Panzer Dragoon
Si analizáramos los momentos más importantes dentro de la historia de las consolas de videojuegos durante la denominada generación de 128 bits, no sería la incursión del todopoderoso Microsoft en este difícil terreno, ni la apabullante victoria que PS2 tuvo en la competencia con Sony y Nintendo.
Nada de eso, el momento más importante de la generación de 128 bits se lo llevaría una compañía de otrora Hardware y ahora convertida en una third Party; por supuesto estamos hablando de Sega.
Durante años esta compañía nipona le plantó cara a Nintendo ofreciendo una alternativa a los juegos y a las consolas del gigante Nipón, de hecho
hasta hace muy poco en el terreno de los videojuegos no se hablaba sino de dos compañías: Sega y Nintendo (así es, ni siquiera Sony tiene una historia tan amplia en ente mundillo).
La historia ya es de sobra conocida (y hasta da pesar volver a rememorarla): luego de unos malos resultados económicos con Saturn la consola trató de recuperarse con la primera incursión en la era de 128 bits, nada menos que la flamante Dreamcast.
Pero la historia se repitió y esto terminó por agudizar la situación financiera de la empresa, así que sus socios la tenían muy dura y ante una situación tan crítica se optó por una polémica estrategia: apostarle de lleno al terreno de software y abandonar gradualmente la producción de consolas.
Aunque la reducción en la fabricación de consolas Dreamcast el impacto para esa maquina fue tremendo desde su anuncio mismo, daría comienzo la más grande cancelación de juegos que ha presenciado la historia de los videojuegos hasta el momento;
fue el principio del fin para una consola de la que muchos consideramos que mereció una mejor suerte.
Pero hay que reconocer que dicha estrategia fue un excelente “salvavidas” para Sega, de ser una compañía de Hardware prácticamente en quiebra asó a convertirse en una Third Party deseada por todos, la de foros que anunciaban la venta de Sega a Microsoft a Sony o a Nintendo llenó las paginas de Internet durante varios meses.
Semejante demanda tuvo un efecto muy positivo en la bolsa y las acciones de Sega volvieron a revitalizarse, hoy por hoy la compañía sobrevive en un nivel que bien pudiéramos denominar como “estable”.
Los juegos de Sega hoy salen prácticamente en versiones multiplataforma, no obstante esto no fue así en un comienzo donde había una incertidumbre sobre si alguna de las otras tres grandes compañías se haría con las acciones de sega (también se habló mucho de fusiones, la más sonada fue la de Nintendo y Sega que evidentemente no llegó a realizarse).
Dentro del marketing Sega opto por una estrategia que hoy en día sigue siendo reconocida y aplaudida:
si bien algunos de sus títulos saldrían de manera multiplataforma, los títulos emblemáticos saldrían en exclusividad para una de ellas.
Si hacemos historia podemos corroborarlo: Nintendo se llevó el primer título del puercoespín azuloso, Sony obtuvo a Ulala y Microsoft se llevó al celebre Shen Mue; con el tiempo muchos de sus juegos vieron la luz finalmente en todas las plataformas siendo PS2 probablemente la más beneficiada en la medida que evidentemente al ser la de más ventas hacer los juegos para ella aseguraba que fueran redituables.
A estas alturas PS2 se precia de tener juegos exclusivos como Yakuza (cuya segunda parte es una de los juegos más vendidos en la actualidad en el terreno japonés).
Lo cierto es que los usuarios de Sony (y los de Nintendo también) se quedaron con las ganas de tener algunos títulos emblemáticos de Sega en su consola, nunca sabremos que hubiera sido del destino de Shen Mue si hubiese salido en PS2, pero esos son los riesgos del mercado.
Si Shen mue fue el juego más importante para Dreamcast, hubo otro título que se llevó los máximos honores en la generación anterior (es decir en Saturn), se trató de una verdadera joya de culto conocida como Panzer Dragoon.
Ambos juegos tienen elementos en común como la tremenda inversión que hicieron los desarrolladores en su tiempo, originalidad a flor de piel y una apuesta muy arriesgada tanto a nivel técnico como gráfico.
En ambos casos también sus resultados fueron irregulares en especial en ventas; pues los comentarios de la crítica fueron absolutamente favorables considerándose hoy por hoy como títulos de verdadero culto y con un buen sequito de fanáticos a su alrededor.
En buena medida Xbox fue la “heredera“de este importante legado, era claro que el gigante americano quería conquistar al reacio público japonés con juegos muy de sus entrañas, es así como obtuvo la segunda parte de Shen mue y se hizo a la exclusividad de la continuación de Panzer Dragoon en la generación de 128 bits.
La situación con Shen Mue resulto más bien decepcionante pues básicamente se trataba de una conversión idéntica a la aparecida en dreamcast aunque con una mayor resolución gráfica (era evidente, poco más e podía pedir, al fin y al cabo la entrega de dreamcast era muy competente en el nivel técnico como para que la versión en Xbox significará una revolución).