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1º Introducción
2º Mejorando el hardware de nuestro PC
- Tarjeta gráfica
- Tarjeta de sonido
- Altavoces
- Monitor
3º Actualizando y configurando el software
- Controladores
- Configuración de Windows
- Configuración de los juegos
4º Practicando Overclock y mejorando el rendimiento
- Aspectos a tener en cuenta
- Aumentar la frecuencia de nuestra CPU (y de los demás componentes)
- Mejora de los timings de la memoria
- Overclockear nuestra tarjeta nVidia
- Después de overclockear. Refrigeración básica. Pruebas.
5º Glosario de términos
Introducción
Mucha gente que utiliza su PC para jugar realmente no entiende de apartados técnicos o de rendimiento, o tampoco ha visto en su vida una tarjeta gráfica. Sin embargo, conocer nuestro hardware y sus posibilidades reales es un punto muy importante de los juegos de PC. Este artículo intenta ayudar a mejorar la experiencia de juego con nuestro PC, mediante la instalación de nuevo hardware “interno” (como pueden ser la tarjeta gráfica y la de sonido) y otro hardware “externo” (monitor y altavoces).
Luego, actualizaremos los controladores para evitar problemas y mejorar el rendimiento, aprenderemos a configurar de la manera correcta los juegos y finalmente prepararemos Windows para que entienda que nuestro cometido es JUGAR. Esto repercute de manera directa en el rendimiento de los juegos. Si los controladores están más depurados los errores en los juegos aparecen con menos frecuencia y el hardware rinde mejor.
Después intentaremos llevar a nuestro PC al límite de sus posibilidades mediante un overclock por software y una mejora del rendimiento de la memoria. Así, nuestro PC dará todo lo que es capaz de dar y probablemente nos ahorre algún euro que de otra manera gastaríamos en una tarjeta gráfica ligeramente superior.
Y por último, probaremos que todo esté en orden, que todo sea estable y que todo funcione a la perfección y sin cuelgues de ningún tipo. Para ello utilizaremos los llamados tests sintéticos y algún que otro programa que resultan imprescindibles para estas labores.
Durante todo este artículo y en sus respectivos apartados y subapartados podremos leer qué es lo que queremos mejorar y por qué, lo que nos proporcionará la mejora y una orientación sobre dónde y qué comprar.
He de reseñar que este artículo no abordará temas de gran complicación ya que no es la intención del mismo.
*Todos los programas aquí citados son FREEWARE o GPL, nunca programas pirata ni versiones crackeadas.
Tarjeta gráfica
Una tarjeta gráfica es el componente del ordenador que se encarga de todo el procesado gráfico o visual que ves en pantalla. Esto significa que absolutamente todas las imágenes que ves están creadas por esta tarjeta. Te conviene saber que, simplificando mucho, tiene dos componentes. El primero es el procesador donde se calculan las imágenes, la GPU (Graphics Processor Unit); y un sitio donde se guardan los datos de las imágenes, la memoria.
Para cambiar una tarjeta gráfica hay que pensar antes varios apartados. Si ya tenemos suficiente con la actual, no necesitamos cambiarla. El motivo principal para cambiar de tarjeta es casi siempre que ésta no es lo bastante potente para jugar con unos mínimos de calidad y suavidad (esos mínimos los impone uno mismo). Cambiar la tarjeta gráfica a un modelo superior nos proporciona un aumento muy notable en la velocidad de los juegos. Esto es, aumentará la cantidad de imágenes que se muestran por segundo y con ello aumentará la suavidad con la que vemos los juegos.
Comencemos con el proceso. Lo primero es saber si en nuestra placa base tenemos un puerto AGP o PCI-Express. Para ello
descargaremos Everest Home Edition 2.20, que además nos dará multitud de detalles sobre nuestro PC. Una vez en la URL del enlace, hacemos clic en “Download Latest Version” y comenzará la descarga. Al acabar, instalamos el programa y lo ejecutamos. En la izquierda aparecen categorías. Debemos mirar en Placa base > Placa base > Información física sobre la placa base (éste último apartado aparece en el centro de la pantalla). Allí pondrá “Slots de expansión” y deberán aparecer, entre otros, AGP o PCI-Express (cuidado, PCI-Express NO es PCI).

