Análisis Star Wars: El Poder de la Fuerza II

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Star Wars: El Poder de la Fuerza II
Escrito por Alejandro Pascual, el 10/11/2010.

Análisis de Star Wars: El Poder de la Fuerza II

A veces, uno ya no sabe cómo se desarrolla un videojuego en el siglo XXI, ni si existe un guión escrito en papel, o simplemente se toman un par de notas en un smartphone. Porque, de ser así, al guionista de Star Wars El Poder de la Fuerza II le debió sobrevenir un estornudo mientras escribía, para darse cuenta después de que se había saltado el nudo de la historia, y pasó directamente al desenlace. No obstante, W. Haden Blackman, el guionista en cuestión, es el mismo que el del anterior juego cuya obra se basa por completo en este mundo. Entonces, ¿qué ha ocurrido?

Todo lo que habéis oído es cierto. Star Wars El Poder de la Fuerza II tiene cuatro niveles, y eso es decir mucho de él, si contamos con la visita a Dagobah, el planeta donde habita Yoda, que dura 15 minutos y en el cual no hacemos nada más que andar y ver un vídeo. Lo peor de todo es que está metido con calzador, tras una escena en que el héroe, el clon de Starkiller, se encuentra super mal y necesita meditar. (– Pero Starkiller, Starkiller, el destino de la galaxia está amenazado, ¡no hay tiempo! – Me da igual, necesito meditarrrrrrr… En fin.).

En resumen, si está historia está aprobada por George Lucas, o bien el señor Lucas está cansado de su propio universo o le da igual. Así que a nosotros también: la cosa va de un jedi que lanza ondas vitales y mata a todo lo que se mueve. Y punto.

En cuanto al juego, es un gran ejemplo de producto que se va desinflando, sólo q ue pocas veces habíamos visto en esta generación un caso tan claro y sangrante como éste. Tan sólo hay que comparar el comienzo del título, con Starkiller lanzándose al vacío en el primer escenario de la fábrica de clones del planeta acuático de Kamino, la misma donde se crearon los clones para la República, con sus tormentas, su lluvia y agua por todas partes; con el último escenario de la flota rebelde, totalmente oscuro (para intentar ocultar errores) y falto de gusto, con rayos rojos que no van a ningún sitio y toda esa decoración sin sentido de los años de PlayStation 1.

Todo denota que la producción de El Poder de la Fuerza II es un coitus interruptus. El menú, desde la pantalla de inicio hasta la pausa con Start, parece el típico que cualquier periodista se topa cuando el juego no está acabado, es decir, uno funcional con opciones básicas y poca profundidad. Como el de una demo. La escena de vídeo inicial y la de Dagobah serán prácticamente la única que encontraremos, dejando que el propio motor del juego sea el que se encargue de contar la pseudo-historia. Todas ellas, como el resto del juego, se ven cada vez más apresuradas y faltas de sentido a medida que el juego llega a su abrupto final.

Dentro de su desarrollo, los escenarios se estiran más y más, llegando a provocar que lo que antes era visualmente impactante, sobre todo en los dos primeros niveles, se vuelva monótono y aburrido, pasando por pasillos exactamente iguales divididos en segmentos hasta tres veces seguidas antes de cambiar a otra zona de juego. Quizá sea la ciudad flotante del segundo nivel la que más empaque contenga, con una pelea contra jefe final que recuerda inevitablemente a God of War III y es, posiblemente, el momento más válido de todo el juego.

Los movimientos, combos y habilidades de Stakiller (llamémosle así), son herencia de la primera entrega, con algo más de suavidad y espectacularidad en su ejecución, pero es una pena que todo llegue tan rápido y que el juego no se recree en su exquisito mundo. Si algo tenía el primer título, dentro de su necesidad de ser un juego de acción, es que aprovechana la variedad de entornos mágicos que ofrecía el mundo de Star Wars para crear escenarios variados. Sólo con eso y con la variedad de trajes espectaculares que llevaba Starkiller ya era suficiente. Parece que, al final, el axioma de “mata a este, a este y a este” al estilo Kill Bill funciona siempre mejor, ya que convierte a tu obra en una sucesión de pequeñas historias, donde siempre puedes empezar de nuevo. Esta segunda entrega, por el contrario, es una escapada contínua hacia ninguna parte.

Llegó un momento en el desarrollo de El Poder de la Fuerza II en que algo cambió. No sabemos muy bien qué, si fue una fuga de cerebros en LucasArts o simplemente un deadline mortal que acabó con las ganas y la ilusión del equipo, pero tal y como ha aparecido en las tiendas esta segunda parte de las aventuras de Starkiller, ese eslabón perdido que tan bien podría conectar las dos trilogías, es más un subproducto que una obra completa. Quizá habría sido un gran contenido descargable y podría haberse reducido incluso más de lo que ya es, pero como producto final y precintado no cumple los objetivos. No tiene rejugabilidad, variedad, ni nada que nos haga pensar en qué uso darle después de haberlo concluido y el hecho de ir decreciendo tanto en su calidad deja al jugador, inexorablemente, con una sensación de desánimo, de haberte presentado algo con gran potencial para después enfrentarte a la cruda realidad.

Los aficionados a Star Wars lo comprarán/alquilarán o tratarán de jugarlo sea como sea (así son ellos; es más, sin considerarnos a nosotros mismos “aficionados”, teníamos ganas), por lo que no podemos culparlos. Pero únicamente lo harán para posteriormente sentir como su universo, tan limpio él, se va convirtiendo cada vez más en una algarabía de muchos deseos yuxtapuestos. Es justo, pero parece que, últimamente, todos ellos son únicamente comerciales y no generan más que basura espacial. Y eso no lo es.

NOTA FINAL: 5.5
Star Wars: El Poder de la Fuerza II
Ficha técnica

Salida: 29-10-10
Edad (PEGI): +16
Precio PS3: 69,95€
Precio X360: 69,95€
Star Wars: El Poder de la Fuerza II
Star Wars: El Poder de la Fuerza II
Star Wars: El Poder de la Fuerza II
Star Wars: El Poder de la Fuerza II
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