3 - Shadow of the Colossus (2006, Playstation 2)

El Team Ico exprimió con esta secuela/precuela no oficial de ICO todo su potencial emocional. Lo que en su primer juego se insinúa, en Shadow of the Colossus se presenta de forma violenta y apasionada.
Los videojuegos como vehículo de emociones son complejos y aunque muy interesantes (es muy sencillo sacar nuestro miedo o furia a través de estímulos visuales) tocar las fibras sensibles que consigue este estudio y la poética forma en la que narra los acontecimientos, jugando con metáforas visuales, sentimientos de culpabilidad o perplejidad paisajística han conseguido que SoTC como vehículo emocional domine al jugador como ningún videojuego ha logrado jamás.
Por supuesto, tras esos parajes solitarios sacados de un cruce de ideas entre Moebius y Giorgio de Chirico, escenarios sepulcrales, vacíos y de gran misticismo, nos enfrentamos con colosales enemigos finales, donde nuestra única misión será detectar sus puntos débiles y conocer sus rutinas de defensa.
La recta final de Shadow of the Colossus es fria y truculenta. Su arrebatador desenlace deja en pañales a pusilánimes decisiones morales como las de Bioshock, dejando en el jugador una amarga sensación, casi desesperada. Tras el trago, lo único que tienes claro es que acabas de vivir algo irrepetible.