Captura de Everest Home 2.20. Descubriendo si nuestra placa tiene AGP o PCI-Express.
Una vez sepamos si tenemos uno u otro, nos vamos a la tienda y compramos la gráfica. Algunas consideraciones a tener en cuenta: Por ejemplo, la memoria de la tarjeta no condiciona su rendimiento tanto como el procesador que lleve. Esto es, una tarjeta gráfica nVidia 6200 con 512 MB de memoria es peor y con diferencia que una nVidia 6600GT con 128 MB. Algunos modelos con buena relación calidad/precio:
nVidia: 6600GT, 6800XT / GS, 7600GT CO
ATi: 9600 PRO, X800, X850 XT, X1600, X1800XL, X1800 GTO
Hay muchos más modelos que estos y de otras marcas. Los que he escrito arriba están a modo de orientación y todos ellos poseen un buen rendimiento por un precio más o menos asequible. Podemos ver más modelos de tarjetas gráficas e informarnos sobre ellos en
Alternate.
Algunos artículos para informarnos de otras posibles compras:
http://www.noticias3d.com/articulo.asp?idarticulo=562
http://www.noticias3d.com/articulo.asp?idarticulo=557
http://www.noticias3d.com/articulo.asp?idarticulo=581
http://www.maximopc.org/showreview.php?id=141
Cuando volvemos a casa con la tarjeta gráfica nueva, podrá dar comienzo la instalación de la misma.
*Abriendo el pc invalidarás la garantía del mismo. Asegúrate de que quieres hacerlo o de que tu pc ya no dispone de garantía antes de abrirlo.
Lo primero que haremos va a ser desenchufar todos y cada uno de los cables que estén conectados a la torre (podemos memorizar dónde va el monitor para más adelante). Cogemos un destornillador de estrella (Nº0 3x75 es el que uso yo para TODO) y quitamos los tornillos de la tapa derecha (mirando desde detrás a la CPU). Retiramos la tapa y procedemos a identificar la tarjeta gráfica. Los slots de expansión se encuentran en la parte inferior izquierda de la placa base. Para identificarla fácilmente miramos por fuera y localizamos dónde estaba conectado el monitor (suele ser un enganche azul con hueco para dos tornillos). La tarjeta en la que esté ese conector es la tarjeta gráfica. Puede ocurrir que no tengamos tarjeta gráfica, y que el monitor se conecte más arriba, junto a otros conectores. En este caso no hay que retirar nada ya que la tarjeta es integrada en la placa base. Sólo hay que colocar la nueva en el slot apropiado.
Retiramos la tarjeta actual. Muchísimo cuidado antes y durante el proceso. Podemos tocar algún objeto metálico para descargar la electricidad estática que llevemos en ese momento. Para retirar la tarjeta, hay que quitar un tornillo que la une a la chapa de la torre (en algunas cajas, hay un sencillo mecanismo que bloquea la tarjeta sin necesidad de tornillo). Lo quitamos con el destornillador y continuamos. Hemos de desbloquear una pestaña que hay en la parte en la que se apoya la tarjeta. Además, la tarjeta puede estar conectada a la fuente de alimentación. Retiramos ese cable con exquisito cuidado, ya que ésta es una de las partes más endebles de las tarjetas gráficas. Una vez hecho esto, tiramos de la tarjeta con pulso firme y con mucho cuidado hasta sacarla de su ubicación.

Detalle de una placa base: puerto AGP (marrón) y cinco puertos PCI (blancos).
Para instalar la nueva tarjeta podemos tumbar la torre de forma que hagamos presión sobre el suelo al empujar la nueva tarjeta sobre la placa base. Colocamos la nueva tarjeta en su sitio (donde estaba anteriormente la otra tarjeta gráfica. Si era integrada: el slot para conectar la tarjeta es el que se encuentra más arriba de todos los slots de expansión) con mucho mimo. Es fundamental ir con cuidado. Una vez colocada, tenemos que volver a colocar el tornillo que quitamos hace unos momentos y además (si la tarjeta lo requiere) conectar un cable de la fuente de alimentación a la tarjeta. Será sencillo, ya que cada cable sólo puede ir en la ubicación correcta. Si no disponemos del cable apropiado, tendremos que cambiar la fuente de alimentación por una que incluya la conexión que necesitamos (bien AGP, bien PCI-Express) (no entra en este artículo).
