55 - No More Heroes (2008, Wii): No hay nada más extravagante que un Japónes obsesionado por la cultura occidental. El igualmente genial Killer 7 nos insinuó dónde coño tiene la cabeza Suda 51, pero con esta historia sobre un jóven pajillero lector de manga que consigue una katana laser por eBay, cargada de referencias occidentales y un tributo a
El Topo de Alejandro Jodorowsky, consiguió convencer a nuestro cerebro que los límites de la razón aún estaban lejos de nuestro alcance. Un auténtico y genuino videojuego de culto.

54 – Phantasy Star Online (2000, Dreamcast): Un módem de 56kb, un mundo tan limitado como coherente con sus propias reglas (sustituyendo grandes ciudades por lobbys diminutos pero muy aparentes) en los que Sega nos ofreció la posibilidad de personalizarnos, un sistema de chat sencillo y funcional más un buen sistema de niveles y evolución empírica. Como respuesta, le ofrecimos una comunidad aún viva tras la muerte oficial de los servidores y amor incondincional. El último adiós, que congregó a cientos de jugadores de nuevo con sus polvorientas Dreamcast, fue una de las más sinceras y emotivas despedidas que los verdaderos fans de Sega podían ofrecer a ese milagroso lector de GD-Roms de color blanco.
53 – The Elder's Scrolls III: Morrowind (2002, Xbox, PC): Puede que los más novatos no lo sepan, pero antes de Oblivion estaba Morrowind: Su gran problema, el envejecimiento prematuro. Como muchos otros juegos de la época comparándola con sus entregas posteriores hace pensar que todo salto técnico viene de la mano de un sacrificio en los demás ámbitos. Morrowind es la anciana sabia de Bethesda: es más grande, más profundo y con más opciones, pero su época de esplendor ya ha pasado. Que descanse ahora con los reyes.
52 – The Legend of Zelda: Majora's Mask (2000, Nintendo 64): La Luna se cae, y tienes tres días para evitarlo... Uno de esos juegos que exprimía el potencial de Nintendo 64 hasta el punto de requerir Expansion Pak y el primer Zelda que lejos de ofrecernos una historia llena de epicidad y momentos memorables, nos llevó a una pesadilla contrarreloj con un Link crononauta y metamórfico gracias a las posibilidades de transformación de las diferentes máscaras. Tras Ocarina of Time, consagrado de forma unánime como “el mejor videojuego de la historia”, cualquier Zelda posterior no aguantaría una comparación por lo que Nintendo actuó de forma inteligente: crear un juego con tanta personalidad y potencial que seguro, seguro, no se volverá a repetir jamás.

51 – Braid (2008, Xbox Live Arcade): Nunca algo tan pequeño fue capaz de concentrar tanto. Braid es un cuadro expresionista donde se junta la filosofía del videojuego con los relatos más introspectivos de la condición humana más miserable. Como todo lo bueno, es esa joya que te muestra todo su brillo para luego hacerse a un lado, sin pedir más atenciones que las de aquellos pocos que son capaces de entenderlo.