INTRODUCCIÓN - The Stalin Subway -
El desarrollo y comercialización de un videojuego, al igual que cualquier otro producto que pretenda tener un mercado más o menos global, es un proceso caro en lo económico y en lo humano. Es por ello que la mayor parte de los títulos que nos llegan provienen de países altamente industrializados y con una infraestructura muy desarrollada.
Pero desde los cambios políticos acontecidos en los países de Europa del Este a principios de los años 90 y a partir de la caída de la ex Unión Soviética, comenzaron a surgir industrias nuevas en esos horizontes, entre las que se encuentran las del ocio electrónico.
Los comienzos no fueron fáciles para esos pioneros, pero con el correr de los años fueron logrando estándares de calidad cada vez mayores. Se nota aún que les queda un gran camino para recorrer, pero es digno de destacar su gran dedicación y esfuerzo. Hay que tener en cuenta que lo que hacen estas personas, lo hacen poniendo el alma en ello y eso es algo que siempre debemos valorar, ya que no cuentan con los recursos humanos y económicos de las grandes potencias, sin dejar de ser objetivos cuando analizamos sus productos.
Los países de la anterior Unión Soviética son los que tal vez mejor estén posicionados en este contexto, por la gran capacitación profesional que siempre han tenido. Y entre ellos quizás los más conocidos sean los chicos de Orion en mayor medida, secundados por G5 Software.
Hace muy poco tiempo pudimos disfrutar (o sufrir, según el gusto particular de cada uno) de Hellforces, juego de disparos en primera persona del que poca información se halla en la red pero que he podido jugar en su totalidad. Técnicamente muy mediocre y con gruesos bugs y errores catastróficos de inteligencia artificial, limitaciones propias de falta de presupuestos abultados pero con muy buenas intenciones.
Afortunadamente han sabido trabajar intensamente en el mismo motor gráfico de Hellforces, puliendo gran parte de sus defectos y transformándolo en un juego bastante diferente, aunque la similitud se nota sobre todo al arrancar el programa, donde el menú de configuración de opciones es idéntico al de Hellforces. Pero allí se acaba el parecido, porque a los pocos minutos de ocio nos damos cuenta de que estamos ante algo muy superior a su hermano “mayor”.
La diferencia más grande la notamos en las texturas, que presentan un mejor acabado y diseño artístico, como novedosos efectos gráficos que incorpora este conocido motor. El sonido tampoco se queda atrás y los disparos de las armas suenan mucho más reales, aunque las actuaciones siguen dejando que desear. Lógicamente, la temática ya no es la fantasiosa o futurista del juego precedente, sino que nos presenta una historia alternativa a los hechos históricos por todos conocidos, posteriores a la finalización de la Segunda Guerra Mundial.
En ella se nos relata un siniestro complot en contra del líder ruso Stalin que se trama dentro del mismo Kremlin,en el otoño de 1952, en la cual se planea un atentado contra su vida en la convención de Partido Comunista. Nuestro personaje principal, el oficial de la KGB Gleb Suvorov, se encuentra envuelto en esta trama en contra de su propia voluntad, pero debe prevenir la explosión y salvar la vida de la gente inocente.
Llevar a cabo esta cruzada nos hará visitar las más importantes y secretas instalaciones moscovitas, como las líneas de subterráneos, catacumbas y muchas otras.