Análisis Battlefield: Bad Company 2

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Battlefield: Bad Company 2
Escrito por Omar Álvarez, el 20/03/2010. 5 comentarios

Análisis de Battlefield: Bad Company 2

Battlefield no tiene la grandilocuencia gráfica ni el efectismo de Killzone 2. Tampoco el guión desternillante y también inocente de Gears of War. No consigue sorprender de la forma en la que lo hizo Modern Warfare ni el ritmo vertiginoso de su secuela. Pero de alguna manera, sí consigue aunar toda la experiencia adquirida en shooters para un nuevo juego, que por desgracia huele a viejo.

Visualmente, Battlefield: BC2 consigue impactar y en pleno 2010 conseguir algo así en un fps es complejo. Recoge el testigo de esos desenfoques cinematográficos y movimientos de arma abruptos de KZ2, con un gran uso de la tecnología a la hora de crear entornos mediante un juego de luces irreal pero efectista. La destrucción, gran marca de la casa en Bad Company, está a favor de la jugabilidad creando situaciones sorprendentes, como la destrucción absoluta de una pared o destrozar una cobertura, antes que el lucimiento infantil de quebrar la esquina de una pared. El motor Frostbyte es portentoso e inteligente, uno de los mejores que hemos visto en la actual generación y que promueven ofrecer alguna distinción jugable palpable.

Bad Company 2 conoce muy bien a sus jugadores y sorprende el cuidado con el que las diez mil opciones ayudan y resultan amigables. Si quieres escuchar a los enemigos hablando en su idioma original, puedes. Si deseas una equipación formal para el multijugador, como en Modern Warfare, también. Los vehículos pueden ser dirigidos en primera o tercera persona, a placer. Pero todos estos remaches parecen más en búsqueda de acallar a la queja en vez de integrarse en una red sofisticada como en Halo, o una ausencia espartana en búsqueda de la acción directa de Modern Warfare. Bad Company es ese amigo adulador, que busca tu aprobación por encima de la complicidad y la honestidad.

La campaña se mantiene gracias a las localizaciones por encima de situaciones concretas; desde la desconcertante introducción en la segunda guerra mundial, pasando por escenarios de rusia fronterizos o selvas bolivianas. El modo campaña está más cuidado de lo previsible, pero siempre será un mero primer plato de la modalidad online.

Por desgracia, el multijugador se ve muy mermado por limitaciones incoherentes en 2010. Para empezar los ocho mapas se entornan escasos y no disfrutan de un diseño estructural sublime como para justificar el número, mientras que el combate con vehículos pierde sentido en enfrentamientos de tan sólo 24 jugadores acostumbrados a la grandilocuencia numérica de MAG o el embite contínuo de Modern Warfare gracias a unos mapas más equilibrados. Resulta descabellado tejer una red tan interesante para desaprovecharla así. Los modos Team Rush y el modo Team Deathmatch sí lo tienen más sencillo dentro de la cooperación íntima de cuatro jugadores, pero necesita un empujón para convertir tus acciones en memorables más allá del avanza y masacra en el que se ha convertido el género. Es triste, pero parece que la audiencia está más interesados en subir niveles y conseguir emblemas que en crear un ambiente de cooperación táctico.

DICE es consciente de su potencial y han creado un juego intachable desde un punto de vista formal, pero que ha nacido en la generación de la riqueza y casi hastío, de un género que no sabe hacia dónde avanzar. Si Bad Company es un acercamiento amigable a una franquicia dura y que apunta al jugador más hardcore de PC. Esta nueva entrega cumple, pero nunca sorprende y se queda a las puertas en un multijugador simplemente correcto, lejos de las dimensiones del Battlefield 2 del 2005.

El único enemigo de Battlefield 2 es lanzarse en pleno 2010, siguiendo a pies juntillas los pasos que han seguido el resto de competidores. Es imposible negar su calidad, ni mucho menos negamos incluso su notoriedad, pero apostar por seguir empujando la bola de nieve no ayuda al progreso de la industria del videojuego y DICE ha demostrado en múltiples ocasiones, que pueden y saben trasgredir.

NOTA FINAL: 7,5
Battlefield: Bad Company 2
Ficha técnica

Salida: 04-03-10
Edad (PEGI): +16
Precio: 63,65€
Battlefield: Bad Company 2
Bad Company: Brigada del infierno pero con sentido del humor
Battlefield: Bad Company 2
Shooter correcto y con buenos modales pero muy conformista
Battlefield: Bad Company 2
Los vehículos, esos grandes olvidados, están desaprovechados
Battlefield: Bad Company 2
El motor Frosbyte es portentoso, uno de los mejores de la generación
Battlefield: Bad Company 2
La cooperación en el multijugador funciona en el modo Team Rush.
Battlefield: Bad Company 2
Una campaña es sorprendente por sus escenarios. El desarrollo flojea
Battlefield: Bad Company 2
Se ha rebajado el humor, cuidado con tomarse a si mismo demasiado en serio.
Battlefield: Bad Company 2
La nieve, escenario rey en Modern Warfare 2 lo es también en Bad Company 2. Lo próximo: a los volcanes.
  1. 1.
    Enviado por Faust el 22/03/2010
    Esa es la Mundogamers que quiero leer. Me lo estoy pasando con el juego como un enano, ojo, pero no os falta razón, es uno más entre mil.
  2. 2.
    Enviado por Anonimo el 26/03/2010
    oye ni teneis ni puta idea de hacer analisis de juegos este juego es de los mejores del año claro como no teneis dinero para pagar a gente que sepa del tema vaya pipasssss!!!!y menuda mierda de pagina este juego se merece 5 estrellas no 3 so gilipollas
  3. 3.
    Enviado por Anonimo el 26/03/2010
    jajaj esto no saben nada de nada y hasta han rebajado al online ke es lo mejor ke tiene cuando todas las demas revistas han alabado su modo online
  4. 4.
    Enviado por Anonimo el 29/03/2010
    tal vez sea un gran juego pero es la misma historia de siempre ya no saben otro tipo de juegos es por eso q prefiero GoW3 ya me aburri con puras balas
  5. 5.
    Enviado por tejemaneje el 07/04/2010
    menuda mierda de analisis, como ya se ha dicho el online es lo mejor que tiene y ya le gustaria al halo, modern warfare y de mas tener un multijugador tan realista como este. las explosiones lo mejor.