JUGABILIDAD - The Elder Scrolls IV: Oblivion -
Para ser un juego de rol es sorprendente como lo han simplificado sin perder ninguno de los aspectos tradicionales, con las típicas teclas de un FPS manejas a tu personaje, combinaciones de armas en las teclas de las armas, con las teclas de función se accede al inventario, magias, estado del personaje y el mapa, que se podía mostrar en pantalla al mismo tiempo para evitar consultas absurdas.
La rueda del ratón te permite saltar en las vista en tercera y primera persona. El combate se con el clic izquierdo para golpear con alguna combinación de teclas para golpes especiales o lanzar magia, el derecho te cubre si tientes un escudo o algo para los golpes.
La creación y tutorial del juego se hacen sobre la marcha, enseguida te ponen a combatir y a practicar en la senda de la misión principal, que puedes ignorar y dedicarte a ver el mundo.
Una tecla te permitirá andar y andar sin pulsar nada, simplemente contemplar el espectacular paisaje.
Se ha mejorado mucho el mapeado y el sistema de misiones para que no te dediques a dar vueltas buscando un fulano que vive en el tercer piso que no tiene acceso directo a la calle como pasaba en Morrowind.
El modo de sigilo está bastante logrado, al igual que la forma de manejar el arco, aunque con los parones te puedes llevar algún estacazo por cambiar de arma o hechizo.
Aunque le inventario depende la fuerza del personaje se queda corto con mucha facilidad, el efecto de la comida es original, puesto que unas recuperan salud física otras mental otras cansancio...
DIVERSIÓN - The Elder Scrolls IV: Oblivion -
La capacidad de enganche es sorprendente para un juego de rol, si bien es cierto que sólo por los gráficos sorprende, la trama y la forma de desenvolverse por las distintas tramas es muy agradable, cierto que es el típico “vete allí mata y vuelve”, pero variaciones.
Nunca me ha gustado el sistema de clanes que impera en la saga, cofradías donde uno entra y va subiendo de nivel porque es lo que te exige una de las misiones de la historia principal, pero tiene muchos defensores en vez de las clases elegidas desde el comienzo, lo cierto es que aquí nos encontramos una mezcla de ambos sistemas.
Hay muchas misiones secundarias y grutas para explorar, bastante grandes por cierto, lo que permite disparar las horas de juego, algo sorprendente hoy en día con juegos cada vez más cortos.
Hay detalles de calidad por todas partes, se nota el esfuerzo para realizar el juego, aunque la optimización deja mucho, muchísimo, que desear por lo que los continuos errores y bugs desanimarán a más de uno.
El combate se hace divertido pero repetitivo al principio, por lo que la exploración de los calabozos se puede convertir en un auténtico tostón.