JUGABILIDAD - Hellgate: London -
Hellgate es un RPG no-lineal que apoya de forma completa su mecánica en el continuo combate. Durante el mismo, podremos utilizar armas de fuego de largo o de corto alcance (espadas) dependiendo de la situación o la clase de luchador que hayamos creado (siempre a gusto del usuario).
El combate, como en la mayoría de los RPG, está pensado de forma direccionalmente falsa: el juego nos “obliga” a subir de nivel para derrotar a ciertos enemigos que normalmente son superiores a nosotros por el desafortunado hecho de que un golpe suyo nos destroza automáticamente. Las rutinas de ataque de los enemigos en general es pobre, basada en la reiteración y sin ningún tipo de estrategia.
Podremos escoger entre seis distintos tipos de clase: espadachín, convocador, evocador, tirador, ingeniero y guardián. Si que es cierto que las seis son interesantes y nunca dejan vendido al jugador que opta por la más extravagante, aunque la jugabilidad de Hellgate: London es tan básica que se resume en atacar al rival de forma indiscriminada, normalmente con armas de fuego.
El escenario muestra interactuación limitada, salvo por que te puede servir de cobertura en algún momento específico, lamentablemente dando más la sensación de casualidad que de verdadera de interacción planificada con anterioridad. Como no podrían faltar, siempre hay los clásicos barriles explosivos o demás elementos destruibles tan obvios como impersonales.
Y fin. El gran problema de base de Hellgate es que no tiene un aliciente real para seguir jugando. Las tácticas son cochambrosas, el juego es repetitivo y sólo mantendrá despierta la atención de los incondicionales al género. Un género que prometía resucitar con juegos originales como The Witcher.
DIVERSIÓN - Hellgate: London -
Hellgate London, pese a que tiene una campaña offline, está indiscutiblemente pensado para el modo Online. El juego permite enfrentamientos en modo co-opeartivo por escenarios tipo Lobby (algo así como Phantasy Star Online o Guild Wars). Hay que admitir que es humilde que el juego no necesite una suscripción de pago, aunque para los más eclécticos siempre habrá una opción de pagar por objetos adicionales (cuestionable cuanto menos ese favor preferencial…).
La duración de la campaña es considerable (completar todas las side-quest, la historia principal y subir nuestro personaje al máximo nivel puede llegar a las 100 horas) y Online más aún (este tipo de juegos si logran calar suelen mantener una comunidad muy estable).
Por desgracia, el juego es demasiado reiterativo en muchos aspectos desde los escenarios, a su historia de nulo interés, un sistema jugable tan arcaico como desaprovechado y en general, una sensación de juego sin alma.