INTRODUCCION - Prince of Persia -
Ubi Soft y los estudios Montreal, creadores de Splinter Cell, nos traen de vuelta a uno de los clásicos más famosos e importantes de la historia de los videojuegos. El regreso del príncipe, de la princesa y del malvado visir. El regreso, de Prince of Persia.
El nacimiento del mito
Allá en 1989, un simple pero brillante programador llamado Jordan Mechner nos trajo Prince of Persia, un juego que supuso un antes y un después en nuestra historia. Ni él mismo pudo imaginarse el gran éxito que iba a tener su juego, convirtiéndose en un número 1 y en el pionero de los juegos de su época.
La historia nos situaba en unas mazmorras de un castillo persiano. Nos poníamos en la piel de un joven príncipe persa cuyo objetivo era salvar el reino de la traición de un malvado visir y, al mismo tiempo, rescatar a una joven princesa secuestrada por éste.
El juego estaba lleno de trampas y enemigos que le convirtieron en todo un mito. Quien no se acuerda de los míticos “pinchos” que había en el suelo de muchos de los pasadizos del laberíntico mapeado del juego. Como no, también las luchas contra los enemigos, unas veces esqueletos, otras humanos, que hacían que la habilidad con la espada fuese crucial.
Más tarde llegó Prince of Persia 2, un juego que siguió la estela de su antecesor, mejorando los aspectos técnicos pero manteniendo el espíritu del original, aunque, naturalmente, no llegó a provocar tal revolución como hizo su antecesor.
Estos no fueron los únicos juegos de esta saga. A parte de las múltiples conversiones a otras plataformas que tuvieron los originales Prince of Persia y Prince of Persia 2, apareció Prince of Persia 3D (o su homónimo en Dreamcast, Arabian Nights) que no cumplió las expectativas de los jugones, que querían ver un paso digno de este clásico a las 3D.
Miedo al principio
Cuando oímos las primeras noticias de que se desarrollaría un nuevo juego de Prince of Persia (a partir de ahora, POP) nos pusimos todos con cierto miedo acerca de su paso a las 3D. Muchos 2D no sufren una buena conversión, y POP ya había sufrido una mala conversión con Arabian Nights
Ubi Soft confirmó su desarrollo además de que encargó esta difícil tarea a los estudios Montreal. Eso, junto a la colaboración de Jordan Mechner nos hicieron optimistas de cara al juego.
Y la verdad es que solo podemos felicitar a Ubi Soft – que últimamente no para de traernos grandes juegos – por el gran trabajo realizado. Prince of Persia: The Sands of Time, o si lo preferís, Las Arenas del tiempo, da un soplo de aire fresco al género, aportando numerosas novedades y manteniendo el espíritu mágico del POP original.
Para empezar, la coletilla del titulo del juego ya nos introduce una novedad: Las arenas del tiempo. Durante el juego, podremos usar estas arenas para desarrollar distintas habilidades mediante una daga del tiempo, elemento crucial del juego. Entre todas las posibilidades de la daga, encontraremos la de retroceder en el tiempo, ralentizar el tiempo, eliminar a los enemigos y “congelarlos”. Supongo que os preguntaréis de donde vienen esas arenas del tiempo. Pues bien, “sentaos y os narraré una historia que nunca antes habréis escuchado…”.
Nos ponemos en la piel de un joven príncipe, hijo de Shahraman, un rey de Persia, que junto un reducido séquito viajan a través de la india, rumbo al castillo de un Maharajá indio. Promesas de un visir indio les traían hacia allí. Él mismo les facilitó la información y la entrada al castillo, ayudándoles para poder conseguir entrar y conquistar los tesoros escondidos en una cámara secreta del castillo.
El príncipe consigue entrar en la cámara y encuentra la daga del tiempo, un gran tesoro guardado minuciosamente en la cámara del tesoro. Además, los persas se llevaron otros tesoros para traérselos a un sultán, como un gran reloj de arena y unas jóvenes doncellas. Entre estas doncellas está Farah, cuyo papel será importante durante la aventura, ayudando al príncipe.
Una vez llegan al palacio del sultán, se da a elegir al visir su preciado tesoro, menos la daga del tiempo que se la quedaría el joven príncipe, y el reloj de arena, que era para el sultán. El visir engaña al príncipe, convenciéndole de que si introduce la daga en el reloj de arena conseguirán el secreto escondido en el reloj.
El príncipe, que sólo buscaba honor y gloria, acaba girándosele la moneda. Librando las arenas del tiempo contenidas en el reloj, todas las personas que entraban en contacto con ellas se transformaban en monstruos de las arenas. Él mismo había desatado el horror entre su propia familia y compañeros. Sólo el visir, gracias a su magia y el báculo, el príncipe, gracias a la magia de su daga, y la joven Farah, gracias a su arco que tiene alguna peculiaridad mágica, consiguen ser inmunes a las arenas del tiempo…
El argumento, planteado así, parece muy prometedor. No es ni mucho menos un mal argumento, pero no es el apartado principal del juego. De hecho, excepto en los primeros compases y en la parte final del juego, el argumento pasa a un segundo plano para dar más importancia al juego en sí, algo que se agradece debido a la poca duración del juego. Las horas que juegas, las aprovechas.
Como decíamos, en la parte final del juego entra otra vez el factor argumental, y con bastante fuerza. Da algún giro interesante durante el final del juego, que puede dejar desconcertados a cierto público.
De todos modos se agradecen argumentos interesantes como éste, que aunque sea un juego que no le de mucha importancia al argumento, añade ese otro factor que sumado a los otros apartados del juego lo hacen de todo un imprescindible. Pero, no nos vayamos por los cerros de Úbeda, empecemos por los gráficos…