45 - Killer 7 (Game Cube, Playstation 2, 2005): Si No More Heroes puede presumir de refinamiento jugable e iconoclasta, el desvarío de Suda 51 con las personalidades múltiples y el onirismo de Killer 7 es irrepetible. La imposición de avanzar en línea recta presionando tan sólo un botón, su apartado gráfico minimalista y cargado de contrastes como su atmósfera de pesadilla recuerdan al David Lynch más entregado, el que conmocionó a todo un planeta con enanos bailando hacia detrás y limbos de pesadilla.
44 - Mass Effect (PC, Xbox 360, 2007): Bioware es una compañía difícil, sus excesos de ambición a veces les provocan torpezas injustificables pero siempre conseguirán declinar la balanza a su favor mientras nos ofrezcan a personajes como los de la Normandy, su visionario concepto de narrativa en el videojuego (donde la historia está hilvanada mediante un árbol de decisiones en el que nosotros, los jugadores, somos los únicos que podremos tomar decisiones) por no mencionar esa estética entregada al elogio de la sci-fi de los 70. ME no encuentra, ni de lejos, un precedente de dimensiones tan galácticas y estricto desarrollo cinematográfico.
43 - God of War (Playstation 2, 2005): Aunque con los años ya hayamos elevado a Kratos al “olimpo” de los héroes del videojuego, sus comienzos fueron agotadores. Nadie apostó por esta nueva franquicia de Sony, a priori fea y tosca hasta que nos pusieron un Dual Shock en las manos: batallas titánicas, mezcla de aventura y
slash em up, rebosante de personalidad y continuo sentido del espectáculo: el mejor ejemplo de dominio del hardware de PS2.

42 - Meteos (Nintendo DS, 2005): Parecía el hermano feo de Lumines y una competición entre dos de los genios más particulares del videojuego en Japón, Mizuguchi y Sakurai. Para nosotros ganó el segundo: puede que menos eurobasura y más juego arcade rednek, Q Entertainment desafió la mecánica del Tetris creando en cada planeta, un sin fin de parámetros que alteraban la mecánica básica de la partida. Un puzzle que dejaba un pequeño margen para aleatoriedad dentro del frenético devenir de las piezas por la pantalla: Energía pura.
41 - Pro Evolution Soccer (saga, 2002-2007): En España, no sólo somos de tortilla de patata, jamón serrano, vino riojano, toros y sevillanas: la próxima vez que la ignorancia hollywodiense nos ridiculice con sus clichés, debería tener en cuenta a dos jugadores de entre 23 y 43 años, delante de una PS2 haciendo tiempo antes de salir de farra, humillando al rival con todo tipo de regates, pases al hueco, jugadas ensayadas durante años en los tutoriales y decenas de ligas masters con resultados perfectos. Generacional e imprescindible, “el pro” ha cambiado algo de nuestra vida.
