Respirad, muertos caminantes: todo sigue igual
Pero el verdadero potencial de DR, aquel que temíamos que se hubiese perdido en una secuela más permisiva y lineal, sigue intocable.
Dead Rising era en realidad un juego sobre elecciones y la secuela sigue respetando esta estructura, que consigue que cada partida sea original e irrepetible. Lanzarte a expensas de lo que puede suceder, más allá de tu refugio es mucho más atractivo de lo que el público imaginaba mediante los trailers: en DR el objetivo no es desmembrar a zombis sin ton ni son en una arena, si no solventar una situación ardua y solitaria a través de la cautela. Un enemigo no es peligroso, a lo sumo molesto, pero cuando debes recorrerte tres cuartas partes del escenario con la única ayuda de un palo de golf, con tan sólo una onza de salud y cargando a un rehén que cojea, temerás por cada zombi que esquives como si estuvieses jugando al Ghost & Goblins.
Como añadidos de peso, especialmente para incentivar esa insoportable comunidad chillona, se encuentran los en 2010 esenciales modo
multijugador y cooperativo, que lejos de ser añadidos insustanciales (se han integrado perfectamente, tanto en mecánicas como a la hora de respetar el universo del juego) son uno de los
alicientes de mayor peso para la secuela (además, el dinero que podamos recolectar por internet en TIR, podrá ser utilizado por Chuck en la aventura principal).
Se han pulido algunos de los errores más clamorosos del original: mayores puntos de guardado por el mapa, un sistema menos estresante de misiones y sobre todo, una infinita mejor I.A. amiga, que por primera vez, no se queda patidifusa delante de una marea de zombis (incluso resulta bastante participativa en momentos de máximo estrés). Dead Rising sigue siendo un infierno de peligros, de tiempo en tu contra, de deberes, pero al menos esta ocasión parece menos circunstancial y más amigable.
Todo suena bien y ningún fan se sentirá decepcionado, aunque los años pueden pasarle en balde y los que esperen una revolución más que una digna secuela (que llevamos cuatro años esperando), se van a dar de bruces con
el efecto Capcom, si un juego de su franquicia lleva un número adjunto, ya sabéis la fórmula: Limpia, fija y da esplendor. Muy para fans, muy recomendable para todo aquel que no haya pisado Dead Rising y uno de los juegos más apetecibles del año sin duda, donde los usuarios de PC y PS3 ante todo, tienen una auténtica cita obligada con la Capcom más representativa de sus momentos de gracia. Los fans y detractores, como el mismo juego propone, tenéis una elección que tomar.