Cerramos la torre, conectamos todo otra vez, encendemos el ordenador e instalamos los controladores pertinentes. Podemos encontrarlos en el CD adjunto a la tarjeta gráfica que acabamos de comprar, o si no, nos los podemos bajar de la página oficial del fabricante.
Si teníamos una tarjeta integrada y hemos instalado una nueva, es posible que tengamos que configurar la BIOS de nuevo.
Ya tenemos nuestra nueva tarjeta instalada en el ordenador. Si lo hemos hecho bien y hemos elegido un modelo potente, disfrutaremos de los juegos con una suavidad increíble.
Tarjeta de sonido
A muchos les parecerá una tontería, dirán que todas las tarjetas suenan igual. Pero no es así. Hay una grandísima diferencia de jugar con la tarjeta de sonido que viene integrada a hacerlo con una tarjeta de sonido de calidad. El motivo principal es que las integradas no son capaces (en su mayoría) de aplicar efectos como el EAX y disponen de pocos canales de salida de audio.
Una buena tarjeta de sonido nos proporcionará unos sonidos cristalinos y unos efectos sublimes. Eco en cavernas, voces que reverberan, contrastes entre sonidos cercanos y lejanos, sensación de posición…
Además, una tarjeta de sonido no es demasiado cara en comparación con una tarjeta gráfica. Podemos encontrar tarjetas excelentes por menos de 40 euros. En este caso mi adquisición fue una Creative SoundBlaster Live! 24 Bit, que me costó 27 euros. Si encontramos esa tarjeta en las tiendas, es una excelente compra. Si no, podemos buscar otra de la familia Sound Blaster, que con total seguridad se convertirá en una gran adquisición. Eso sí, la tarjeta tiene que conectarse en un slot PCI. El PCI es un slot generalmente de color blanco que se encuentra debajo del AGP o del PCI-Express.
Para instalar la tarjeta de sonido, repetimos el mismo proceso que con la tarjeta gráfica. Cuando tengamos abierta la torre, miramos si tenemos tarjeta de sonido ya instalada. En ese caso lo mejor es retirarla (el proceso es el mismo que con la tarjeta gráfica, a excepción de que en el slot PCI no hay pestañas que bloqueen a la tarjeta).
Una vez hecho eso, instalamos la nueva. Hacemos presión sobre la tarjeta con sumo cuidado y una vez esté encajada, colocamos un tornillo que la fije firmemente a la chapa y volvemos a montar la torre. Es posible que nuestra tarjeta de sonido incluya una entrada para un cable de sonido procedente de las unidades de CD. Éste cable sirve para la extracción directa de sonido por hardware, lo que ya no es necesario porque en la actualidad ese proceso se realiza por software. Hay que decir que no es importante en cuál de todos los slots PCI la instalemos (hay más de uno), aunque a ser posible hay que dejar libre el que esté inmediatamente debajo de la tarjeta gráfica para permitir que se ventile correctamente.
Si nos fijamos, la nueva tarjeta de sonido tiene más entradas para altavoces. Eso es porque seguramente tenga soporte para equipos de sonido 5.1 o incluso 7.1. Pero no instalaremos esos equipos ahora.
El siguiente paso es configurar la BIOS para eliminar la anterior tarjeta de sonido. Esto sólo debemos hacerlo si la tarjeta que teníamos antes estaba integrada en la placa base (esto sucede muy a menudo), aunque no obligatorio hacerlo. Además, el proceso varía de una BIOS a otra, por lo que recomiendo leer el manual de tu placa base para realizar esta tarea. Generalmente esto podrá hacerse cambiando la opción que aparece bajo el nombre de la tarjeta de sonido integrada (algunos nombres comunes son SoundMAX, AC97 Audio…) de AUTO a DISABLE. Esta opción la podemos encontrar en el apartado “Integrated...” de nuestra BIOS (recordad, para entrar se pulsa Supr durante el arranque del equipo. Si Supr no funciona, podemos probar F1, F2, F8, F10 ó F12, dependiendo del equipo que tengamos).
