INTRODUCCIÓN - Dragon Quest: El Periplo del Rey Maldito -
Europa, también conocido como el territorio PAL en el mundo videojueguil, ha sido desde los inicios del sector el lugar menos atractivo y más prescindible para las desarrolladoras niponas de videojuegos, una situación en parte justificada, ya que desde siempre ha sido donde menos éxito han tenido este tipo de productos y su entorno. Pero como bien es sabido, el mundo es un lugar donde no hay sitio para la perseverancia y la constancia, pues, reinan la diversidad y el cambio constante de un medio que se justifica. Esto, se refleja también en el sector del entretenimiento electrónico, y es que en estos últimos años ha sufrido un auge más que importante, que ha llegado a situar a Europa por encima de EE.UU incluso en ciertos ámbitos, algo impensable años atrás. Esta actitud del ciudadano Europeo, ha abierto los ojos ha muchas compañías videojueguiles, que han visto en este territorio un buen lugar donde lanzar aquellos productos que antes no se atrevieron a dar luz verde para su salida en estos lares. Ejemplos claros son las versiones PAL de juegos pertenecientes a sagas como “Tales of”, Xenosaga, Y’s,…o la misma
Dragon Quest.
Veinte años de espera
Ese es el tiempo que ha tardado a llegar la saga Dragon Quest al viejo continente, y es que la saga vio la luz por primera en Japón, el año 1986, para la popular consola de Nintendo, Famicom (NES para nosotros). Para esta misma plataforma aparecieron los cuatro primeros juegos de la franquicia, que después seguiría sus andanzas en Super Famicom (SNES en nuestro caso) que vería el quinto y sexto episodio. Tras esta feliz época en consolas de Nintendo, Dragon Quest se propuso triunfar también en la consola que impulso a Sony en el sector, PlayStaion, la cual hospedo la sexta entrega de esta saga, y finalmente, PlayStation 2, que siendo continuista recibió con los brazos abiertos la séptima y octava entrega de este RPG ideado por
Yugi Horii.Y todo esto sin contar los relanzamientos de los mismos para otros sistemas posteriores o de carácter portátil. Todo esto hablando siempre de Japón, donde la franquicia que tenemos entre manos es algo más que eso, es un icono nacional, un ser que todo nipón conoce o ha oído de hablar de él, un “alter ego” de Final Fantasy, o a la viceversa. Y es que sin ir más lejos la “mascota” de la saga es tan conocida en Japón como lo es Son Goku en España, estamos hablando de
Slime, esa especie de gota tan graciosa de color azul que aparece en todos los Dragon Quest, como si de un Chocobo se tratará en un Final Fantasy. Os preguntareís por eso, porque estamos mencionando a los Final Fantasy como un similar del fenómeno Dragon Quest, la repuesta es sencilla, y es que ambas sagas ahora de de Square-Enix (anteriormente Final Fantasy de Squaresoft y Dragon Quest de Enix) son quizás las que más tirón tienen en el país del sol naciente, además de contar las dos con muchos similitudes, como que en cada capitulo de ellas se narra una historia deferente pero que se mantienen siempre unos rasgos característicos, o la “edad” de ambas, que se estrenaron muy a la par (Dragon Quest en 1986 y Final Fantasy en 1987). Así pues, es algo inexplicable que por ejemplo Final Fantasy desde prácticamente sus inicios visitase Europa, y que en cambio, Dragon Quest, una franquicia igual o más popular que esta, no lo ha hecho hasta día de hoy.
Pero, hay vida más allá de Japón, y es que Dragon Quest desde casi sus primeras andadas que visita en prácticamente todas las ocasiones EE.UU. Un país donde la saga fue conocida como
Dragon Warrior hasta la séptima entrega de esta. Pero tras la ausencia del quinto y sexto capítulos de la franquicia, paso a llamarse como en oriente, coincidiendo con los dos últimos episodios de esta. Ahora, tras veinte años de espera aparece el primer Dragon Quest en Europa, un hecho que confirma el buen esta del sector en este territorio y que supone un reto para el jugón occidental, de todas maneras podéis estar tranquilos,
El periplo del Rey Maldito (“El cielo, el mar, la tierra y la princesa embrujada” en Japón) es un más que digno componente del proyecto ideado por Yugi Horii.
El periplo del Rey Maldito
La saga Dragon Quest siempre se ha caracterizada por ofrecernos una historia simple y sin demasiadas complicaciones, normalmente, debíamos salvar a la princesa del dragón, a similitud de las hazañas de Mario. Aunque en esta ocasión no será del todo así, pues, nos situaremos en la piel de un fiel guardia del rey
Trode que deberá recuperar un cetro de poder que ha sido robado del castillo por un malvado bufón llamado
Dhoulmagus que se ha dado a la fuga del lugar del crimen no sin antes dejar caer un sortilegio sobre la princesa
Medea y el mismísimo rey, convirtiéndolos en yegua y un especie de habitante del planeta “Namek” (aquel mundo de Dragon Ball de donde procede Piccolo) respectivamente. A partir de aquí empezará nuestra aventura, acompañados de tres compañeros más, el simpático ladrón
Yangus, la hermosa hechicera
Jessica y el templario guaperas
Angelo. El protagonista por si parte, no poseerá un nombre propio ya que seremos nosotros quien le asignaremos uno. De esta manera, nuestro objetivo será el de ir en búsqueda de este traidor bufón para que vuelva a sus estados originales a nuestros dos amigos reales, y deje de sembrar el caos por el reino (ya que esta acabando también con importantes personajes del lugar). Y todo esto lo haremos acompañados de (además de nuestros 3 compañeros)
Munchie, un gracioso ratoncito y Medea que una vez transformada en Yegua tirará del carro con el que nos desplazaremos en ocasiones, un carro conducido por el rey Trode.
Todo el poder está en tus manos
Además, con motivo de esta nueva entrega de la saga Dragon Quest, Square-Enix nos sorprende con un original controlador para PlayStation 2 comercializado por
Hori basado en el carismático Slime, el icono más singular de la saga. Dicho periférico resulta la mar de gracioso y logrado visualmente, aunque su comodidad es más que discutible, en parte por su tamaño y su peso (1 Kg. aproximadamente).