GRÁFICOS - Secret Files: Tunguska -
Los gráficos de Secret files han sido concebidos para impresionar desde el primer golpe de vista. De hecho, es uno de sus grandes reclamos. Y es que los escenarios son un alarde de belleza. Están estudiados hasta el más mínimo detalle. La luz, el movimiento, la profundidad… Todo enmarcado en el más perfecto realismo.
El juego nos recrea un ambiente muy creíble. Los fondos están tan llenos de detalles que la sensación inmersiva es inmejorable.
Sin duda unos de los puntos fuertes del título son lo vivos que están los escenarios. Y con vivos me refiero al movimiento que hay en ellos. Llegado a este punto es imposible encontrar ninguna pega al diseño. El vaivén del mar meciéndose, las nubes pasando sobre nuestras cabezas, la lluvia empapando los objetos de nuestro inventario, la delicada nieve, la soberbia iluminación (que además va cambiando según la hora del día)… Todo esto nos hace sentirnos en el interior del juego con Nina y Max, los intrépidos aventureros.
De hecho, es tan fácil sentirse dentro de la acción que no podremos evitar, en muchas ocasiones, darnos prisa en investigar un escenario en el que llueve por consideración a nuestro personaje, que está calado hasta los huesos.
Bueno, Nina no tiene casi nunca semejante problema, pues la compañía alemana intenta ubicarla en lugares cálidos como Cuba. Pero hay, el pobre Max… que tiene que recorrerse los páramos perdidos de Irlanda y cruzar el mar en medio de la tormenta. En ocasiones realmente le compadecemos por lo que tiene que pasar y, si tenemos que probar combinaciones en nuestro inventario para resolver un enigma, lo hacemos en el cálido interior de un edificio.
Las texturas acompañan perfectamente al efecto realista. Los fondos prerrenderizados puede que tengan menos mérito, pero los personajes también están bien conseguidos. En alguna animación es especialmente agradable, pues podemos llegar a ver hasta las pecas de nuestra heroína... Por supuesto solo cuando la cámara se acerca lo suficiente, cosa que no hace mucho. Además, el suavizado de todos los personajes es inmejorable. No vemos ni un polígono que chirríe con el resto y los rostros de todos son muy armónicos.
Hasta aquí, todo suena muy bien, y desde luego mejorará notablemente la impresión que nos causará el juego (y la nota final del analista, claro está). Pero desafortunadamente, no se le supo dar el punto final al apartado gráfico.
En contra de todos estos aspectos tan positivos nos encontramos con importantes obstáculos. ¿Por qué teniendo unos rostros tan bien creados no se le supo dar expresividad a los protagonistas? Un misterio que quedará para los anales de la historia… al menos para los míos.
Nina, Max, Oleg y el resto de secundarios no son más que marionetas dirigidas por un titiritero manco… los pobres se mueven de un lado para otro como si les faltaran hilos de agarre. Hasta agacharse a recoger algo resulta un movimiento doloroso… para el que ve la animación, claro.
Todas las acciones son bastante mecánicas, además de poco variadas. Da igual que nos inclinemos a recoger un lapicero que un tronco del suelo, Nina siempre hará lo mismo con igual “naturalidad”. Especialmente irritante es cuando ordenamos recoger algo y descubrimos que en la mano no lleva nada. O cuando la ordenamos abrir una puerta y no toca ni el marco.
En cuanto a los rostros, el movimiento se limita a arquear un poco las cejas de vez en cuando y mover un poco los labios. Con esos movimientos, lógicamente la expresividad queda reducida a su mínima esencia y las conversaciones se ven totalmente vacías de contenido. Los personajes quedan desprovistos de personalidad, incluso en las animaciones prediseñadas.
Por otra parte, es una aventura visualmente muy estática. Los puntos de vista que adquiere la cámara son demasiado típicos y no hay movimientos de cámara que den ritmo. Casi todo se compone por planos generales que nos alejan del protagonista, lo que dificulta que nos podamos identificar con él.
Todo esto empaña un apartado que prometía mucho y nos hace olvidar los puntos fuertes del juego, aunque no los hace desaparecer. Al fin y al cabo, la estética no deja de ser hermosa y compleja.
SONIDO - Secret Files: Tunguska -
Otro aspecto contradictorio de este título es el sonido. Por un lado las voces son un lastre. Por otro, los sonidos son una maravilla.
La atmósfera sonora es espectacular. Está repleta de ruidos ambientales como los truenos de la tormenta, los gritos de los locos del sanatorio, la lluvia, etc. Son todos sonidos muy variados y que crean un ambiente muy completo.
Sin embargo las voces de doblaje no tienen expresividad alguna, muy acorde con los rostros. Los tonos son totalmente neutros, lo que provoca que nos aburramos con las conversaciones. En la mayoría de los casos nos leeremos por encima los subtítulos y pasaremos rápido los diálogos.
En un género como la aventura gráfica, donde un alto peso recae en las conversaciones, esto resulta una falta imperdonable. Los diferentes acentos de los personajes (Ruso, italiano, etc.) aportan algo de variedad y color a la historia, pero están bastante mal conseguidos. Aun así se agradece el esfuerzo.
Probablemente la mejor opción sería jugar a la versión original del juego, en donde las patadas al idioma serán probablemente menores.
En cuanto a la banda sonora, su protagonismo es demasiado discreto, por no decir nulo. Apenas oiremos música en todo el juego y no nos quedaremos con ninguna melodía rondando en nuestras cabezas. Cuando abrimos el menú, sí aparece una música interesante. Pero desaparecerá en cuanto volvamos al juego.
Se echa de menos un hilo musical que nos acompañe, aunque sea discretamente, por los diferentes escenarios y sentimientos. Y dado la variedad de lugares que visitamos, se hubiera podido jugar una baza musicalmente interesante. Cuba, Irlanda, Rusia… las posibilidades parecen bastante amplias.
Así pues, la historia se repite. Se cuidan especialmente algunos aspectos del juego y se pasan por alto elementos fundamentales. Y de nuevo el conjunto queda algo cojo.