Reiniciamos el PC. Si la tarjeta venía con un CD de instalación, lo introducimos en la unidad de CD cuando Windows haya arrancado. Instalamos su contenido.
En caso contrario, podemos dirigirnos a la página de Creative para descargar los controladores. También es recomendable descargar el Creative Media Source Player, ya que aprovecha al máximo las características de nuestra nueva tarjeta en cuanto a la reproducción de sonido (también reproduce vídeo). Si no has adquirido una tarjeta Creative, ve a la página del fabricante de tu tarjeta de sonido para descargar los drivers.
Una vez instalada la tarjeta de sonido, disfrutaremos de un sonido de mucha más calidad que antes. Sin embargo, tendremos que configurar los juegos para que aprovechen las capacidades de la tarjeta. De esto nos encargaremos más adelante.
Altavoces
De nuevo, puede parecer que todos los altavoces son iguales, o que no hay diferencia de comprar unos 5.1 a comprar unos 7.1. Nada más lejos de la realidad. El cambio de unos altavoces estéreo (los de toda la vida) a unos 2.1 ya es notable. Sin embargo, la verdadera diferencia reside en pasarse a equipos de audio 5.1 o todavía mejor, a un 7.1.
Para este ejemplo, instalaremos unos Creative SBS380 2.1, por su simplicidad de instalación y su calidad. La ventaja de los 2.1 es que incorporan un subwoofer a los altavoces de toda la vida. Un subwoofer es un altavoz especialmente pensado para frecuencias graves. Así, los otros dos altavoces se centran en frecuencias más agudas. Esto hace que se puedan escuchar más frecuencias graves (y con mayor potencia) que con altavoces normales, lo que deriva en un sonido más claro y de mayor calidad.
Comenzaremos la instalación, que es muy sencilla. En la caja hay tres altavoces, uno grande (el subwoofer) que debería estar en una posición céntrica y algo alejado de las paredes. Lo más importante es colocar el subwoofer de forma que no se obstruya la salida de aire. Esto empeoraría la calidad del sonido. Colocamos los otros dos altavoces de manera normal.
A la hora de unir cables debemos conectar el subwoofer a la corriente eléctrica y al altavoz derecho y al izquierdo. El derecho irá conectado a la tarjeta de sonido del PC. Será fácil de reconocer dónde enchufarlos, ya que las tarjetas de sonido suelen tener una entrada de color verde para los altavoces, que poseen una clavija también de color verde.
Cuando hayamos hecho esto, iniciamos el ordenador. No hay que instalar controlador alguno, no son necesarios. Reproducimos algún archivo de audio o arrancamos un juego para probar que todo esté en orden. En caso negativo, es posible que se nos haya olvidado encender los altavoces o que estén mal conectados en la tarjeta de sonido.
También existe la posibilidad de que la tarjeta de sonido esté configurada para reproducir sólo por la salida digital (en el caso de tarjetas con esa opción). Comprobamos que eso no sea así desde la consola de configuración del reproductor.
Puede ocurrir que si no hemos configurado la BIOS para eliminar la anterior tarjeta de sonido, el reproductor de audio esté configurado para reproducir sonido en la antigua tarjeta. Desactivamos la tarjeta de sonido integrada desde la BIOS y nos aseguramos que el reproductor genere sonido a través de la nueva tarjeta.
Si sigue sin funcionar, puede ser motivo de drivers (en cuyo caso deberíamos actualizarlos) o que tengamos el volumen bajado, tanto en los altavoces como en el programa de reproducción. A veces los fallos tontos son los más difíciles de encontrar porque los damos por resueltos.
Cuando hayamos instalado los altavoces con subwoofer y todo esté en orden, obtendremos un sonido de una calidad mucho mayor que con los viejos altavoces estéreo.
Monitor
Lo más complicado de este apartado es la elección de un monitor adecuado.
Para ello, os recomiendo leer el
completísimo artículo que se han currado los chicos de Noticias 3D.
