desde la puesta en escena hasta su jugabilidad tienen una excelente calidad y nos ofrece unas variantes muy originales en un género que tiende a ser algo repetitivo en la mayoría de sus títulos.
La historia también engancha y tiene lo suyo, estos personajes tan extravagantes tienen mucho por decir y en numerosas ocasiones los matices tan paradójicos nos conquistarán sin remedio, Magna Carta es un juego que nos puede llevar más de 40 horas para terminar con la historia (y eso dependiendo de nuestro nivel de ingles).
Además su curva de dificultad resulta bastante exigente, tendremos problemas desde los primeros combates, así que la durabilidad de este título se verá bastante incrementada, eso sí, hay que señalar que conforme diría Napoleón “perder es ganar un poco”,
luego de una derrota quedaremos lo suficientemente “picados” como para insistir una y otra vez.
Estamos frente a una joya del género, un juego que bien vale la pena adquirir, una propuesta bastante diferente a la tradicional y que viene avalada por su enorme éxito en tierras niponas, un juego que perfectamente pudo haber sido un “Must have” pero que viene con un inconveniente que indudablemente hará echar para atrás a más de uno…