JUGABILIDAD - Vampire the Masquerade: Bloodlines -
Con los citados problemas de clipping y la vista en tercera persona, diremos que el combate deja mucho que desear, las armas de fuego están muy empobrecidas, aunque es una herencia directa del juego de rol original. Un disparo en la cabeza a un humando debería ser suficiente para acabar con el por mucha fe que tenga o se crea protegido.
Además el retroceso en las armas es exagerado, sobre todo si tenemos en cuenta que los vampiros tienen bastante más fuerza y destreza que un humano normal.
De modo que te obligan a combatir principalmente con armas cuerpo a cuerpo, pero casi siempre se hace más daño con los puños que con el bate de béisbol.
Los tiempos de carga se hacen horrorosos, aunque aprovechen para insertar más datos sobre el mundillo de los Vampiros.
El modo multijugador brilla por su ausencia, las disciplinas, los “poderes” vampíricos están muy poco elaborados, apenas si hay posibilidades de elección o desarrollo.
Las ciudades tienen poca vida y salvo el típico transeúnte despistado, ideal para tomar un piscolabis, ya me entendéis, hay poca gente. Muy poca si tenemos en cuenta que la acción transcurre en Los Ángeles del Siglo XXI, dando lugar a situaciones curiosas, por ejemplo, cómo que te vas a encontrar a un chica vestida de noche, sin bolso, sola y andando por un callejón vacío, es más lógico el tío que sale del bar borracho y se mete en el callejón a descargar, pues a la cazuela, todo un detalle.
Cómo hay que mantener la ilusión de que los vampiros no existen, la famosa Mascarada, no te puedes cargar a todos los que veas o tus congéneres se te echarán al cuello, literalmente, además la poli te persigue si te ven forzando una puerta o mordiendo a alguien en público.
De todas formas el curso del juego varía bastante en función del clan elegido.
DIVERSIÓN - Vampire the Masquerade: Bloodlines -
Eso sí la aventura si es absorbente, el guión está muy bien tratado y es lo único que te mantiene enganchado al juego. Es muy divertido hackear los ordenadoreso utilizar el sigilo para entrar en las empresas y robar lo que sea.
Aunque te pasas casi todo el juego haciendo misiones para otros, con tal de conseguir un objetivo mayor, la variedad hace que sea divertido, aunque las últimas sean casi todas de limpiador, masacres sin sentido y demás carnicerías.
Hay pequeñas mini-misiones, por las que recibes más puntos de experiencia, dinero o simplemente la opción de morderle el cuello a alguien en el bar y rellenar el tanque.
El componente sexual es bastante alto, el mundo de la prostitución es muy claro, bares de alterne y demás, la sangre abunda y mucho, por lo que ojo con los estómagos delicados, nadie dijo que los vampiros fueran limpios.
Pero esa diversión choca por la ingente cantidad de bugs, salidas al sistema, cuelgues y demás. Necesita un parche con urgencia.