¿Qué tipo de jugador eres? Porque Metro 2033 te hace posicionarte de la misma manera que distingue a los fascistas de los comunistas en esta especie de Rusia post-apocalíptica y basada en la novela de Dmitry Glukhovsky. No es que su pasión por crear una ambientación consecuente, inspirada en la novela homónima, acabe por arruinar el ritmo al trasladarlo a videojuego – no–,sino que
su pasión por el detalle al tratar de mostrarte un entorno devastado, donde tu supervivencia es ínfima,
te hacen replantearte qué tipo de jugador eres y qué tipo de shooters te gustan.
Si provienes de la rama de los
Modern Warfare 2 o los Si provienes de la rama de los
Bad Company 2 lo más probable es que Metro 2033 te ponga una máscara de gas para que te acostumbres al aire viciado de cada uno de sus túneles. Pero puede que llegues de otra variante: la extraña mezcla de
STALKERs y
Cryostasis, con lo que no tendrías mucho problema en alcanzar rápidamente la satisfacción personal.
Aun así, el juego sigue sin fiarse de la clase de jugador que dices ser, y te sigue probando. Primero, diciéndote que las balas que se fabricaron tras el holocausto nuclear son de una calidad paupérrima y poco menos que arañarán a tus enemigos si eres de gatillo fácil y corrido y no apuntas con tino y paciencia. ¿Cosas del guión? Para nada. Ponte a disparar a bocajarro a un enemigo y comprueba como la mitad de las balas no aciertan en su objetivo. Claro que también puedes utilizar esas otras balas brillantes de gran calidad, pero también estás avisado de que son la moneda de cambio del juego.
Así que, al final, todo queda en decidir si sufrir un poco en cada uno de los niveles, ahorrando tu munición de calidad para intercambiarla por un arma mejor o pasearte por los túneles del metro disparando dinero. Y no es una decisión fácil cuando tu Ak-47 desvencijada empieza a chupar de lo lindo.
Seguimos avanzando por el suburbano y pronto salimos a la superficie.
Un poco de luz para aclarar las ideas, pero el juego vuelve a darnos una bofetada de radiactividad cuando tenemos que colocarnos una máscara de aire y estar atento al cronómetro para no ahogarnos. ¿Demasiado fácil? Entonces cuida de que cada uno de los montruos que habita este demoníaco mundo no te rompa la escafandra si no tienes una de repuesto.