Artículo de juegos: Dos décadas de Prince of Persia

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Dos décadas de Prince of Persia (Página 1/8)
Escrito por Mario Fernandez y Alejandro Pascual, el 19/05/2010.
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Prince of Persia (1989)



Cuando ni siquiera podíamos referirnos a los videojuegos como “industria”, Jordan Mechner creó una de las obras que propiciaría el desarrollo y reconocimiento del sector. Lo hizo sin ser demasiado consciente, en una época en la que, como él, una sola persona era capaz de crear un título revolucionario. Tan solo hacía falta un ordenador, conocimientos de programación y, por supuesto, una buena idea.

Y a Mechner no se le ocurrió otra cosa que pedir la ayuda de su hermano para capturarle con una cámara de vídeo saltando y haciendo todos los movimientos del príncipe, para posteriormente capturarlos uno a uno todos los frames y trasladarlos a la pantalla. Así fue como Prince of Persia logró unas animaciones tan fluidas antes incluso de entrar en la década de las plataformas.


De hecho, este dato llegó a estipular todo un récord como quedó registrado en el Libro Guiness en su edición Especial Videojuegos: ”El primer ejemplo de animación que se creó capturando el movimiento humano en un videojuego es Prince of Persia, creado en 1989. El diseñador y programador Jordan Mechner usó una antigua técnica de animación llamada rotoscopia para filmar a su hermano David haciendo los movimientos acrobáticos del príncipe. Luego dibujó sobre cada fotograma para crear la realista animación del príncipe”.

En el Prince of Persia original, lanzado en 1989, teníamos que escapar de las mazmorras del palacio y rescatar a la princesa de las manos del malvado Vizier Jaffar, todo en menos de una hora real de juego. No sólo las animaciones, sino el uso de los colores siguen siendo admirables incluso a día de hoy, con tonalidades planas y saturadas que guardan una extraña belleza, reconocida e imitada por muchos títulos contemporáneos. En Prince of Persia encontramos mil peligros: devotos esbirros de Jaffar armados con espadas, saltos imposibles, celdas con esqueletos, baldosas que activan trampas y precipicios que acababan en pichos sobre los que empalarse. Los juegos de aventuras habían nacido.


Prince of Persia no sólo se caracterizó por aportar un giro de tuerca que prácticamente creó una tangente dentro del propio género, sino que fue una de esas producciones donde, a diferencia de la fórmula utilizada en la actualidad en innumerables juegos –la primera parte es una prueba, a la segunda se le saca el jugo y a la tercera se la actualiza- añadía todo tipo de modificaciones a sus propias mecánicas: enemigos que esperaban al contraataque, una sombra de ti mismo que te cerraba el paso, esqueletos inmortales, un pequeño ratón ayudante y el gran salto de fe final antes de la lucha con el visir.

El 13 de junio del 2007 se lanzó un remake del primer Prince of Persia para Xbox Live Arcade y posteriormente para Playstation 3, con la misma narrativa y estructura, a la que se le incluyeron pequeñas modificaciones que hacían más sencillo el paso del jugador por la experiencia. El príncipe (con estética de Las Arenas del Tiempo) ahora podía realizar saltos en paredes verticales, por ejemplo y, por supuesto, salvar la partida en cada nivel). Contaba con gráficos tridimensionales, aunque el desarrollo y la colocación de la cámara imitaba al original.

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