Artículo de juegos: Retroalimentación: Cine y videojuegos

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Articulo: Retroalimentación: Cine y videojuegos (Página 1/2)
Autor: Mario Fernández.   Fecha: 13/01/2008.   Lecturas: 323
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Películas sobre videojuegos. Videojuegos sobre películas. Películas que parecen juegos y juegos que parecen películas. ¿Qué está pasando? La relación entre el entretenimiento digital y el séptimo arte es como un amor platónico. Bonito pero ¡irreal!


Un poco de historia


Muchas similitudes comparten estos dos medios. Para empezar en cuanto al modo en que fueron introducidos en la sociedad de consumo. El cine fue concebido como un elemento de investigación científica, y no fue hasta su aparición en una feria de muestras que el público descubrió en él su capacidad para el entretenimiento.

La idea de videojuego nació en 1958 de la mano de William Higginbotham. Mientras organizaba una exposición sobre avances no nucleares en el Museo Nacional de Brookhaven, pronto se dio cuenta de que resultaba muy aburrida para el gran público y creó un programa interactivo que permitía, mediante el manejo de unas palancas y botones, jugar una especie de tenis electrónico.

Pronto se formaron colas enormes de gente que quería probarla. Sin darse cuenta, Higginbotham había creado el primer videojuego dando un nuevo uso a la informática: el lúdico.

Cine y videojuegos comparten sensaciones, es decir, ambos medios proponen realidades inventadas que consiguen estimularnos y llevarnos por las experiencias y sensaciones deseadas por el autor. Se consigue siempre que el producto sea bueno claro. Esto tiene como punto contraproducente el que son herramientas de manipulación muy eficaces (aunque eso daría para otro artículo).

Back to the 80´s


Factores como los mencionados no tenían lugar, evidentemente, cuando nacieron los videojuegos. Su objetivo era el de entretenimiento puro, sin ningún tipo de narración.

Atari lanzó, a finales de los 70, la primera videoconsola doméstica de consumo masivo, la Atari 2600. Supuso toda una revolución tecnológica (y un buen filón económico) que encontró su sitio al lado del televisor y la radio.

El progreso técnico de los videojuegos ha sido siempre exponencial. A medida que se conseguían gráficos más semejantes a las formas reales también se evolucionaba en la historia y los conceptos. Se crearon nuevos géneros y demás. Siempre he sido muy partidario a establecer una dualidad entre el arte y los videojuegos puesto que tienen un desarrollo similar. Ya en la década de los 80, Japón terminaría ganando la batalla contra las empresas europeas y norteamericanas. Nintendo y Sega se adueñaron del mercado internacional.

Los beneficios que este negocio generaba han permitido a sus empresas invertir grandes sumas en el desarrollo tecnológico de nuevos procesadores y motores de videojuegos cada vez más potentes. Pronto, los entornos 2D fueron sustituyéndose por gráficos tridimensionales ya en la década de los 90, que ganarían en profundidad y complejidad con el tiempo.

Puntos de intersección


Hay varios puntos en los que cine y videojuegos convergen. El que más llama la atención es el de la creación de géneros. Esto es algo comparable en los dos medios y que fue creado poco a poco a partir de títulos que tenían exponentes comunes. Por ejemplo, hay películas del Oeste en Cine como hay Shooters en los videojuegos.


La saga Zelda introdujo la narrativa en los videojuegos.

Otro punto en común, que no siempre ha sido así, es la narrativa. La saga Zelda introdujo la narrativa en el mundo de los videojuegos. Pero la que más repercusión mediática ha tenido ha sido Final Fantasy. Desde su primera aparición, en 1987, hasta la última, la número doce. Esta fama hizo que se llevara a cabo la adaptación cinematográfica estrenada en el 2001, Final Fantasy: The Spirits Within. Recibió críticas regulares pero todo el mundo alabó su calidad técnica, bastante sorprendente para el momento.


Los videojuegos y los efectos 3D invaden las pantallas.

Siguiendo un orden cronológico las películas con relación consolera serían: Tron de Steven Lisberger, y protagonizada por Jeff Bridges. En los 90 llegó Super Mario bros., el famoso fontanero también haría sus pinitos en el mundo del cine y en principio se presentaba como una apuesta segura ya que llevaba desde 1985 vendiendo copias.


Adaptar el mundo de Mario Bros. a la gran pantalla se convirtió en un estrepitoso fracaso.

Gran fracaso a pesar de que si alguien piensa en un personaje famoso procedente del mundo de los videojuegos ese es sin duda Mario. Claro que adaptar un género como las plataformas y un juego a priori abstracto y vacío como Mario Bros. no parecía tener mucho sentido.

Al año siguiente se adaptarían Street Fighter y Double Dragon ambos fracasos en taquilla y sobre todo fracasos en lo que a calidad cinematográfica se refiere.


La película de Street Fighter no había por donde cogerla y los fans la valoran desde un punto de vista humorístico.

En los años siguientes los videojuegos evolucionarían de una manera desbordante. La narrativa estaba completamente integrada e incluso empezaban a diferenciarse géneros con solidez. Aparecerían algunos nuevos como el Survival Horror y otros muchos se renovarían con el paso a las 3D. Fue entonces cuando muchas personas se pasaron a los videojuegos que permitían una interacción con la pantalla y unos niveles de espectacularidad insólitos. Dos características que el cine no podía conseguir, al menos de momento.
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