40 - Diablo II (2000, PC): Diablo era esa mezcla prácticamente perfecta de rol y acción subversivos que exigían una ardua tarea al jugador que éste, simplemente, ejecutaba con placer. Y esa dicotomía entre diversión y dedicación era lo que le diferenciaba de sus oponentes y de sus clones, incluso los que aparecen hoy día. Quizá, lo mejor que se puede decir es que el único que superará a Diablo es el propio Diablo... o no.
39 - F-Zero GX (2004 Game Cube): El primer juego oficialmente en el que Nintendo y Sega se dieron la mano. Arcade furioso, de dificultad vertiginosa (público potencial de Wii, abstenerse) que trataba con igual respeto al fan de Nintendo tradicional (ensimismado en sus guiños y cronologías) y al seguero reconvertido, en un arcade propio de Dreamcast, de no llevar los límites técnicos de NGC prácticamente al techo. Tan perfecto que dudamos que sea superado jamás.

38 - Guitar Hero (2005 Playstation 2): Simulador de heavy. Harmonix había hecho sus grandes pinitos con juegos musicales pero no alcanzó el éxito de masas hasta este periférico en forma de guitarra. En cierto modo y más allá de que no represente tocar una guitarra como tal y que realmente se trate de presionar botones de plástico en el momento preciso, su impacto y capacidad de adicción elevan el fenómeno “Hero” a la categoría de fenómeno generacional, tan anclado a nuestros tiempos como la web 2.0 o el iPod.
37 - Gears of War (2006 Xbox 360): Puso de moda, una vez más, Mad World de Tears for Fears. Profeta del Unreal Engine 3 (probablemente el motor más utilizado de la generación) catapultó a Marcus y su equipo a iconos de la sangre y el desmembramiento, pero más allá de un juego de metralletas y sierras mecánicas fue todo a la vez: redefinió los juegos de acción en coberturas, transformó la tendencia de juego online en Xbox 360, puso un nuevo listón gráfico y generó una nueva franquicia multimillonaria para Microsoft: Jefe maestro, ya no estás sólo.

36 - Call of Duty (PC, 2003): Primero fue la tortilla y después el huevo: de humilde competencia ante Medal of Honor a indisutible rey del género, el primer Call of Duty fue un juego preciso, con una campaña prodigiosa donde imperaba la variedad y un sistema de juego aún intocable tras cinco entregas posteriores.