JUGABILIDAD - Metal Gear Solid 3: Snake Eater -
Durante todo el juego tenemos que ser una sombra -
“You are a ghost Snake, in every sense of the word” - cualquier paso en falso será, probablemente, nuestro último paso... y eso no queremos que ocurra.
En el vídeo del E3 2003, entre otras frases, leímos una que en ese momento no pensábamos que iba a ser tan importante: “Eat or be eaten”, o lo que es lo mismo, “Comer o ser comido”. Y para evitar ser el primer plato de los soldados enemigos podemos recordar otra de las frases que vimos entonces: “Hunt or be hunted”, “Cazar o ser cazado”. Tendremos a nuestra disposición una selva llena de “apetitosa” comida, como serpientes, ranas, arañas, escorpiones, ratas, murciélagos... aunque también dispondremos de unas cuantas ration de las de siempre para subir la stamina... un momento, ¿hablo de stamina?
Esta vez no comeremos y nos subirá la vida directamente. Tendremos dos barras distintas, una de salud y otra de energía – stamina –. Si baja la barra de stamina iremos perdiendo facultades, como visión o puntería; y esta vez la barra de salud subirá sola, descansando. Si la barra de salud llega a cero a causa de las heridas enemigas, moriremos.
Para remediar las heridas de guerra podremos curarnos. Si nos rompemos un brazo, simplemente cogemos un kit de sutura y unos vendajes, si tenemos una bala incrustada no bastará sólo en quitarla, sino que tendremos que suturar, desinfectar y más cosas. Es cierto que esta curación es instantánea e irreal – se producen situaciones curiosas como, por ejemplo, tener una bala incrustada en la cabeza y simplemente la quitaremos con un cuchillo y tan tranquilos – y que echamos de menos que esas heridas afecten jugablemente: si te rompes una pierna, ir cojo durante unos minutos, y así con otros ejemplos. De todos modos, se haga como se haga, nunca podría ser totalmente realista, o afectaría a la jugabilidad del juego de forma negativa.
Siguiendo con las novedades, esta vez tendremos que gestionar los objetos y armas que llevamos, de tal forma que los que no tengamos que usar los dejaremos en nuestra mochila. Cabe decir que la variedad de objetos es muy interesante; además del famoso cigarro tendremos a nuestra disposición radares – esta vez distintos, pues el soliton no existía por allá entonces y esto puede provocar algún quebradero de cabeza – de vida o de minas, tendremos una pastilla para parecer muertos y así un largo etcétera que será mejor que descubráis por vosotros mismos.
Otra de las grandes novedades – y van... – es el camuflaje. Snake se pintará con distintas tonalidades la cara para camuflarse mejor entre la vegetación, así como podrá cambiarse de vestido a lo largo de la aventura. Eso será importantísimo, pues si el marcador de camuflaje de la esquina superior derecha no marca más de un 65% llamaremos tanto la atención que incluso los soldados miopes nos verán....
Hablando de miopías, pese a que la IA de los enemigos ha mejorado – se cubren en distintos lugares, tienen el oído más fino... – siguen sufriendo de miopía, quizá no tanta, pero siguen necesitando gafas. Está visto – nunca mejor dicho – que hasta la siguiente generación no se van a cumplir nuestros deseos.
El juego sigue manteniendo la misma cámara, algo que ya no sabemos si es positivo o negativo. Esta vez se podrá mover ligeramente con el stick derecho. También dispondremos de la vista en primera persona; como en MGS2 no nos podremos mover una vez estemos en ella – la verdad tampoco sabemos si es positivo o no, pues limita la jugabilidad, aunque es cierto que el ver directamente desde los ojos del protagonista da mayor realismo –.
En definitiva, es el Metal Gear más diferente de todos: situaciones distintas, objetos distintos, y el factor de supervivencia perfectamente implementado. A partir de ahora se no hará difícil ver un Metal Gear sin eso... veremos como se las ingenia Konami para futuras entregas.
DIVERSIÓN - Metal Gear Solid 3: Snake Eater -
El apartado más difícil de comentar del juego. ¿Es muy divertido MGS3? Por supuesto que lo es. ¿Sólo si te gustan los argumentos? Pues es probable que la respuesta sea afirmativa.
Lo que si podemos asegurar es que para disfrutar realmente de MGS tienes que estar dispuesto a oír y ver largas escenas cinemáticas. Es la base del juego: el argumento. Es la razón por la cual hay tantos fans de este juego. El día que aparezca un Metal Gear que no se centre en su argumento lo único que tendrá de MG será el título.
Pero con eso no queremos decir que Metal Gear Solid 3: Snake Eater aborrezca al jugarlo. El no ser visto es algo muy interesante, una forma diferente – a día de hoy, muy usada – de hacer juegos. La estrategia es fundamental, y el hecho de comerte el coco para saber como pasar sin ser visto es divertido – si no preguntad a los jugadores de Splinter Cell, que se centra sólo en eso –. Por tanto, y quiero dejar claro, MGS no aburre ni mucho menos al jugarlo, pero sólo comprenderás su grandeza si además de disfrutar jugándolo disfrutas con la trama.
Por supuesto, y no quiero que se me olvide, el humor sigue presente en esta entrega. Kojima, a parte de ser un genio realizando tramas épicas y emotivas, tiene un gran sentido del humor. Uno se pregunta si podrá ingeniarse nuevas cosas graciosas como las revistas o los pósters de chicas, pero entrega tras entrega vemos como aparecen situaciones más que graciosas. Un poco de relax en medio de tanta tensión no viene nada mal.
Respecto a la versión PAL, a parte de la traducción – que no doblaje – al español nos encontramos con el “Demo Theatre” para poder ver las escenas cinemáticas sin necesidad de jugar. También encontramos un modo de juego para luchar contra los Final Boss, así como más extras y secretos – algunos ya pertenecientes a la versión NTSC – que deberéis de descubrir vosotros mismos. Todos estos extras ayudan a alargar el juego, que se puede terminar en unas 20-25 horas la primera partida.