INTRODUCCIÓN - Doom 3 -
Tan simple como una palabra: Doom. Cualquier aficionado a este mundillo la relacionará rápidamente con estandarte de los FPS, aquel título que los chicos de ID Software convirtieron en un mito allá por el '93 consiguiendo reinventar un género (género que ellos mismos habían creado un año antes con Wolfenstein 3D) y sentar unas bases para todo lo que vendría después, que no sería poco. Se podrían contar por cientos los juegos que siguieron la estela de Doom, entre ellos su secuela: Doom 2, y como Carmack y su equipo conseguían revolucionar la industria con la creación de un nuevo motor gráfico y el juego que lo utilizaba (Quake, Quake II, Quake III... y Doom 3). Ahora la historia se repite. Hace ya cuatro años que ID anunció Doom 3, cuatro largos años viendo imágenes que nos mostraban que algo grande se nos echaba encima, imágenes que nos advertían de que Carmack lo había vuelto a hacer, imágenes de de un título que marcaría un antes y un después... y vaya que si lo ha marcado.
Doom 3 se nos presenta como un pseudo remake de lo que fue su primera parte. Cambia las lunas de Marte por Marte en sí mismo como localizaciones, añádele algún que otro personaje secundario para intentar darle algo de cuerpo a la excusa para machacar demonios y ya lo tienes.
¿Quién iba a imaginar que el infierno existe y que estaba en Marte?
Emulando a esa frase de 'Futurama' resumimos el argumento de Doom 3. Encarnamos el papel de un marine espacial que llega como refuerzo de seguridad a la base de la UAC (Union Aerospace Corporation) en Marte. Nada más desembarcar en el muelle llegamos a la recepción, donde nos dan nuestra primera orden, reunirnos con nuestro sargento para recibir instrucciones. Nos damos una pequeña vuelta por las instalaciones (nos frotamos los ojos para asegurarnos de que no estamos soñando...) y ahí va nuestra primera orden: un científico ha desaparecido y tenemos que ir a buscarle. Avanzamos y avanzamos por la base, corremos por la superficie marciana (rápido que nos quedamos sin aire) y encontramos por fin al despistado científico. Pero algo ocurre; el científico está muy alterado (algo que no parece ser extraño en las instalaciones) y comenta algo sobre un mensaje que debe enviar, un demonio que dice que sabe que existe (y nosotros: ¿¡einch!?) y un gran desastre que se avecina...
Y el desastre debía de encontrarse a la vuelta de la esquina porque nos asalta de inmediato. Todo empieza a temblar, en los monitores vemos como de una extraña puerta empiezan a surgir unos extraños seres y se empiezan a oir por la radio los gritos de nuestros compañeros. Las luces se apagan y nos quedamos a oscuras con el científico. Y todo queda en silencio. De la oscuridad surge una especie de calavera infernal que atraviesa al pobre científico y de repente... cambia. Se abalanza sobre nosotros para atacarnos. No tenemos mas remedio que defendernos y abatirle a tiros. De nuevo oimos por la radio a nuestros compañeros gritar que están siendo atacados por algo y que necesitan refuerzos. Al momento las nuevas órdenes: todos al centro de mando.
Así comienzan nuestras andaduras como exterminador de demonios espacial. Las puertas del infierno han sido abiertas y como no, nos toca a nosotros cerrarlas.