Como factores importantes en la elección de un monitor (elegiremos uno plano, a pesar de que los CRT ofrecen un tiempo de respuesta casi nulo, mayores resoluciones y otras ventajas), cabe destacar el tiempo de respuesta, que ha de ser como mucho de 16 ms (si queremos el monitor para jugar con él). También hay que tener en cuenta el tamaño de la pantalla y la resolución. Un monitor plano tiene una resolución llamada nativa que es el número de píxeles físicos que hay en la pantalla. Los monitores planos se ven mejor a esta resolución, porque cada píxel que dibuja la tarjeta gráfica se corresponde exactamente con uno del monitor, creando así una imagen perfectamente nítida y definida.
Por ejemplo compramos un 17” que tiene como resolución nativa 1280x1024. Nunca podrá tener una resolución superior a eso. Sin embargo, puedes seleccionar una menor. Pero para representar imágenes a resoluciones menores, se interpolan valores de color de un grupo determinado de píxeles lógicos para representar la imagen en el monitor, con lo que se pierde mucha nitidez.
Por ello, si tenemos una tarjeta gráfica muy potente, comprar un monitor con una resolución baja es desperdiciar la potencia de la tarjeta. Sin embargo, si tenemos una tarjeta débil, comprar un monitor con una resolución máxima muy alta de, por ejemplo, 2048x1536, estamos tirando el dinero.
Sin embargo, los CRT se adaptan mejor a resoluciones bajas que los planos.
Como ventajas que un CRT nos proporciona cabe destacar un bajísimo tiempo de respuesta, mayor calidad de color, mayores resoluciones, la no necesidad de interpolar valores para dibujar imágenes a bajas resoluciones… etc.
Los monitores planos nos proporcionan lo siguiente: mayor contraste y luminosidad, mucho menor peso y tamaño, un consumo de electricidad bastante inferior, una durabilidad mayor que los monitores de tubo y finalmente, cansan menos la vista debido a una completa estabilidad de imagen y ausencia de parpadeo. Hay que encontrar un equilibro entre monitor y tarjeta.
Otro dato importante. Monitores de 17 y 19 pulgadas tienen la misma resolución nativa, 1280x1024, por lo que en un 19” las cosas se verán más grandes.
Dar el salto a 20”, con 1600x1200 de resolución no es recomendado, porque tan sólo ganamos una pulgada y sin embargo la resolución nativa crece de 1280x1024 a 1600x1200 (las cosas se verían muy pequeñas). Podríamos poner 1280x1024 en un 20”, pero como dijimos antes, la imagen no será de la mayor calidad posible.
Además, según los distintos paneles de pantalla plana, el monitor sólo será capaz de mostrar colores de 18 bit, por lo que será inútil que en juegos configuremos gráficos a 32 bit de color (con la consecuente pérdida de fluidez), porque el monitor solo mostrará 18 bit (menor calidad).
Por tanto, la elección de monitor se ve condicionada por la tarjeta gráfica que tengamos, nuestras preferencias de juego (teniendo en cuenta qué otros usos posibles le daremos) y por supuesto, por el dinero de que dispongamos.
Podemos comprar un monitor CRT si lo deseamos, pero hay que tener en cuenta que ocupan mucho sitio (poco práctico) y cansan más la vista (esas sesiones largas de juego…). Sea cual sea vuestra intención, os remito al artículo arriba mencionado.
La instalación no presenta ninguna dificultad: conectamos el monitor a la corriente y el conector azul al enganche del mismo color en el ordenador. Puede ocurrir que el monitor o la tarjeta gráfica no dispongan de las conexiones adecuadas. Esto es porque uno de los dos incorpora salida DVI y el otro VGA (la primera es de mayor calidad). No hay que preocuparse en absoluto. Generalmente, al comprar la tarjeta gráfica el fabricante incluyó un adaptador DVI/VGA para estos casos. En el caso de que no se incluyera, podemos dirigirnos a una tienda especializada y comprarlo nosotros mismos.
Por lo demás, la instalación de un monitor no presenta más dificultades.
Es recomendable instalar los controladores del monitor. Si no se incluye un CD con éstos, podemos dirigirnos a la web del fabricante y descargarlos.