Artículo de juegos: La clasificación en los videojuegos: Una historia de censuras, prohibiciones y propagandas

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Articulo: La clasificación en los videojuegos: Una historia de censuras, prohibiciones y propagandas (Página 1/6)
Autor: Jorge Mario Karam.   Fecha: 08/12/2006.   Lecturas: 1698
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Hace poco más de tres décadas unos chiquillos se encontraron con una tremenda sorpresa, la pantalla de sus televisores mostraba unas pequeñas líneas y círculos con una extraña característica y es que sus movimientos podían ser perfectamente controlados a través de la manipulación de una palanca que ellos sostenían con su mano.

Un descubrimiento colosal que marcó el preámbulo de una nueva tendencia en la diversión, ahora los juegos llegarían en pequeñas cajas que contenían circuitos cuya programación representaba cuantas historias la imaginación pudiese inventar, no había limite para los creadores.

Para complementar lo anterior, la tecnología puso su aporte y de aquellos primeros píxeles se pasó a unos desarrollos tridimensionales con unos diseños que muchas películas quisieran tener. La barrera entre la fantasía y la realidad ha llegado a unos límites insospechados que los pequeños de aquel entonces jamás hubiesen llegado a suponer.

Pero el tiempo pasó y tanto los pequeños jugadores como los diseñadores de esta novedosa forma de diversión fueron creciendo.

Ahora las cosas han cambiado y de que forma…

Mario y Sonic no se jubilan...


La industria de los videojuegos es una de las más rentables en la actualidad, con sólo lo que perciben anualmente las empresas de Hardware y software lúdico se podría pagar la deuda externa de algunos países subdesarrollados, hoy es un negocio capaz de mover tantos millones como la industria del cine.

Muchos de los primeros diseñadores y creativos en videojuegos se han diversificado y algunos hasta pensionado, pero también hoy en día personajes como Shigeru Miyamoto o Hideo Kojima (entre muchos otros) siguen al frente de sus creaciones originales, si bien emblemas como Mario y Zelda se siguen viendo bastante “jóvenes” es claro que se han convertido en todos unos veteranos en el sector tal y como sus creadores.

No es gratis que Kojima insistiera que en su nuevo Metal gear Solid ya no habría lugar para él, de otra parte nos sorprende y alegra la jovialidad de Miyamoto pues eso significa que su talento nos hará vibrar de la emoción con más Zelda, Mario y Pickmin entre muchos otros. Nos regocijamos cuando el creador del mítico Príncipe de Persia volvió a retomar la franquicia, pero es innegable que estos genios de verdadero culto son todos unos veteranos en el sector y ya no son los jóvenes soñadores de años juveniles, eso si para nuestra buena fortuna conservan su talento y creatividad intacto y aún mejor.

Por supuesto en los jugadores también los años han pasado, tal vez por ello algunos no podemos menos que disimular una sonrisa cuando se piensa que los nuevos títulos de Mario o Zelda van dirigidos a un público infantil; no seremos pocos los que cuando disfrutemos de las nuevas entregas de estos juegos veremos reflejada la calva de nuestras cabezas en el televisor…

Es cierto que algunos de los jugadores de otrora simplemente abandonaron esta forma de diversión acusándola de “infantil”, pero resulta innegable que si algo puede mantener fiel a sus consumidores por muchos años (décadas incluso) es el mundillo de los videojuegos.

Es así como los videojuegos han vivido una interesante trasformación en un sistema para entretenimiento adulto.

Entretenimiento “Adulto”


Buena parte de lo anterior sobraba decirlo, pero aún en muchos persiste la idea de pensar los videojuegos como algo dirigido exclusivamente a los más pequeños haciendo caso omiso de todas las encuestas y estudios de mercadeo que señalan con toda contundencia como la edad promedio de los jugadores cada vez se acerca más hacia los treinta años.

En buena parte la “fidelidad” hacia los videojuegos ha logrado que personajes como Mario y Sonic sigan firmemente instalados en las consolas de nueva generación, incluso de poco llega a importar la coletilla de “infantil” para que un gamers adulto no se quiera hacer con las entregas de estos carismáticos personajes.

Los videojuegos contemplan la virtud en muchos de sus títulos de lograr atraer tanto a grandes como a chicos (y chicas por supuesto) independiente de la aparente temática infantil que aparezca en sus aventuras. Pero resulta evidente que proponer temáticas más adultas va de la mano con las nuevas expectativas e intereses que van planteando los usuarios conforme crecen; es así de simple (aunque a la vez complejo como lo vamos a ir descubriendo).

Conforme aparecieron títulos con temáticas más adultas las cosas entraron en un rigor más fuerte de cara a como poder “controlar” la adquisición de juegos de este tipo por parte de menores. Evidentemente la responsabilidad recae en los padres pero estos a su vez tienen el derecho a estar informado sobre las características y contenidos del producto que piensan obsequiarle a sus hijos, a partir de esta premisa surgen los primeros sistemas de clasificación de los videojuegos…

Ojalá las cosas hubiesen sido así de sencillas pero la verdad es que de la mano de la necesidad de ofrecer una información adecuada sobre el contenido de un determinado videojuego se han unido cualquier cantidad de prejuicios e intereses que han llevado a esta situación a unos límites insospechados.
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