Metal Gear Solid 3: Snake Eater
Las intros de los Metal Gear desde su versión en PSX (antes prácticamente eran inexistentes) siempre han sido sorprendentes (aún siento un agradable escalofrío cuando recuerdo el jumping de Snake en “Sons of Liberty”). En esta ocasión Snake también se lanza… pero desde un avión.
Usualmente las imágenes se hacen desde el mismo motor del juego, esto le ha permitido ganar una muy buena dosis de “realismo”, pero en esta ocasión el motor gráfico se ha superado hasta llegar a los límites (bueno, hace más de un año estamos diciendo que la PS2 llegó al limite y todavía nos sigue sorprendiendo), los rostros son soberbios y el entorno nos hace sentir parte del escenario desde el principio, una sensación que no sentía desde aquella ya clásica intro de Devil May Cry.
Un personaje fumando un tabaco que de mala gana se pone el casco protector para lanzarse al vacío da inicio a toda la fantasía, realmente no quiero arruinar la historia así que no haré mayor énfasis en la misma, solo una cosa puedo adelantar, después de apreciar la intro será muy difícil que te puedas apartar de este título, soñarás con el, mientras estés con tu novia o esposa estarás pensando en este juego, en tu trabajo más de una vez te sorprenderás divagando en esa escena que acabas de presenciar.
A quien Metal Gear Solid 3: Snake Eater atrapa, ya no lo suelta…
El sonido es excelente y los gráficos muestran entornos nunca antes visto en PS2 (atención al movimiento de los pastizales en la selva), Kojima vuelve a sentar cátedra sobre lo que una consola puede dar en gráficos. Si en MGS 2 se criticó el vacío en los escenarios, en esta versión los escenarios rebosan elementos, prácticamente con todos podemos interactuar , mención especial para el diseño de los árboles los cuales vienen a suplir las paredes en los escenarios cerrados, recordemos que una pared cubre casi todo un escenario (de ahí que se criticara en las anteriores versiones los escenarios), en MGS SE los escenarios son abiertos y nuestro protagonista puede ocultarse y observar a través de un árbol, no de una pared, esto por supuesto aumenta la sensación de tensión y agobio durante el juego (no es lo mismo ocultarse tras un árbol que tras una pared puedes comprobarlo tu mismo).
La jugabilidad se mantiene intacta, es decir que en los pocos segundos estaremos totalmente acostumbrados a los mandos ya que los botones son los mismos, esto es un aspecto positivo tomando en cuenta que en las anteriores versiones ese factor siempre ha sido muy bien valorado, quizás falten algunos movimientos que pudieran aumentar la diversión (sobre todo cuando los rivales de sigilo si los reportan, un punto para Fisher) pero visto el general no parece que tuviese necesidad, eso sí ahora presenta una agilidad casi felina mientras camina en las ramas al mejor estilo de Lara Croft pero la sensación que deja no es la más agradable, prefiero seguir viéndolo reptar por el piso como una serpiente (en eso sigue siendo el mejor). Vale la pena acotar también que el juego mantiene los diferentes niveles de dificultad con lo que cualquier jugador podrá acceder al final del juego sin mayor inconveniente.
Otro aspecto importante para destacar en el apartado gráfico es una interesante paleta para maquillar a Snake durante la aventura, esto nos permite pasar aún más desapercibido en los escenarios ya que nos confundiremos con él a modo de camaleón, es un editor de imágenes donde podemos cambiar la apariencia de nuestro personaje colocándonos un traje negro o un traje de camuflaje entre otros, igual podemos hacer con nuestro rostro, eso sí parece más un nivel decorativo ya que en el juego es poco el cambio que podemos notar frente al rostro (aunque en los vídeos sí que se denota el cambio), también es importante desatacar unos tiempos de carga en un mismo escenario que si bien no resultan extremadamente extensos si nos hacen perder un poco la continuidad en el juego, no obstante es un costo que se puede asumir con facilidad tomando en cuenta la gran riqueza de los mismos.