Avance Dragon Age II

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Dragon Age II
Escrito por Alejandro Pascual, el 20/02/2011.

Avance de Dragon Age II

Qué nervios volver a Thedas después de un año... Enfrentarse a Dragon Age II es toda una experiencia, teniendo en cuenta todos los cambios que la secuela de Origins traía consigo. Afortunadamente, la esencia del juego no se ha perdido en absoluto. Dragon Age II sigue siendo un Dragon Age, con todo lo que hizo grande a la obra de BioWare, al que se han aplicado algunos modernismos con los que la mayoría de fans estarán de acuerdo, y que prácticamente todos tienen que ver con su franquicia hermana Mass Effect.

Si eres de los que se sintieron algo desorientados con la aproximación de Mass Effect 2 a la acción, seguramente puedes estar temeroso a este Dragon Age II. También influye el hecho de que se haya ajustado su control para la versión a consolas. Sin embargo, las primeras batallas a los mandos de un PC demuestran que Dragon Age II no ha variado en absoluto. Rápidamente recuerdas la posición de tus manos a la hora de enfrentarte a los enemigos. Instintivamente, pausas el combate, alejas la cámara para hacerte una idea del escenario y de los mejores puntos para colocar a tu equipo y les atribuyes las magias y movimientos especiales con los que quieres que comiencen.

La sensación, como decimos, es la misma que en Origins. Incluso los usuarios más avanzados podrán seguir peleándose con el sistema de acciones programadas que permiten ajustar el comportamiento de nuestros personajes ante cualquier circunstancia de la batalla. Todas las aptitudes de la hoja de personaje siguen siendo igual de profundas, tan sólo con alguna modificación en las habilidades especiales, y en un menú algo más vistoso y no tan cuadriculado como los juegos de rol solían ofrecer.

Otras cosas sí se han simplificado un poco. Los objetos inútiles ahora se llaman "chatarra" y cumplen con su función de venta rápida y casi automática. La elaboración de pociones, venenos o trampas ha sido la que más se ha retocado, teniendo que recoger menos ingredientes por el escenario, ya que con una vez que lo encontremos, podremos crear objetos a partir de recetas que compremos. Por ejemplo, si encontramos un champiñón de las profundidades, podremos crear un veneno básico, y como máximo sólo podremos encontrar nueve y estos, una vez encontrados, no desaparecen. Cuantos más tengamos, mejores recetas podremos elaborar.

Puede que sea imaginación nuestra, pero creíamos que la trama se dirigiría al Oeste, hacia Orlais. Y, sin embargo, la mayoría de acontecimientos que hemos visto hasta ahora suceden en el territorio de las Marcas Libres, al norte de Ferelden, donde nuestro protagonista se refugia durante los acontecimientos de Origins, creando así una buena justificación de qué hizo nuestro personaje mientras en el primer juego salvábamos Thedas de la Ruina.

Otro de los cambios que notaremos desde el principio es el sistema de diálogos, lo que más ha cambiado en el juego. Esta vez, nuestro personaje no será mudo, y tendrá tanto protagonismo como el resto de personas con las que habla a través del árbol circular de respuestas que podemos ver en Mass Effect. Quizá su disposición junto a la imagen que acompaña al diálogo escogido (unas alas de angelito, un puño con un martillo o una sonrisa burlona) den demasiadas pistas acerca de nuestra actitud, ya que una de las grandes ventajas del sistema de diálogo tradicional de Origins es que decíamos lo que pensábamos exactamente y era imposible prever si nuestros aliados estaban de acuerdo o no, dando lugar a situaciones realmente interesantes, como sucede cuando te das cuenta de que no estás de acuerdo con un amigo. En Dragon Age II, si elegimos un talante algo cínico, es más que probable que nos llevemos mejor con este personaje y no tanto con este otro, no tanto por lo que decimos, sino por cómo nos comportamos al decirlo.

Pero lo más importante de nuestra segunda visita a Thedas es remarcar al jugador más profundo, que su Dragon Age sigue siendo el mismo de siempre, con dificultad en los combates si no te los tomas en serio, con pausas tácticas y eligiendo bien nuestras acciones. Simplemente ha sido embellecido en todo. En su aspecto gráfico, en sus menús y en sus diálogos. Veremos armaduras realmente imponentes y no tan sosas como las del primer juego; los escenarios tienen mucha más personalidad, están llenos de detalles y hay más habitantes recorriéndolos; los combates son más viscerales (seguimos pudiendo desactivar la lluvia de sangre que nos salpica la cara) y bastante más agradables de presenciar cuando la batalla está ganada y sólo tenemos que esperar a que termine; y los enemigos tienen muchísimo más detalle que los de Origins (hasta una araña gigante tiene más presencia).

Aún queda mucho que ver en Dragon Age II. Principalmente, porque salvo la escena introductoria, todas nuestras andanzas están sucediendo en la misma ciudad, Kirkwall, y alrededores, lo que supone un cambio sustancial con Origins incluso con Mass Effect que, por lo general, nos dejaban recorrer más espacio desde un primer momento. Y las misiones no dejan de salir... Pero lo visto hasta ahora nos ha liberado de muchas tribulaciones que teníamos para con esta segunda parte. De momento, no hemos echado mucho de menos a nuestro guardia gris (gracias al Hacedor, el menú dispone de una opción para elegir tu final de Origins para todos aquellos que hemos perdido nuestra partida salvada, aunque podía ser aún más específico incluso), y Hawke poco a poco va cogiendo más y más personalidad. Sólo queda una pregunta por contestar de todos nuestros temores...

¿Qué diablos pasa con Morrigan?

Dragon Age II
Ficha técnica

Salida: 10-03-11
Dragon Age II
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