Rayman Origins es uno de los títulos más brillantes del año: así de simple y claro. Nada ha importado el turbio y confuso desarrollo de la obra para marcar la que es una de las gratas sorpresas del presente curso. La nueva criatura de Michael Ancel es una de las experiencias en dos dimensiones más redondas que podemos encontrar hoy en día en el mercado sin amedrantarse ante excelencias como New Super Mario Bros o Donkey Kong Country Returns. Ha sabido tomar todo lo bueno de su debut a mediados de los 90 junto a elementos de la segunda parte para cocerlo todo en el motor UbiArt Framework y salir airoso. 2D en 1080P con un apartado técnico y artístico preciosista y simpático que nos dejará boquiabiertos durante todo la experiencia.
El bueno de Ray llega tras más de 8 años esperando su retorno al género. Muchas han sido las aventuras que llevaban el nombre de la creación de Ubisoft en portada, pero más allá de sus asuntos con conejos extraterrestres, el factor que lo ha caracterizado siempre ha estado ausente durante demasiado tiempo. La criatura nació en 1995 y se convirtió en un clásico instantáneo en las muchas plataformas donde llegó a salir. Tras el prematuro abandono a la senda bidimensional en su segunda entrega, marcó otro gran éxito en otro buen puñado de sistemas en los que pudimos disfrutar de su particular Great Scape. Desde entonces y más allá de alguna aventura portátil, nunca volvió al 2D. Siendo francos, no podía volver de mejor manera: su retorno es inmejorable.
Como comentaba unas líneas arriba, su arte en dos dimensiones nos ha encandilado en todos los aspectos: el trabajo hecho por el estudio francés con su nuevo motor es digno de elogio. Podríamos pausar cualquier momento del juego y cada una de esas capturas parecería un dibujo de muy buen gusto. Haced la prueba vosotros mismos con las imágenes a vuestra derecha y alucinad con su bella factura. El sonido ha tirado también del mismo tono entrañable y simpaticón: las melodías parecen haber sido extraídas sin anestesia de los Loco Roco de PSP. Las conversaciones entre protagonistas son en un meloso idioma inventado.
El programa huele en todo momento a definición de diccionario del término plataforma. Me sentía abrumado a los mandos del software de Ubisoft viendo tantas referencias a las que podíamos comparar el producto. Podríamos partir del Rayman original y observar la inspiración de otras obras maestras del género como New Super Mario Bros, Mario 64, Donkey Kong Country, Battletoads, algunos shoot'em'ups de los 80 de Konami o el reciente beat'em'up Castle Crashers. El resultado final es digno de admiración. Rayman se mueve ágil por el escenario con tres botones: salto, golpe y sprint sin echar en falta ninguna otra opción. Atacaremos cuerpo a cuerpo con rápidas acometidas pulsando rápidamente el botón o podremos lanzar un movimiento a larga distancia manteniéndolo presionado. También podremos golpear en el aire o atacar en carrera. En cada nuevo mundo, un hada – bien cargada de atributos, por cierto - nos entregará nuevas habilidades, llegando, por ejemplo, a bucear o correr por paredes sin mayores problemas que dirigir nuestro movimiento hacia dicha dirección. Evidentemente, esos movimientos nos servirán para acceder a lugares de mundos pasados en los que podremos encontrar nuevos secretos y premios.