JUGABILIDAD - Shadow of the Colossus -
Un puzzle vivo. Es así como podríamos definir, escuetamente, los Colossi. Es aquí donde reside la dificultad del juego: tener que llegar a un punto en concreto escalando por una bestia gigante que tratará, como sea, de quitarse de encima una molesta pulga. El objetivo es simple, pero a la vez, complicado: llegar a uno de los puntos débiles de la bestia y clavarle tu espada. ¿El problema? Que si ya es difícil escalar por una pared, imaginad si la pared se moviera...
Así son las luchas contra los colosos. Éstos actúan de forma distinta según la situación; por ejemplo, si nos ponemos cerca del gigante pie de uno de ellos lo más probable es que nos intente pisar, siendo esto una muy mala noticia para nuestra barra de salud. Además, en más de una batalla el terreno tendrá un factor importante en el desenlace, pues tendremos que saber ocultarnos en un sitio seguro y saber salir en el momento oportuno.
La idea de Shadow of the Colossus es obligar al jugador a pensar como llegar hasta el punto débil del Colossi, marcado con un símbolo azul en su piel. No bastará en directamente subir por la bestia, puesto que sólo podremos trepar por zonas donde haya pelo o salientes de su armadura, y a veces no están a alturas que podamos llegar mediante un salto.
Una vez hemos conseguido llegar al punto débil, clavaremos nuestra espada en el símbolo, lo cual hará retorcer de dolor a la bestia. Es entonces cuando empieza a moverse violentamente, haciendo que mantenerse en ese punto sea complicado. Todo esto sería fácil si no fuera porque tenemos un medidor que se va gastando a medida que estamos trepando, vaya, que no podremos estar escalando indefinidamente.
Para llegar a la zona donde reside cada coloso tendremos que explorar el extenso mapeado, y nos guiaremos mediante un rayo de luz que desprende nuestra espada en las zonas donde haya iluminación. Gracias a nuestra arma y cabalgando con nuestro caballo llegaremos a la posición de la bestia, y una vez derrotada, volveremos al templo para iniciar otra búsqueda.
El control sobre el personaje es muy simple, volviendo a la idea de la sencillez del juego. No hay combos, sino una espada y un arco – con flechas infinitas – para abrirse paso y llegar a los símbolos. De hecho, en realidad el arco pasa a un segundo plano, pues por algunos colosos es indispensable pero en la gran mayoría se reduce a escalar y clavar la espada.
La palma del apartado jugable se la lleva Agro. Es la mejor representación hecha de un caballo hasta la fecha, comportándose de forma tan realista que sorprenderá a todos. Su control es exquisito, reaccionará de forma distinta según la situación – parará de golpe si ve un obstáculo o girará levantando las patas delanteras para hacer un giro repentino... – y además se podrán hacer ciertos equilibrios encima de él, más a modo de curiosidad que otra cosa. Como todos los apartados del juego, caballo cuidado de forma perfecta, denotando el perfeccionismo aplicado en cada uno de los aspectos.
Los únicos fallos achacables al juego son la cámara y el framerate. El primero se soluciona bastante bien en la mayoría de casos, siendo un poco molesta en las primeras horas de juego pero sabiéndola controlar casi a la perfección – es libre – en los siguientes partes del juego. El segundo problema, las ralentizaciones, se volverán un poco molestas sobretodo en luchas contra algún coloso, y de buen seguro que era solucionable bajando el aspecto gráfico, pero, ¿a qué precio?.
DIVERSIÓN - Shadow of the Colossus -
¿Divierte Shadow of the Colossus? Es la pregunta que se harán aquellos que jugaron a ICO y no disfrutaron con él. La respuesta es simple: divierte siempre y cuando entiendas el objetivo de esta obra.
Shadow of the Colossus no quiere acción directa, ni machacar enemigos con combos ni nada parecido. Lo que quiere el juego es hacernos vivir una historia distinta, con unos personajes que son diferentes a los héroes o villanos de los otros videojuegos. No sólo debemos actuar, sino que tanto o más importante es contemplar los extensos paisajes, o los mismos colosos, que son ya un paisaje de por sí.
Entendiéndose así, tanto ICO como el juego que nos ocupa se vuelven mágicos, transmitiendo ese "algo" que sólo es entendible cuando uno termina las pocas horas que dura el juego, pues es cierto, es corto. ¿Es eso negativo? En cierto modo sí, porqué pedimos más, pero a la vez tenemos que reflexionar: si fuera más largo caería en el error de ser monótono. Quizá el problema sea que, al ser puzzles, la rejugabilidad es un poco traicionera: por una parte, jugarlo a dificultad difícil añade otro reto, pero por contra uno ya sabe como abrirse paso hasta llegar a los puntos débiles.
Algunos jugadores pensarán, con razón, que la dificultad no está del todo bien ajustada, ya sea por la facilidad de los puzzles o por la pasividad de los Colossi. Referente a lo primero, en realidad sólo los últimos supondrán un reto para los más experimentados, y en cuanto a la pasividad, creemos que se hubieran podido hacer un poco más agresivas a las bestias, aprovechando más sus manos o el entorno natural. Creemos que hubiese sido un acierto que la dificultad difícil fuera la normal, pues en difícil la sensación de peligro aumenta considerablemente.
En el fondo, pero, la dificultad no es algo que importe mucho al jugador, pues se quedará maravillado con los paisajes y las originales luchas. Sin duda, Shadow of the Colossus es una forma distinta de entender la diversión en los videojuegos, la misma que ya usó ICO.