JUGABILIDAD - Hearts of Iron II: Doomsday -
En Hearts Of Iron II nos encontramos en los albores de lo que será la guerra más dramática de la historia reciente, la Segunda Guerra Mundial. Nuestro objetivo principal es controlar una de las naciones existentes por aquellas fechas y tratar de llevarla a la victoria total, ya sea formando parte de alguna de las alianzas históricas (los aliados, el eje y el comintern) o por nuestra cuenta, ya que ese es uno de los principales alicientes del juego, poder cambiar la historia a nuestro antojo.
Los pilares sobre los que se cierne nuestra nación son cuatro: el apartado militar, el desarrollo tecnológico, la producción de recursos y la diplomacia, siendo de vital importancia los tres primeros, ya que van en paralelo. Lo mejor es explicarlo uno a uno para entender como es una partida en Hearts Of Iron.
Empezamos con el apartado militar, que se basa en la producción de nuevas unidades, en la modernización de las existentes y por supuesto, en las batallas que llevemos a cabo durante la guerra. Ya hemos hablado de cómo se representan gráficamente e incluso los sonidos que las acompañan, pero no hemos explicado como son realmente.
En las batallas de Hearts Of Iron entran en juego numerosos factores, tanto para las terrestres, las aéreas y las navales. Son el número de tropas, la modernidad de estas (aquí es vital el desarrollo tecnológico), la posición de cada ejército (el defensor parte con ventaja respecto al atacante), la geografía de la provincia (si es una zona montañosa la infantería de montaña es vital, si es un desembarco la marina…), el clima y la experiencia de los generales.
Todos estos diversos factores permiten batallas muy variadas dependiendo de la región, las naciones que se enfrentan, el clima actual… Además, podemos atacar de manera terrestre y recibir apoyo aéreo, o si estamos cerca de la costa que nuestros barcos bombardeen las tropas enemigas… La variedad de misiones que puede realizar cada unidad hace cada enfrentamiento único e irrepetible, lo cual es un gran aliciente para hacer las partidas más variadas y duraderas.
El desarrollo tecnológico es la otra gran baza de nuestro país. Si has jugado a la primera parte de la saga, conviene que sepas que se ha remodelado totalmente. En esta ocasión, cada nación dispone de varias empresas o personajes, los llamados equipos tecnológicos. Estos son los encargados de investigar las diferentes tecnologías disponibles, que se presentan en varios árboles dependiendo de su cometido (infantería, aviación, industria…). Los avances que vayamos obteniendo nos permitirán producir nuevos tipos de unidades, mejorar las existentes o incluso poder construir nuevos tipos de edificios en las provincias. A pesar de que pueda parecer algo complejo, lo manejaremos sin problemas en una sencilla pantalla.
Como cualquier juego de estrategia clásica, en HoI también tendremos que gestionar los recursos de nuestra nación, que afectan directamente al estado de nuestras tropas, por lo que tendremos que tener disponible siempre una reserva considerable. Para ello tenemos tres opciones: generarlos nosotros mismos, invadir otros países que dispongan de ellos o firmar tratados comerciales con nuestros amigos. Además de los recursos, la capacidad industrial del país juega un papel vital, ya que tendremos que usarla tanto para la producción de recursos como para la de unidades o la modernización de estas. Por supuesto, también podemos aumentarla a base de garrotazos o construyendo nuevas fábricas. De la misma manera que la tecnología, controlaremos todo esto en una única pantalla muy intuitiva (creedme, es mucho más sencillo de lo que parece).
Pasemos al último apartado y quizás el menos decisivo a la hora de la verdad, pero no hay que negar que es el que más “chicha” tiene. No es otro que la diplomacia. Digo que es el aspecto con más chicha por que nos permite forjar alianzas imposibles, cambiar nuestro gobierno al completo y modificar la ideología de nuestro país de manera muy notable y mediante un sistema de barritas bastante sencillo. Eso sí, no esperéis conseguir una URSS democrática o una Alemania Nazi pacífica, por que los cambios ideológicos se hacen 1 cada año y no hay tiempo suficiente para hacer revoluciones.
No podemos cerrar este pilar sin destacar el exhaustivo trabajo de documentación por parte de Paradox, que no solo ha encontrado los gobiernos de cada país de aquella época, si no que ha buscado los miembros de prácticamente toda la escala política de cada estado, incluyendo todo tipo de ideologías. Un trabajo sobrecogedor si tenemos en cuenta que son datos de hace ¡70! años.
Para finalizar con el aspecto jugable del título, tenemos que hablar de los eventos. Se trata de hechos históricos de cada país, y en los que tendremos que tomar una decisión (en los que conciernen a nuestra nación, claro). Lo realmente interesante es que además de la opción histórica podemos escoger otras opciones que supuestamente podrían haber ocurrido. Así, es posible evitar la invasión de Polonia con Alemania, no realizar las grandes purgas de Stalin o elegir al frente nacional en vez del popular en las elecciones del 36 de la república.
Los eventos son un claro ejemplo de la libertad que nos permite el juego en todos los aspectos, y es que el aliciente principal no es otro que poder revivir aquellos fatídicos años pudiendo cambiar totalmente el transcurso de la guerra, y ver que consecuencias podrían haber ocasionado otras decisiones distintas a las históricas.
DIVERSIÓN - Hearts of Iron II: Doomsday -
A estas alturas del análisis, y con la descripción de todas las opciones que podemos controlar en una partida, seguramente ya habrás sacado tus propias conclusiones en cuanto a si te puede interesar el título o no. No obstante cabe añadir ciertos detalles.
Hearts Of Iron es un juego que puede parecer sencillo por las opciones que nos presenta, pero es tremendamente complejo una vez que te pones a jugar. Que todos los aspectos del país funcionen de manera decente requiere un control detallado de todas y cada una de las opciones (que no son pocas), lo que nos llevará a parar la partida en muchas ocasiones para pensar como actuar, y por supuesto, nos dará bastantes quebraderos de cabeza.
Y es que HoI es uno de esos juegos que requiere muchísima paciencia si queremos controlarlo. Aunque pasen los años y creas dominarlo al completo, siempre se descubren nuevas posibilidades y opciones, lo que lo convierten en prácticamente interminable. Personalmente solo he visto un título tan profundo, y no es otro que el clasicazo Civilization.
Eso sí, también tiene sus defectos. Y casi todo es debido al desarrollo de la partida. Con el paso de los años, la situación se va complicando cada vez más, hasta llegar a un punto en el que o eres una de las potencias mundiales o mejor te olvidas de las guerras. Además, conforme pasa el tiempo la velocidad del juego va disminuyendo cada vez más debido al creciente número de tropas de cada país. Esto ralentiza mucho el ritmo de la partida, y puede hacerla injugable si no estamos metidos en alguna guerra que nos amenice el paso de los años.
Por suerte, podemos evitar estas partidas interminables jugando a diversos escenarios o campañas más cortas. Los escenarios están basados en grandes ofensivas tanto reales como hipotéticas, basándose únicamente en el aspecto militar, ya que no es posible investigar tecnologías y el mapa está limitado a los países que participan. Entre estos escenarios encontramos la guerra civil española, el desembarco de Normandía o la operación Barbarroja, entre muchos otros.
Las campañas son la representación del mundo real por aquellos días, con todos los países disponibles y los hechos históricos que habían tenido lugar hasta entonces. Es posible empezar desde 0 (1936) o escoger una campaña en plena guerra civil (1938), antes de la invasión a Polonia (1939) o incluso al comienzo de la Guerra Fría (1945).